Alianza opositora: ¿Señales contradictorias?

Al Margen *

Adrián Ortiz Romero Cuevas

* Publicado el lunes 12 de octubre de 2009 en TIEMPO de Oaxaca.

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 Al terminar la semana anterior, las posibilidades de conformación de la llamada Alianza opositora en Oaxaca, comenzaron a enviar extrañas señales contradictorias. Desde algunos espacios de los medios impresos de la Ciudad de México, se lanzó la especie de que todo lo hasta ahora dicho sobre la unión de partidos opositores, no era más que una enorme mascarada orquestada desde la dirigencia nacional de Acción Nacional (AN). Casi al mismo tiempo, el ex presidente nacional de ese partido, Manuel Espino Barrientos, descalificó toda posibilidad de que ese instituto político fuera en alianza con las fuerzas de izquierda. ¿Será que de verdad la alianza no va?

Todo este escenario de aparentes contradicciones, necesita verse no sólo desde la lógica de las discordancias ideológicas, políticas o de intereses partidistas que desde hace tres años se profundizaron entre AN, el PRD, el PT y Convergencia. De hecho, si el factor de las alianzas estuviera solamente determinado por la compatibilidad de las fuerzas políticas que intentan unirse, desde el origen esta posibilidad en Oaxaca estaría cancelada.

Sin embargo no es así. Y no es así, porque en Oaxaca —como en el país— reiteradamente ha quedado claro que una de las últimas preocupaciones que tienen las fuerzas políticas, es la de mantener íntegras sus posiciones ideológicas, y su integridad y dignidad política. Porque, a la luz de los hechos, en el primero de sus planos se encuentran los intereses de acceso y manutención al poder público, y después… todo lo demás.

Así, si este fuera un asunto de congruencia ideológica, las incompatibilidades propias de la izquierda y la derecha partidista cancelarían toda posibilidad de conjunción. Si, en el mismo sentido, este fuera un asunto de integridad y dignidad política, las disputas habidas entre los azules y los amarillos por el resultado de la última elección presidencial, dejaría sin posibilidades la idea de cualquier alianza futura.

Pero esto, en realidad, es un asunto de pragmatismo. Todo encuentra su explicación en la sola búsqueda del poder; en la disputa partidista y en la exhibición de la bandera de la alternancia, como si ésta fuera la cura de todos los males para un estado como Oaxaca. Siendo esto así, es igual de previsible que en 2004, que la coalición de partidos finalmente se conforme y busque las más altas posibilidades de disputarle el poder gubernamental de la entidad al Partido Revolucionario Institucional.

Es decir, que en todo esto, ni las tretas maquiavélicas ni los distractores ni las estrategias perversas, son suficientes para tratar de argumentar un supuesto “borregazo”, en el que se hubieran ido de bruces lo mismo las dirigencias estatales de AN, PRD y demás, que las dirigencias nacionales de los partidos de izquierda o el grupo de poder de Andrés Manuel López Obrador. Y si esto es poco creíble, lo es todavía menos que todos hubieren sido engañados por un cuestionado —por inexperto— dirigente nacional partidista, como el panista César Nava Vásquez.

 

¿INTRIGA PRIISTA?

¿De verdad es posible creer que todo fue una equivocación, una tomadura de pelo, o una estrategia panista de desmovilización a las fuerzas de izquierda, y al “golpista” López Obrador? ¿Debe uno creer a pie juntillas que el ex dirigente Manuel Espino vino a Oaxaca por casualidad a decir lo que dijo? Incluso, ¿Es asimismo una casualidad que ayer domingo comenzara a circular información relativa a que Comités priistas de Ciudad Netzahualcóyotl, en el Estado de México, le darían su respaldo para buscar la candidatura a Gobernador de Oaxaca por el partido tricolor? Seguramente no.

Quizá, todas estas señales podrían comenzar a constituir la posibilidad de que la alianza opositora se desmorona: si se filtra desde la Ciudad de México que el mito de la coalición opositora para 2010 fue una mascarada; si Espino Barrientos, uno de los máximos representantes de una poderosa ala panista —la de El Yunque—, descalifica también la posibilidad; y si también desde otros frentes se “arrancan” a algunos de los quienes podrían encabezar la Coalición, alternativamente al senador Gabino Cué Monteagudo, quizá podría ser creíble que, en efecto, la alianza se estaría quedando no sólo sin posibilidades, sino también sin sustento.

Pero también podría caber otra posibilidad, que es nada descabellada. Esta, que también es sostenida no sólo en Oaxaca sino desde la capital del país, apunta a que todo esto es parte de una bien armada posibilidad de uno de los abanderados priistas para ganar posiciones dentro de la carrera interna de su partido. El dirigente estatal priista, Jorge Franco Vargas, por ejemplo, sabe que el mejor escenario para su potencial candidatura, es directamente proporcional al desmoronamiento de la coalición opositora. Esto también podría quedarle a la perfección a las aspiraciones del diputado federal, Eviel Pérez Magaña y quienes, desde las más altas esferas del poder, impulsan su crecimiento como potencial precandidato a la gubernatura del Estado. Si en función de ello, pudieran también explicarse las intrigas que se han generado en estos últimos días, entonces todo tendría una explicación lógica y creíble.

Evidentemente, estos son los escenarios posibles de una competencia, en la que no existen reglas ni competidores éticos, dentro y fuera del priismo —pero principalmente dentro. Sin embargo, lo que sí puede verse, es que antes que los afanes de Acción Nacional y el PRD claudiquen respecto a la posibilidad de gobernar Oaxaca —y, sobre todo, de arrancar del gobierno al Revolucionario Institucional, y con esto el bastión electoral y político que todo eso conlleva—, lo que se podría dejar ver es una clara estrategia priista para desarticular el entusiasmo opositor desde distintos caminos. Habrá que ver ahora cómo se comportan los partidos que integrarían la coalición, ante la posibilidad de que todo esto fuera parte de una estrategia de intrigas lanzada desde importantes sectores del priismo. Esto es la guerra.

 

ERRORES DE CÁLCULO

Con la denuncia respecto a la Coalición opositora, que lanzaron hace unas semanas los diputados integrantes de la fracción priista oaxaqueña en San Lázaro, buscaron meter en esta dinámica los intereses del Estado de México. El “petate del muerto”, fue que esto debía importarles, porque de no pararlos ahora, esa misma coalición se integraría entre los mexiquenses. ¿Habrán calculado que ese fue, también, el mejor impulso —gratis— a las aspiraciones del senador Cué? Es pregunta.

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