Rehabilita Poder Judicial juzgados de lo familiar

Las obras se realizan por instrucciones del titular del Poder Judicial del Estado, Magistrado Raúl Bolaños Cacho

En el marco del programa de la dignificación de los espacios jurisdiccionales, el Poder Judicial del Estado ha  concluido con la rehabilitación de los Juzgados Tercero y Quinto de lo Familiar ubicados en El Ex Marquesado.

Al respecto, el director de Infraestructura Judicial, arquitecto Rafael Vergara Rodríguez, señaló que dichas adecuaciones se han realizado basadas en un proyecto integral de rehabilitación, que incluye la dotación de muebles, lámparas ahorradoras de energía y sistema de aire acondicionado, además de  impermeabilización.

La titular del Juzgado Tercero de lo Familiar, Perla Inés García Martínez opinó que estas obras  cambian la imagen que los justiciables tienen del Poder Judicial. “Con estos espacios modernos estamos mejor integrados y eso nos obliga a realizar nuestro trabajo con más eficiencia”, señaló.

Luego de resaltar la preocupación de la actual administración por dignificar las instalaciones de los juzgados, el secretario judicial de ese juzgado, José Luis Figueroa Gómez externó: “Ahora tenemos un espacio digno donde trabajar lo cual nos permite darle una mejor atención  a los ciudadanos”.

Desaparecer IEEPO a tiempo

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Obviamente no me refiero a desaparecer el IEEPO como institución del estado dedicada a procurar la educación pública y validar los estudios académicos que imparten las escuelas en Oaxaca con aval de la SEP, sino a desaparecer físicamente el edificio, las instalaciones que ocupaban sus oficinas y donde se han hecho costumbre  la instalación de bloqueos y barricadas de grupos de resentidos sociales y mal vivientes que con cualquier pretexto obstaculizan la circulación de vehículos.

Es probable que el adulto mayor en campaña política sea el próximo presidente de México, y si así fuera, cuando asuma el cargo como ha prometido al magisterio y a sus seguidores, anulará la Reforma Educativa regresando a los tiempos de antes, (porque para todo anciano los tiempos pasados fueron mejores) y así volvería el IEEPO a ser controlado por la Gestapo 22 del magisterio, regresando al edificio en cuestión todas las malas artes magisteriales y sindicales: corrupción, venta de plazas, negocios con el escalafón, nepotismo, indolencia, ineptitud, torpeza, analfabetismo funcional, acoso y resentimiento social, que se traduce en perjuicio total para los niños pobres que no tienen opción de asistirá a escuelas privadas, así que aún está a tiempo el gobierno del estado como propietario del inmueble de desaparecerlo, donarlo al ejército para que amplíe sus instalaciones castrenses, (ya que no dejaron los aldeanos de Mitla se construyeran en ese municipio la zona militar) y desapareciendo físicamente las instalaciones del IEEPO o reubicándolas en algún lugar donde aunque lo secuestren o bloqueen sus accesos no perjudiquen a miles de personas que circulan por la zona, donde y desde que en ese lugar no funciona el IEEPO la circulación es ágil, la seguridad mayor y el paisaje más limpio, porque cuando funcionaba en esa zona el rumbo estaba plagado de vendedores ambulantes, piratería, narcomenudeo, bares y prostíbulos donde eran clientes alegres los profes de la secta 22 y quienes dizque trabajaban en el edificio, que gracias a que está cerrado hoy es en una zona relativamente segura y hasta familiar debido a la quiebra de cientos de cantinas y burdeles antes repletas de profes combativos y al cierre de casetas de comida infecciosa, copiadoras, mototaxis y todo tipo de lacras.

Todavía hay tiempo de desaparecer el IEEPO porque la revocación de la Reforma Educativa prometida puede dilatar meses luego que el candidato anciano asuma la presidencia, así que si el gobierno del estado no lo desaparece, lo dona al ejército, convierte el lugar en jardín público o incluso lo vende, los profes de la gestapo 22 volverán a su madriguera, su ratonera, regresando a  esa zona lo pedestre y ruin, actualmente ausente desde que el IEEPO se dispersó por toda la ciudad convirtiéndose inofensivo, pero no seguirá así si no aprovechamos la oportunidad, antes que regresen los viejos tiempos

Los mexicanos no estamos acostumbrados a seguir un plan; auto boicot y reparto de culpas nos rebasan

Muchísimos mexicanos estaban sorprendidos la mañana de ayer no porque la selección nacional de futbol mexicana hubiera logrado la hazaña de ganarle a Alemania, los campeones del mundo, el partido de debut en el Mundial de Rusia. La sorpresa en realidad, para muchos, radicaba en el hecho de que por primera vez los seleccionados mexicanos no se auto boicotearon, ni abandonaron su plan de juego, ni se confiaron, ni permitieron que la presión del rival los sacara de control. De eso debiéramos tomar nota, la gran mayoría de nosotros, no sólo respecto del futbol sino de muchos aspectos de nuestra vida personal y de nuestros asuntos públicos.

En efecto, a las 10 de la mañana de ayer domingo la selección mexicana de futbol hizo su debut en el Mundial de Rusia. Desde hace meses, cuando se dio a conocer el grupo en el que había quedado integrada nuestra selección, el rol de partidos, y el nombre del primer rival, el sentimiento anticipado de derrota y de auto lamentación invadió a la mayoría de los mexicanos.

