Prueba pericial coadyuva a la resolución de un juez

Certeza, veracidad, profesionalismo e imparcialidad son las características que debe reunir un perito, asegura Heriberto Antonio García, director de Servicios Periciales del Poder Judicial del Estado

El director de Servicios Periciales del Poder Judicial del Estado (PJE), Doctor Heriberto Antonio García consideró que la prueba pericial es la “probanza fundamental porque se basa en la opinión de expertos sobre determinada materia, cuya función principal es darle luces al juez sobre determinado asunto y en un momento dado pueda éste tomar alguna determinación”.

Si bien un juez es perito en derecho, cada juicio tiene sus particularidades por lo que se requieren de personas especializadas en diversas materias que puedan brindarle al juzgador las bases necesarias para dictar una sentencia, siempre con bases científicas y sustentadas con argumentos, sostuvo al abordar el tema “La Prueba Pericial” en el programa “La Justicia a tu Alcance” que transmite la CORTV, cada miércoles.

“Cada tipo de peritaje es particular, cada uno tiene una forma de rendirse. El intérprete tiene que acreditar su dominio en alguna lengua, sobre todo en los juicios penales en alguna lengua autóctona, porque es lo que va a hacer en el juicio: traducir a la víctima o el imputado lo que el juez y el ministerio público indican”, comentó.

Precisó que la Dirección de Periciales del Poder Judicial cuenta actualmente con 20 peritos en total, de los cuales 13 son especializados en psicología, tres en arquitectura, dos en medicina, uno especializado en ingeniería y un perito contador, los cuales, por instrucciones del titular del Poder Judicial del Estado, Magistrado Raúl Bolaños Cacho, están en constante capacitación a través de la Escuela Judicial.

“En el caso de los dictámenes de psicología o criminalística si tiene cierta forma, no es una forma que siguen todos los casos, pero tienen una parte introductoria; el planteamiento del problema; el desarrollo del peritaje; qué es lo que se utiliza para una conclusión, la conclusión misma que es el dictamen y la bibliografía que utilizan, porque deben estar sustentados”, puntualizó  Antonio García.

Certeza, veracidad, profesionalismo e imparcialidad son las características que debe reunir un perito, puesto que su dictamen le permite al juez emitir una sentencia en la cual se puede ver involucrado el patrimonio, la salud y libertad de una persona. Por esta razón, cada una de las partes involucradas en un juicio puede presentar un dictamen pericial, mismo que puede ser validado o no por un tercer perito determinado por el juez.

“Los peritos deben ser imparciales porque, por ejemplo, en el caso de los peritos arquitectos, de ellos dependen a veces el patrimonio de una persona; en el caso de los psicólogos, es saber quién de los progenitores tiene las capacidades para quedarse con la custodia de los niños o niñas; los contadores, es el caso de los avalúos, del precio de una joya, incluso del costo de vehículos; en el caso de los criminalistas, la responsabilidad en los accidentes que ocurren; de los médicos, la sanidad definitiva, de qué tipo son las lesiones y cuánto tiempo tardan en sanar para saber el tipo de sanción que va a imponer el juez”, indicó.

“Abrázame que Dios perdona, pero el tiempo a ninguno”: Juan Gabriel.

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Parece mentira que justo hoy, se estén cumpliendo dos años del fallecimiento de Juan Gabriel. Estoy seguro que casi todo México recuerda con exactitud lo que estaba haciendo justo el 28 de agosto de 2016, cuando se enteró de la noticia. En la radio, pese a que fue domingo y en prácticamente todas las estaciones casi siempre en ese día no hay conductores sino solo la programación de música y publicidad, se interrumpieron transmisiones para anunciarnos el acontecimiento, fatídico para la gran mayoría de los mexicanos. El internet y los portales de noticias se llenaron de recuerdos, fotos, videos, semblanzas y demás del conocido divo de Juárez. Decía Facundo Cabral que cuando su abuela se enteró de la muerte de Gardel dijo: “¡Vaya! Ahora sí somos pobres”, refiriéndose a Argentina. Supongo que algo así nos pasó en México.

Es que no hace falta rememorar toda la carrera de Juan Gabriel para saber que fue uno de los artistas más respetados de México y a quien lo mismo admiraba el taxista, la vendedora de fruta, la empleada doméstica que la señora ricachona, el empresario exitoso, algún ejecutivo o un político. Todos en muchas partes de México y en América Latina, nos sabemos por lo menos una canción de Juan Gabriel, miente quien me diga que no. Apuesto que hasta se sabe alguna canción aquél intelectual que se quiso ver demasiado docto y sofisticado días después de que murió el divo de Juárez y que escribía que: “me irritan sus lentejuelas no por jotas sino por nacas, su histeria no por melodramática sino por elemental, su sintaxis no por poco literaria sino por iletrada”; y entonces, el autor de aquella columna llamada Fuera de Registro, es decir, Nicolás Alvarado, se despedía diciéndonos que escucharía una canción de Boris Vian. Las redes se le fueron encima y hasta fue despedido de TV UNAM. Criticar a JuanGa le costó demasiado caro y hundió su carrera, lo bueno que le venía guango. Ojalá al menos haya aprendido que a la gente le caen mal los fanfarrones.

