Antes de y después de

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Todas las civilizaciones desde que existe la escritura han registrado en su historia episodios o eras que se clasifican de manera importante al definir un tiempo que se acaba y otro que comienza, como sucedió con Roma que se ubicó temporalmente en ab urbe condita, (desde de la fundación de la ciudad) en el mundo del islam con la Hégira, o el cristianismo que se determina cronológicamente con él antes de Cristo o después, aplicando lo mismo para México con cronologías que se identifican con antes y después de la Conquista, de la Independencia o Revolución y, en estos días, si todo sucede como parece, con un antes de Andrés y después de él, porque según su discurso y promesas de campaña política, iniciará una revolución que según sus devotos creyentes hará de México un país igual a Suecia o Inglaterra ni más ni menos, con su correspondiente antes y después de Andres…

Cambiar un país en tiempos de globalización, aldea global en telecomunicaciones y libre mercado es difícil o casi imposible, a no ser que se actúe y gobierne tiránica y despóticamente como en Venezuela o Cuba, no obstante, si se puede cambiar en lo superficial, maquillando lo que ha de ocultarse sin poder afectar la economía, porque los ricos siempre serán cada vez más ricos y los pobres tendrán hijos, en esa dinámica de todos los tiempos y transformaciones en la que, si se distribuye la poca o mucha riqueza que se obtenga de los impuestos, lo único que se consigue es más pobreza, porque los gobiernos y políticos no generan riqueza, está la hacen empresarios, industriales o comerciantes, no los empleados u obreros, así, que, ¡si habrá un antes de y un después de Andrés!, porqué la residencia oficial de los Pinos será parque público, el aeropuerto de la cdmx ya no lo hará nadie, ni el gobierno ni empresarios, la relación de México con EU será hostil, pero los adultos mayores tendrán el doble de pensión y la Reforma Educativa se anulará para que los profes vuelvan a hacer lo que les gusta: destruir, amenazar, humillar a niños pobres y, si bien no habrá corrupción porque se ha prometido que viviremos en una república amorosa donde convivirán coyotes con conejos, si habrá una inercia institucional y oficial que cambiará muchas de las políticas nefastas que acostumbran los actuales gobernantes y líderes de sindicatos, que aprovechándose de la impunidad y corrupción hacen y deshacen arbitrariamente enriqueciendose en extremo y comportándose como tiranos, lejos de la gente y rodeados de aduladores que únicamente les dicen lo que quieren oír, nunca la verdad, así que habrá en México un antes de y después de, esperando todos, los que voten por él como los que no, que él después de, sea para bien de México, y si logra acabar con la corrupción que es parte de la idiosincrasia profunda de mexicanos, las condiciones cambien y en principio se terminen los bloqueos, barricadas y agresiones de malvivientes y resentidos que han hecho del terrorismo social su modus vivendi, principalmente en Oaxaca donde vivimos a diario con temor, así que esperemos si haya un antes de y después de… en todos los sentidos sociales     

Poder Judicial capacita a personal para erradicar y prevenir la tortura

El curso se realiza durante esta semana y participa personal judicial, de la Fiscalía General y Defensoría Pública

Con el propósito de establecer ejes y acciones para que permitan al personal del Poder Judicial del Estado de Oaxaca (PJEO), de la Fiscalía General y de la Defensoría de Pública, a partir de este lunes y hasta el viernes, se realiza el curso “Capacitación en materia de investigación y persecución penal del delito de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes”.

Durante la apertura del curso realizado en el auditorio de la Universidad José Vasconcelos, el Dr. Heriberto Antonio García, Director de Periciales del PJEO, señaló la participación de casi la totalidad del personal a su cargo, puesto que se requiere personal capacitado en el tema de la tortura para realizar un trabajo profesional y apegado a las demandas de la sociedad.

“Desafortunadamente, este tema de la tortura que no desaparece, nos ha generado una serie de problemas al no tener especialistas que dictaminen en esa materia, por eso celebró la entusiasta participación de los asistentes”, comentó Antonio García.

Por su parte, la Licenciada Yanis Santiago Rodríguez, Directora de la Escuela Judicial del Poder Judicial, puntualizó que la certificación  en el tema, es un parteaguas, ya que no solo implica la responsabilidad institucional, sino también el interés de los servidores públicos por seguir fortaleciendo sus conocimientos a través de la capacitación para profesionalizar sus actividades cotidianas, en lo cual coincidió el Maestro Mayolo García García, Director del Instituto de Capacitación y Formación Profesional de la Fiscalía General del Estado.

