PRI: ¿Por qué se generan las confrontaciones?

+ Aspirantes a gubernatura, ¿Cómo son asumidos?

Dedicado a la memoria de

mi padre, Ismael H. Ortiz Romero.

Adrián Ortiz Romero Cuevas.

Quienes entienden correctamente la lógica de los procesos políticos, consideraban que si el proceso para elegir en el PRI a su candidato a Gobernador transitaba sin mayores incidentes, el árbitro de la contienda no tendría por qué convertirse o ser llevado a figurar como un foco importante de atención para los medios informativos o la opinión pública. Está ocurriendo exactamente lo contrario, y por eso mismo habría que entender qué mensajes se envían hoy desde el poder a los aspirantes a la gubernatura.

En efecto, el pasado miércoles el senador potosino Carlos Jiménez Macías se apersonó nuevamente en Oaxaca —tal y como lo ha hecho con regularidad desde hace casi tres meses—, pero ya no sólo para sostener encuentros y edificar el diálogo con los aspirantes a la gubernatura, sino ahora para dirigirse a los medios informativos y enviar los mensajes correspondientes a todos aquellos que tienen intereses dentro del proceso sucesorio del priismo.

¿Qué dijo el senador Jiménez, que funge como delegado en Oaxaca del Comité Nacional de su partido, y también como árbitro en este proceso interno? En realidad, parecería que nada nuevo. Esto porque además de reiterar el posicionamiento rígido del priismo respecto a las alianzas entre distantes partidos de oposición, el Legislador por San Luis Potosí reiteró tres puntos que no son nuevos: el respeto de la dirigencia nacional a los procesos del priismo oaxaqueño, el llamado a todos los aspirantes para que se conduzcan con prudencia y dentro de los límites de la moral política; y el hecho de que la decisión final sobre quien recaerá la candidatura aún no ha sido tomada, y que tampoco responderá a caprichos sino a quien garantice el triunfo del tricolor en los comicios de julio próximo.

Parecería que nada nuevo. Sin embargo, lo que verdaderamente debe llamar la atención, es en sí el hecho de que el senador Jiménez haya tenido que salir al paso en los medios de información, para reiterar esas tres circunstancias que, se supone, eran plenamente conocidas y asumidas por los seis aspirantes a la gubernatura y sus equipos. Esta, por tanto, es una consecuencia natural del enrarecimiento que, por diversas circunstancias, le están tratando de inyectar al proceso mismo desde diversos frentes.

Las explicaciones de ese enrarecimiento son visibles: en más de uno de los aspirantes a la candidatura del tricolor a la gubernatura, ha comenzado a permear más la desesperación que la civilidad, motivado todo en la inequidad que reiteradamente acusan. Esto los ha llevado a emprender mecanismos de descalificación hacia sus adversarios internos, que han escalado el bajo perfil y han logrado enturbiar el ambiente entre ellos.

El problema, en todo esto, es que en el lado opuesto —entre quienes son señalados como beneficiarios de la inequidad que sus contrapartes acusan— han comenzado a dominar, en niveles importantes, actitudes de soberbia que finalmente no han hecho más que alimentar las discordancias entre todos ellos. Unos y otros, no han entendido que tanto las actitudes derrotistas, como las triunfalistas, no tienen aún sustento alguno en la realidad como para ser asumidas, y que por tanto era apremiante la necesidad de reiterar las reglas reales del juego, para hacerlos regresar al orden.

Eso es lo que vino a reiterar el senador Jiménez Macías a Oaxaca. Pues para nadie era, antes del miércoles, un secreto que este habrá de ser un proceso que se determine aquí y no en la dirigencia nacional, que una de las reglas básicas, para todos, era la de mantener la civilidad y la prudencia —y no hacer lo contrario por exceso o defecto—; y que la decisión sobre quién abanderará al priismo, aún está lejos de ser tomada.

LA LÓGICA DEL PODER

Las siguientes consideraciones pueden ser compartidas o no por la clase política, por la opinión pública o por quienes buscan ser postulados para un cargo de elección popular. Pero son sólo algunos de los razonamientos en los cuales se sustenta el Jefe Político del priismo, para tomar libremente la decisión sobre quién será el Candidato a Gobernador.

En esa lógica, que es la del poder, ninguno de los que aspiran a hacerse de la candidatura a Gobernador puede acusar inequidad o favoritismos hacia otro de los candidatos. Según esos razonamientos, cada uno de los aspirantes priistas ha tenido oportunidades sobradas de crecer políticamente, de acceder a cargos públicos y comisiones políticas, y de construir sus propias posibilidades de aspirar a la gubernatura.

Según esa visión, en este razonamiento es en el que se fundamenta la decisión de impulsar desigualmente y con mayor vehemencia, al aspirante que menos posibilidades había tenido de adentrarse en el ánimo de la militancia priista y el electorado. Así, esa es la razón por la que el diputado federal Eviel Pérez Magaña, ha recibido fuertes apoyos para poder entrar, posicionarse frente a los demás aspirantes, y tomar una posición dentro de la contienda interna del priismo.

Si esto se observa en sentido contrario, es evidente que ese mismo razonamiento tendría que llevar a considerar a todos los demás, que tal inequidad no existe. Pues en otros momentos, cada uno de ellos había tenido su propio momento de crecer y asumir con sustento real que podía convertirse en aspirante a la gubernatura.

Por ello, dicen, el Jefe Político no le ha negado a ninguno de los seis aspirantes su derecho a participar del proceso interno que actualmente se desarrolla; y que, del mismo modo, el Mandatario nunca habría de desestimar el potencial real y experiencia que tiene cada uno de los que pretende convertirse en abanderado. Sin embargo, se considera que si todos tuvieron ya su oportunidad de acceder al poder y crecer políticamente, ahora lo menos que pueden hacer, es comprender que quien los hizo llegar al sitio en el que se encuentra, es también quien debe influir esencialmente sobre quién será su sucesor.

DELEGADO FIRME

Por cierto, en su encuentro con los medios del pasado miércoles, el senador Jiménez Macías dejó bien en claro que él ha sido, y seguirá siendo, el delegado del CEN del PRI en Oaxaca. Con ello, y aunque no lo dijo, quedó de manifiesto que las intrigas y la guerra de trascendidos y filtraciones, también estaban tratando de hacer blanco en él. A ver si estas reiteraciones son bien entendidas por todos los aspirantes, o si todo esto sigue siendo un buen propósito de uno o dos días, que rápidamente es superado por la incertidumbre y la desesperación, que ha sido moneda corriente en este proceso interno del PRI.

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