Elegir la mejor canción de Juan Gabriel es una tarea titánica. Vamos, es imposible. Todas son especiales por algo; por su letra, por el ritmo, por el contexto o por quien las hizo éxito. Así, vimos a Pandora tener el disco más vendido de su carrera hasta la fecha, cuando grabaron el ya legendario “…Con Amor Eterno” a principios de los años noventas, vimos también a Rocío Dúrcal convertirse en su intérprete de cabecera durante dos décadas o a Isabel Pantoja triunfar en México y América Latina cantando esa especie de novela llamada “Así Fue”, a Daniela Romo llegar al primer sitio de las listas con “De mí enamórate”, a Thalía grabar el tema “Gracias a Dios” en el disco que le produjeron Emilio Estefan y Óscar López o a José José pedir un aplauso para el amor en “Lo pasado, pasado”. Juan Gabriel fue también el responsable de uno de los discos en español más grandiosos que se han grabado, titulado El Circo y que puso a La Maldita Vecindad y los hijos del quinto patio en un plano enteramente internacional. Para ese material Juan Gabriel contrató a Gustavo Santaolalla como productor, muchos años antes de que ganara dos Óscares.

Por mucho más tiempo, pienso que Alberto Aguilera Valadez, conocido como Juan Gabriel seguirá siendo un icono de la cultura nacional. Más allá de gustos musicales o convencionalismos, Juan Gabriel llegó a tocar las fibras mas hondas de la gente en muchos aspectos, pues tenía el talento de hacer canciones sencillas, entendibles, sumamente comerciales (por eso se hicieron muy exitosas), además de poner cada palabra o frase en el sitio justo en la canción para hacernos sentir emociones y reír, bailar o de plano romper en llanto. Se convirtió en una especie de poeta del pueblo y vocero del sentimiento de masas, porque hasta quien se sentía el “hombre fuerte” o “macho alfa” muchas veces terminaba llorando a moco tendido con “La Diferencia”, “Abrázame muy fuerte”, “Costumbres” o “Inocente pobre amigo”; o bien bailando y hasta imitándolo con “El noa noa”, “Debo hacerlo” o “Hasta que te conocí”.

Juan Gabriel pudo gustarnos o no, pero lo que sí es seguro, que así como José Alfredo Jiménez o Agustín Lara, tiene ya un lugar privilegiado en la historia de la música en México. Gracias JuanGa por tanto y tanto amor. Gracias por los sentimientos y la música; gracias por “Amor Eterno”, “Se me olvido otra vez” o “La muerte del palomo”. Gracias por enseñarnos que lo que se ve, no se pregunta.

El epicentro de la gobernabilidad volverá a estar en el Congreso local

La elección del 1 de julio arrojó escenarios inéditos, también en Oaxaca. Uno de ellos, particularmente relevante, es el que pone en el centro de la atención la permanente disputa que habrá por el control material en la toma de decisiones en el Congreso del Estado. La LXIV Legislatura será singular, porque será la primera en la que el partido gobernante no sólo no contará con algún tipo de mayoría legislativa, sino que tendrá una bancada claramente disminuida. Si en alguna medida la gobernabilidad está depositada en el Poder Legislativo, la integración de la próxima Legislatura explica a la perfección las disputas que anticipadamente se viven en ella.

En efecto, la semana pasada el Pleno del Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca emitió una sentencia en la que reconfiguró la composición de las bancadas en la próxima Legislatura estatal. Al partido Movimiento de Regeneración Nacional, el tribunal local le consideró infundada la asignación de diputaciones por el principio de representación proporcional, y por ello estableció que debía haber un nuevo reparto de curules, beneficiando esencialmente al Partido Revolucionario Institucional, pero también abriendo la posibilidad de que más partidos integren la Junta de Coordinación Política.

Esto es un asunto electoral, pero sobre todo es el reflejo de una clara lucha política al interior del Congreso del Estado. ¿Por qué? Porque ahora como nunca, se está comenzando a ver la urgencia que tiene el grupo gobernante, primero por intentar pluralizar la integración de los órganos de gobierno legislativo; y después, por equilibrar las posiciones de cara a los retos de gobernabilidad y de procesamiento de leyes, en los que resulta indispensable la posición y la colaboración de la Legislatura local.

Lo reconozcan o no, queda claro que a cualquier grupo en el poder le resulta incómodo —y hasta riesgoso— un gobierno de minoría legislativa. Y de ahí la urgencia de recomponer las posiciones al precio que sea. Acaso, en esta circunstancia, la apuesta política con dicha sentencia es provocar que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación entre al estudio no sólo de los razonamientos esgrimidos por el tribunal local —que a simple vista parecen endebles— sino sobre todo al proceso mismo de asignación de las diputaciones locales por el principio de representación proporcional.