El curso es impartido por el Maestro Gerard Sastoscoy Vásquez, docente del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE), quien ha sido director de área en la Procuraduría General de la República, cuenta con varios certificados como docente en el Proceso Oral Acusatorio, además de certificaciones por parte de los países de Reino Unido, Chile y Colombia.

Santoscoy Vásquez señaló que si bien, desde el 1991 se cuenta con una Ley de Derechos Humanos, fue hasta dos 2015 que a partir de la Reforma, se realizó un protocolo homologado que permita la investigación y sanción del delito de tortura y de principios de actuación hacia la víctima, pues anteriormente no se contaba con los recursos humanos, recursos institucionales y de capacitación para aplicar la Ley.

La actividad contempla cuatro unidades temáticas: derechos humanos, marco jurídico internacional contra la tortura, regulación mexicana contra la tortura y protocolo homologado para la investigación y persecución del deliro de la tortura.

Con estas acciones el Poder Judicial del Estado trabaja y une esfuerzos con otras instituciones para fortalecer el conocimiento y capacidades de quienes laboran en pro de una impartición de justicia confiable de cara a la ciudadanía.

Comunicado del PDPR-EPR sobre el fin del proceso electoral en México

AL PUEBLO DE MÉXICO

A LOS PUEBLOS DEL MUNDO

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NACIONALES E INTERNACIONALES

A LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS

A LAS ORGANIZACIONES POPULARES Y REVOLUCIONARIAS

¡HERMANAS, HERMANOS, CAMARADAS!

El proceso electoral en curso para relevar la junta administrativa de la burguesía está en su fase culminante, los estridentes golpeteos mediáticos de politicastros de todo signo partidista y las contradicciones no antagónicas entre los aspirantes a la silla presidencial se han guardado en los subterfugios de la “democracia”, para pasar de la diatriba a la “reconciliación”, he ahí la farsa y trampa de la democracia burguesa, que más allá de los matices que pueda adquirir cada seis años, su esencia radica en la legitimación del régimen y la dictadura del capital.

Desde el poder oligárquico ya se han establecido los mecanismos de sujeción para salvaguardar sus intereses y perpetuar la dictadura del capital, un sexenio más de reoxigenación del régimen está en marcha, de tal manera quea quien impongan le dé continuidad a los planes y programas que demanda la lógica del desarrollo capitalista, donde la explotación económica y la opresión política no se erradicarán, por el contrario, se profundizan, o en el mejor de los  casos, sólo se maquillarán para perfeccionar los mecanismos de expoliación.

El problema que origina la desigualdad económica e iniquidad social no es la corrupción, son las relaciones de producción capitalista, la corrupción es inherente a este régimen y mientras prevalezca, persistirá la podredumbre. Falso que el combate a la corrupción genere un cambio radical. La explotación y opresión del pueblo nunca terminará dentro de una república capitalista, cualquiera que sea la forma de su democracia burguesa.

La inconformidad social y el hartazgo popular se debe a la rapacidad del régimen imperante que por décadas ha apretado las cadenas de la opresión política y explotación económica. El verdadero trasfondo del proceso electoral es la exacerbación de la lucha de clases y la mediatización de la toma de conciencia del pueblo, se pretende canalizar toda expresión de ésta por los trillados causes de la democracia burguesa.

¿Qué alternativa de verdadera solución a los problemas socioeconómicos que aquejan al pueblo de México ofrecen los candidatos a ocupar el poder Ejecutivo y Legislativo? Ninguna en esencia, todas las “propuestas” que ofertaron durante el curso de las campañas se apegan a los dictados y necesidades del capital, ninguna fuerza política electoral se atrevió a desafiar al régimen capitalista y pugnar por los intereses de los oprimidos y explotados; nadie se comprometió a parar el terrorismo de Estado y la violencia que éste desborda sobre el pueblo, mucho menos a enjuiciar a los criminales de Estado que han cometido crímenes de lesa humanidad como la detención desaparición forzada  por motivos políticos, ejecuciones extrajudiciales y múltiples violaciones a los derechos humanos.

La transformación histórica que el pueblo demanda jamás vendrá de las propias instituciones burguesas y de los administradores del capital, la única garantía para los explotados y oprimidos es la voluntad del pueblo en armas.

