Asiste el Magistrado Raúl Bolaños Cacho a la segunda asamblea plenaria de la Conatrib

La Ministra Olga Sánchez Cordero, futura Secretaria de Gobernación en la próxima administración del Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador, participará en dicho evento

El titular del Poder Judicial del Estado, Doctor Raúl Bolaños Cacho, participará este viernes en la Segunda Asamblea Plenaria de la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos (CONATRIB), que se desarrollará en la ciudad de Zapopan, Jalisco. Bolaños Cacho forma parte de la mesa directiva de dicho organismo, como representante de la Zona Sur.

En el marco de dicha asamblea, se contará con la presencia de la Ministra Olga Sánchez Cordero, la primera mujer en la historia que ocupará la titularidad de la SEGOB. Se esperan resultados positivos de esta reunión con la Ministra, experta en los temas relativos a la administración e impartición de justicia, al haber sido integrante del máximo órgano de justicia de nuestro país, la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En este evento asistirán los titulares de todos los poderes judiciales de la República, el Gobernador del Estado de Jalisco, Maestro Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, y el Maestro Mario Emilio Gutiérrez Caballero, comisionado de la CONAMER, organismo que ha brindado su apoyo en la implementación de los juicios orales mercantiles.

La reforma educativa debe ser replanteada, pero no podrá ser cancelada de forma lisa y llana

Una de las discusiones y decisiones que marcará el primer periodo ordinario de la LXIV Legislatura federal, será el destino de la reforma educativa que el Presidente Electo ya prometió cancelar, y que además puede hacerlo al contar con mayoría en las dos cámaras legislativas federales, y eventualmente la mayoría de las Legislaturas locales. La incógnita en este momento no radica en si dejarán si efecto la estructura actual de la evaluación o en si habrá una derogación total, sino más bien sobre qué rubros incidirá una posible modificación a la reforma educativa actual.

En efecto, hay elementos importantes sobre los que vale la pena prestar atención desde este momento. Uno de ellos, sobre los que se ha escrito en este espacio, es el que tiene que ver con el centro del rechazo magisterial a la reforma educativa. Queda claro que la molestia no radica en el hecho de que existan procesos de evaluación o de capacitación al docente que está frente a grupo, sino al hecho de que el destino final de esa evaluación es, se supone, el premio económico al que aprueba las evaluaciones, y el eventual el cese al que no logra aprobarlas.

Otro de los elementos que vale la pena considerar es que los componentes que fortalecen el derecho a la educación no pueden ser eliminados sino, en el mejor de los casos, reorientados. En esa lógica, no será una discusión fácil la relacionada con el destino del artículo tercero constitucional. ¿Por qué? Porque al ser éste un derecho humano, está determinado por el principio de la progresividad —establecido en el tercer párrafo del artículo 1 constitucional— el cual establece que una vez que un derecho ha sido otorgado o reconocido en el texto constitucional o en la legislación internacional suscrita por el Estado mexicano, éste no puede ser degradado ni menoscabado.

Ciertamente, el derecho a la educación implica el acceso a la instrucción que imparte el Estado; pero también lo es que es y deberá seguir siendo derecho de toda persona que esa educación sea progresivamente de mayor calidad y con un mejor cumplimiento de los fines y metas que se establecen en la propia Constitución. De este modo, pareciera que el único precepto del artículo tercero constitucional, que quizá llegaría a necesitar algún tipo de modificación para hacerlo acorde con los planteamientos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, sería la fracción III de dicho artículo. ¿Qué dice?

Textualmente señala: “Para dar pleno cumplimiento a lo dispuesto en el segundo párrafo de la fracción II, el Ejecutivo Federal determinará los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la República. Para tales efectos, el Ejecutivo Federal considerará la opinión de los gobiernos de las entidades federativas, así como de los diversos sectores sociales involucrados en la educación, los maestros y los padres de familia en los términos que la ley señale. Adicionalmente, el ingreso al servicio docente y la promoción a cargos con funciones de dirección o de supervisión en la educación básica y media superior que imparta el Estado, se llevarán a cabo mediante concursos de oposición que garanticen la idoneidad de los conocimientos y capacidades que correspondan. La ley reglamentaria fijará los criterios, los términos y condiciones de la evaluación obligatoria para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia en el servicio profesional con pleno respeto a los derechos constitucionales de los trabajadores de la educación. Serán nulos todos los ingresos y promociones que no sean otorgados conforme a la ley…”

Acaso, la única disposición que podría ser incómoda es la que se refiere a la “permanencia en el servicio profesional”; fuera de eso, todo se refiere a procesos de evaluación que difícilmente podrían ser eliminados de forma lisa y llana, y sobre los cuales el propio Presidente Electo ha dicho que el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, seguirá teniendo competencias.