Si finalmente en la sentencia definitiva logran no que Morena pierda siete, pero sí cuatro o cinco curules en la Legislatura local, y éstas queden repartidas entre todas las fuerzas políticas que con la asignación inicial no alcanzaban a conformar una fracción parlamentaria al no tener dos legisladores, todos terminarán considerando eso como un triunfo frente a las condiciones de arranque, en las que Morena tendría —de jure o de facto— una bancada apabullante.

Esta feroz lucha por el control de la Legislatura era previsible en términos generales. Aunque en el sistema político que nos rige es totalmente posible que el Ejecutivo gobierne con minoría legislativa, lo cierto es que ese resulta ser el escenario menos conveniente para cualquier gobernante. De ahí esta primera escaramuza, de las muchas que seguramente veremos durante los próximos tres años por el control de las votaciones, los consensos y las decisiones que se tomen en la Legislatura del Estado.

PREVISIONES

Hasta hace no mucho tiempo, nadie preveía un escenario como el actual, en el que los gobiernos no morenistas quedaron arrinconados por una votación apabullante que ahora los obliga a ir con todo por la recuperación de un control que pudieron haber compartido, si hubieran visto el escenario político con una perspectiva de menos confianza.

A propósito de ello, el 26 de febrero apuntamos en este espacio algunas coordenadas de la lucha que ya se veía venir, y que hoy se está materializando en la disputa por la integración misma de la próxima Legislatura. “En estos comicios de 2018 —apuntamos— se renovarán las cámaras federales y la Presidencia de la República, pero también se elegirán diputados locales. Y, en esa lógica, lo que resulta más relevante es que ese resultado electoral local, quedará en buena medida anclado a lo que ocurra en la contienda presidencial, y a cómo se desenvuelvan las campañas para las diputaciones federales y las senadurías.

“Ello agrega ingredientes importantes de incertidumbre para el régimen estatal, que ya probó sus capacidades de triunfo, pero que no se ha enfrentado a la variable de tener ante sí una elección concurrente (con el ingrediente adicional de ir empatada con una elección presidencial) en la que son otros los factores, las inercias y las efervescencias entre los electores, que generalmente se animan más a salir a votar, y eso hace los resultados mucho más inciertos en lo que corresponde a los factores locales.

“En esa lógica, ¿el gobierno estatal ya tiene al menos lecturas y proyecciones preliminares del 2018? Porque para efectos del Gobernador, es claro que sí puede haber un gobierno con minoría legislativa; pero es también claro que esto se convierte en una pesadilla ante la imposibilidad de construir acuerdos con una mayoría parlamentaria que le es adversa (y también abre la tentación de construir consensos de espaldas a la ciudadanía). Por esa razón, si 2018 es un año en el que López Obrador y Morena pudieran avanzar en Oaxaca, lo lógico sería también suponer que en esa inercia se llevarían muchos triunfos en las diputaciones locales, dado el respaldo popular que tiene el tabasqueño en nuestra entidad, y la ausencia en general del voto diferenciado.

“En ese escenario, ¿el gobernador Alejandro Murat está preparado para gobernar con minoría legislativa a partir del tercer año de su gobierno? ¿Qué alternativas de gobierno está construyendo, en la política y en la ley, para encarar un escenario en el que no necesariamente cuente con la cómoda mayoría de su partido en el Congreso local?

“Los escenarios de 2018 sólo auguran adversidades para el PRI en la entidad. Queda claro que las votaciones presidenciales Oaxaca sigue siendo obradorista, y que el PRI no tendrá ningún candidato fuerte —ni el presidencial, porque quien resulte electo por el PRI de todos modos no tendrá ninguna conexión con Oaxaca; ni tampoco en las diputaciones federales y senadurías, como para asegurarle un equilibrio a AMLO y a quienes ponga de candidatos.

“Por esa razón, sería más importante que nunca construir el andamiaje para los gobiernos de coalición, porque además esa sería una salida no sólo viable y posible, sino también democrática y de avanzada. Hasta ahora todos le apuestan a no ensayar nuevas figuras y a ceñirse a los viejos modelos en los que una vez establecida la nueva composición electoral, unos y otros se sientan a negociar sin establecer programas exactos ni esquemas de corresponsabilidades a cambio de los temas en conjunto que se deciden a impulsar.”

ARREBATOS

Nadie construyó lo que desde aquel momento era previsible. Por eso los consensos siguen siendo bajo la mesa y todo lo que vemos son posiciones que se arrebatan y se disputan, y quizá tambien veamos manotazos. Tendrán todos que volver a encontrar los equilibrios perdidos, y ensayar nuevas formas de convivencia acorde con los tiempos inéditos en que les tocó interactuar. La mayor prueba será para la civilidad democrática de todos los participantes en el escenario actual oaxaqueño.