Como ya es costumbre de la política burguesa en México, cada seis años se pueden confrontar los grupos oligárquicos en la puja por arribar a la cúspide de la cadena de mando, pero al final de cada contienda electoral se reconcilian y cierran filas para continuar sojuzgando al pueblo, y este proceso electoral no es la excepción, más allá de las diatribas personales y de grupo, de la verborrea y las falacias vertidas por los políticos de oficio, todo se ha perfilado ya en la ruta de dar continuidad al oprobioso régimen capitalista.

¡Hermanas, hermanos, camaradas!¡Pueblo de México! Todo el andamiaje de la democracia burguesa está diseñado para legitimar a los verdugos del pueblo que cada sexenio administran los intereses de la oligarquía; para garantizar la continuidad del status quo capitalista, régimen inhumano que por naturaleza propia engendra la pobreza y miseria, la desigualdad e injusticia social, la violencia y terrorismo de Estado que azota al pueblo. Por eso constituye autoengaño fincar esperanzas en las miasmas de la democracia burguesa.

La transformación de México no se dará en las urnas, éstas sólo legitiman a los verdugos del pueblo, garantizan impunidad a los criminales de Estado y han entronizado la dictadura del capital. La transformación que demanda el país pasa por la destrucción del poder burgués y la construcción del poder político del pueblo, donde las masas trabajadoras del campo y la ciudad desarrollen su potencial revolucionario.

En México la revolución que demanda el país se desenvolverá en las calles a través de métodos revolucionarios, aquí es donde las masas trabajadoras habremos de reconquistar nuestros derechos conculcados y construir el futuro de México. Ni un voto más a la democracia burguesa, ¡Ni un voto a los verdugos del pueblo! ¡A fortalecer la revolución socialista!

 

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡VENCER O MORIR!

¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!

¡RESUELTOS A VENCER!

¡CON LA GUERRA POPULAR!

¡EL EPR TRIUNFARÁ!

COMITÉ CENTRAL

DEL

PARTIDO DEMOCRÁTICO POPULAR REVOLUCIONARIO

PDPR

COMANDANCIA GENERAL

DEL

EJÉRCITO POPULAR REVOLUCIONARIO

CG-EPR

Año 54.

República mexicana, a 28 de junio de 2018.

1-J: histórica lección de civilidad, y un decisivo triunfo de la ciudadanía en México

Al margen del resultado electoral, ayer la ciudadanía en México dio una portentosa lección de civilidad y congruencia, al acudir a las urnas y dejarle claro al régimen de partidos que no había forma de incidir en el resultado electoral por encima de lo que la mayoría dictara. Por eso, hubo un resultado concreto y visible en la elección presidencial, y por esa razón apenas pasadas las veinte horas de anoche, todos los contendientes habían salido a reconocer la tendencia a favor de Andrés Manuel López Obrador, atajando con ello cualquier viso de inestabilidad, de los muchos que se vislumbraban. A reserva de ir desmenuzando la compleja jornada electoral del 1 de julio, van los primeros apuntes.