Al saber que la selección alemana sería el primer rival del representativo mexicano, comenzaron las previsiones sobre el tamaño de la derrota (y de la vergüenza) que representaría ese primer partido para los mexicanos. De hecho, desde entonces comenzaron a prepararse los ahora muy populares memes, y la mayoría de ellos aludía a la pequeñez de la selección mexicana frente a la magnanimidad de los alemanes. Uno de los más compartidos en redes sociales, aludía a sendos perros representativos de lo mexicano y de lo teutón: un perrito chihuahua intentando aparearse —fallidamente, por su propio tamaño— con un pastor alemán.

En realidad ese y otros memes —todos, anticipando la derrota y la humillación de que serían objeto los seleccionados mexicanos frente a los alemanes— parecían ser preparativos de una realidad para la que pareciera que debíamos prepararnos simplemente para evitar el sufrimiento innecesario. Era casi unánime la idea de que poco habría que hacer frente a una escuadra de clase mundial y ganadora de la última copa mundial. Por eso, en una especie de acto de inmunización —incluso, de extremaunción— había que hacer todo para seguir recibiendo, todo igual que como siempre, con una sonrisa. Incluso hasta la muerte —en este caso, en términos deportivos.

¿Qué ocurrió en el encuentro futbolístico? Que la selección alemana salió a ser quien es: una escuadra muy competitiva, con una capacidad inagotable de mantener y demostrar orden y pulcritud en su juego, exigente frente al adversario y con una técnica notable en el despliegue de sus estrategias de juego. Lo que todos esperaban —quizá también los teutones— era una selección mexicana ofuscada, disgregada, incapaz de crecerse a las circunstancias, y susceptible de perderse frente a la presión de los campeones del mundo.

Hubo diferencias entre lo que se esperaba y lo que vimos: la selección mexicana de futbol no perdió su capacidad de mantenerse en orden; desplegó diversas jugadas estructuradas previamente, y tuvo el arrojo de ejecutar con habilidad y precisión las jugadas de gol que se les presentaron, logrando materializar a través de un solo gol, la ventaja que les permitió llegar al final del encuentro sin ser perturbados por la selección alemana que, hasta el último momento, intentó igualar el marcador para ganar cuando menos uno de los tres puntos que estaban en disputa.

Al final, vimos a una selección mexicana como no lo hubiéramos creído: un conjunto de jugadores que se crecieron dignamente a cada una de las circunstancias que se les presentó, y que fueron capaces de derrotar de inicio a la selección alemana que llega a este Mundial a defender el campeonato del mundo, que ganaron hace cuatro años.

Ante esto, habría que preguntarse dónde quedaron las culpas; dónde las auto lamentaciones y las derrotas anticipadas. Sería necesario comenzar a pensar si no ese ánimo de no ser capaces es lo que determina muchas de las circunstancias que enfrentamos a diario no sólo los ciudadanos sino también quienes, en otras competencias, están acostumbrados a anticipar sus derrotas no por conspiraciones, sino por su propia incapacidad para mantener sus circunstancias, y la ventaja que pueden llegar a tener.

 

DERROTAS ANTICIPADAS

Ante cada derrota en los procesos electorales, hay la costumbre de culpar a “la caída del sistema”, a la mafia en el poder, a la colusión de los adversarios o a las conspiraciones que se fraguan desde el poder para impedir el triunfo de la democracia. Salvo excepciones específicas —Cárdenas en 1988, como ejemplo notable—, lo cierto es que muy pocas veces la derrota pasa por el análisis y la autocrítica, antes que por el reparto de culpas y por el reconocimiento de los propios errores.

En este sentido, valdría la pena reflexionar esto último frente a sucesos como el resultado electoral de la elección presidencial de 2006. En aquella elección, Andrés Manuel López Obrador fue el candidato puntero durante gran parte del periodo de proselitismo. Su soberbia y la incapacidad para mantener la cómoda ventaja que tenía incluso al inicio de la campaña presidencial, lo llevaron a perder los puntos porcentuales que tenía sobre sus adversarios, y a sucumbir en un apretado resultado electoral que lo mismo pudo haber sido consecuencia de una conspiración, que de una combinación de factores a los que él mismo habría podido haber contribuido.

En esa lógica, valdría la pena volver al ejemplo del futbol. En múltiples ocasiones, hemos visto cómo la selección nacional de futbol pierde una ventaja obtenida limpiamente no por superioridad ni por mayores capacidades del adversario, sino simplemente porque no tienen la suficiente fortaleza mental para mantenerse firmes frente a una circunstancia de presiones por parte de los adversarios. Así, hemos visto cómo se descuadran las alineaciones, cómo se rompen las defensas y cómo se alude a la maldición histórica relacionada con los tiros penales. Algo así le ha pasado a López Obrador cuando se comprueba una y otra vez que él mismo, y no sus pares, es su mayor adversario.

 

CASO DE ESTUDIO

¿Por qué no reconocer con autocrítica los resultados, una vez que superemos el umbral del  1 de julio? Porque no tenemos aún esa capacidad de sostenernos en la circunstancia real. Por eso somos dados a anticipar derrotas para evitar cuestionamientos, y valernos de eso para no pasar por los procesos autocríticos que debieran ser parte de cualquier competencia. Es cosa rara cuando un mexicano —en solitario o en grupo— logra construir un plan y seguirlo de principio a fin, obteniendo un resultado favorable y notable. Ayer lo demostró la onceava mexicana. algo de lo que aún no se puede presumir en casi todos los demás rubros relevantes para los mexicanos.