  1. Participación de la ciudadanía. No ocurrió ninguno de los escenarios de violencia que se preveían. Al menos Oaxaca, ha sido siempre un espacio complejo en el que las efervescencias se llevan al límite. Lamentablemente, en esta ocasión hubo varios muertos y diversos ataques armados en contra de candidatos a cargos de elección popular. Ello hacía posible un escenario de mayor violencia el día de la jornada electoral.
  2. Actos violentos, aislados. Quedó claro, sin embargo, que una cosa es la violencia que se ejerce entre grupos de poder y al interior de los partidos o las facciones políticas, y que otra muy distinta es el ejercicio democrático entre los ciudadanos. Pues salvo algunos hechos aislados —como el que se reportaba en Santa Cruz Xoxocotlán pasadas las 21 horas, en donde habría ocurrido un intento de robo de urnas—, la jornada electoral transcurrió en calma a partir de que hubo mucha gente que salió a votar, y que lo hizo en paz y civilizadamente, como muchos no lo habrían considerado apenas unos días antes. Esa participación de la gente de a pie yendo a votar, atajó cualquier posibilidad de violencia que sí se había considerado como posible.
  3. Resultado consistente. Era fundamental un resultado que no dejara dudas sobre el triunfo. Había mucha polarización, en gran medida provocada por el enojo de quienes se habían sentido despojados en dos ocasiones consecutivas de la Presidencia de la República —hay razones concretas para pensar que sí, en 2006; pero no en 2012, cuando también hubo un resultado consistente a favor de Enrique Peña Nieto—, pero también por quienes veían en Andrés Manuel López Obrador un peligro para México, y así lo expresaban de forma tajante. Al final, esa polarización sólo habría de quedar zanjada con un resultado indiscutible. A partir de hoy será tarea de quien ganó, de López Obrador —y que sus simpatizantes lo respalden—, la labor de impulsar el proceso de reconciliación del país. Sin ese elemento, será imposible que pueda gobernar democráticamente como todos —los que comulgan con su causa, y los que no— lo esperamos.
  4. Votación plural. Los sondeos que se presentaban en las primeras horas de anoche, daban cuenta de un Congreso dividido. Ello será indispensable para generar el escenario de contrapesos que necesita el país frente a una Presidencia fuerte. Ni Vicente Fox en el año 2000, ni Peña Nieto en 2012, ganaron con ese margen tan cómodo sobre sus adversarios, como lo hizo anoche López Obrador sobre José Antonio Meade Kuribreña y Ricardo Anaya Cortés. La amplia victoria morenista en la Presidencia de la República, debía ser contrastada con un Congreso plural que frene al próximo Titular del Ejecutivo, y lo obligue a los consensos que no existirían de hacerse de una mayoría absoluta en las cámaras legislativas federales. Aunque eso puede ser tomado como un freno al proyecto de López Obrador, la pluralidad de fuerzas políticas es algo que no deja de ser saludable para la democracia.
  5. La civilidad demostrada por los partidos y sus candidatos, son consecuencia de la actitud de la ciudadanía. Millones de mexicanos salieron a votar en paz y decididamente, y una actitud distinta por parte de los institutos políticos o los aspirantes presidenciales derrotados, sería contrastante y contraria al sentido democrático con el que la gente salió a votar. Este elemento vale la pena remarcarlo: ayer domingo fue un día como cualquier otro. Había gente en las calles, personas abriendo su negocio o yendo a trabajar con normalidad. Hubo niños y familias en los parques y las mismas actividades cotidianas de cualquier domingo. Esa normalidad reflejó la valentía de la gente, que vio el día de la jornada como uno más, en el que tenía que acudir a cumplir con un deber cívico pero sin romper la rutina por miedo, incertidumbre o perspectiva de que algo inusual iba a ocurrir. No ocurrió en la gente; tampoco en los partidos. Y qué bueno, porque ese fue uno de los verdaderos triunfos históricos de la jornada de ayer.
  6. Reconocimiento de los resultados. Qué bueno que minutos después de abierto el espacio para los pronunciamientos públicos, luego de la jornada electoral, todos salieron a reconocer el resultado porque con eso no sólo le dieron certidumbre a las élites y los mercados, sino que sobre todo, con eso proscribieron cualquier posibilidad de violencia e incertidumbre, que en el fondo era lo que más le preocupaba a millones de mexicanos independientemente del resultado de los comicios.
  7. Ponderar las coincidencias. Propios y extraños, comenzando por los abanderados presidenciales derrotados, salieron a reconocer que la mayor coincidencia en esta elección es México. Qué bueno, y ojalá eso mismo lo reconozca siempre el candidato ganador. Nunca más que ahora es visible —y doloroso— aquel lugar común que dice que México ya no aguanta más. Es tan cierto como el resultado electoral. Por esa razón, ahora como nunca habrá que ponderar permanentemente las formas y establecer coordenadas muy claras de qué país queremos y cómo debemos construirlo en los siguientes años, poniendo quizá como punto de referencia esta decisión democrática tomada ayer domingo en las urnas.
  8. Oposición racional. Los mexicanos debemos exigir eso: unas fuerzas opositoras capaces de construir desde la derrota. Será una mezquindad volver a esa oposición condescendiente —la que existió hasta pocos años antes del fin del régimen de partido hegemónico—, o a la oposición irracional de la primera alternancia de partidos —del 2000 al 2012— en el poder presidencial. Necesitamos todos —ganadores y perdedores, además de la ciudadanía— una oposición que equilibre y construya. Tener sirvientes del poder, o fanáticos del “no”, será tanto como no haber aprendido la lección de esta tercera alternancia. Se puede construir también el país desde la oposición. Las fuerzas derrotadas deben pensar y ponderar al país, a México, más allá de la siguiente elección, para demostrar una verdadera actitud constructiva a favor del país.