TRANSITORIOS ‘INCÓMODOS’

De hecho, de manera expresa la Ley General del Servicio Profesional Docente no se refiere al cese del trabajador de la educación que no apruebe cierto número de evaluaciones. La referencia más clara a esa cuestión se encuentra en los transitorios octavo y noveno de dicha ley, los cuales castigan con mayor severidad a quien se niegue a presentarse a los procesos de evaluación —independientemente de si cuentan o no con un nombramiento definitivo— que quien no apruebe las evaluaciones.

El transitorio octavo señala lo siguiente: “El personal que a la entrada en vigor de la presente Ley se encuentre en servicio y cuente con Nombramiento Definitivo, con funciones de docencia, de dirección o de supervisión en la Educación Básica o Media Superior impartida por el Estado y sus Organismos Descentralizados, se ajustará a los procesos de evaluación y a los programas de regularización a que se refiere el Título Segundo, Capítulo VIII de esta Ley. El personal que no alcance un resultado suficiente en la tercera evaluación a que se refiere el artículo 53 de la Ley, no será separado de la función pública y será readscrito para continuar en otras tareas dentro de dicho servicio, conforme a lo que determine la Autoridad Educativa o el Organismo Descentralizado correspondiente, o bien, se le ofrecerá incorporarse a los programas de retiro que se autoricen. El personal que no se sujete a los procesos de evaluación o no se incorpore a los programas de regularización del artículo 53 de la Ley, será separado del servicio público sin responsabilidad para la Autoridad Educativa o el Organismo Descentralizado, según corresponda.”

Algo muy similar establece para aquellas personas que desempeñan funciones docentes y no cuentan con un nombramiento definitivo, pues dispone que éstos deberán someterse a las evaluaciones y que, de aprobarlas, se les será otorgado su nombramiento definitivo. Y luego establece la parte medular de donde parte el rechazo de los trabajadores de la educación a las evaluaciones actuales:

“Será separado del servicio público sin responsabilidad para la Autoridad Educativa o el Organismo Descentralizado, según sea el caso, el personal que: I. Se niegue a participar en los procesos de evaluación; II. No se incorpore al programa de regularización correspondiente cuando obtenga resultados insuficientes en el primer o segundo proceso de evaluación a que se refiere el artículo 53 de la Ley, o III. Obtenga resultados insuficientes en el tercer proceso de evaluación previsto en el artículo 53.”

¿Qué significa eso? Que mucho de lo prometido por el presidente electo López Obrador, puede resolverse con una modificación a los transitorios. Ello evitaría una reforma constitucional de gran calado; mantendría firme el derecho a la educación de calidad a la que sí tienen derecho millones de niños y jóvenes que reciben instrucción en escuelas del Estado; y eliminaría el sentido “punitivo” que tanto se ha denunciado de la reforma educativa actual.

¿Y LOS RECURSOS?

Otra cuestión fundamental será la de dotar —ahora sí— de los recursos necesarios para la modernización educativa. Sin evaluación, sin calidad y sin dinero, como ha sido en gran medida la educación pública antes y después de la reforma actual, lo que queda es la demagogia y el engaño sobre algo que no sólo no progresará, sino que con esas condiciones quedará condenada al atraso y al fracaso.

Delincuentes potenciales

Carlos R. Aguilar Jiménez.


No los quisieron de niños, nacieron sin ninguna planeación, son resultados de una noche de pasión y no de amor con planificación, son hermanos de más de cinco y llegan a la adultez únicamente gracias a los avances de la ciencia médica, la asistencia social y apoyos del gobierno, porque de su familia solo reciben malos tratos, por lo que durante su desarrollo infantil silvestre, sin estimulación temprana, educación y apropiación de valores éticos, sin ningún tipo de valor moral o respeto y consideración por los demás y con ellos mismos, se convierten en delincuentes potenciales, en individuos capaces de hacer daño a quien sea, dispuestos a cerrar calles para presionar al gobierno y conseguir sus demandas, sin que les importe la gente, porque se sienten felices cuando en muchedumbre marchan gimoteando por las calles consignas en contra de lo que no les conviene, porque nunca les enseñaron a respetar y valorarse a sí mismos, porque no tienen autoestima ni nada que perder.

De niños, entre los 10 y 15 años, como delincuentes potenciales o disocializados, les interesó más estar en la calle que en la escuela o en un taller aprendiendo un oficio, contexto que les lleva a no tener ninguna obligación ni dinero para lo que quieran, por lo que comienzan con pequeños robos, engaños, fraudes y todo tipo de mentiras para encubrir sus delitos, entre sus amigos y familiares que les solapan, porque la vida dentro de la pandilla o la banda y su respectiva aceptación es primordial ya que en ella se sienten en un entorno de protección y supuesta seguridad que evita su despersonalización, esto es, convertirse en individuos anodino e insignificante. Cuando estos delincuentes potenciales son adultos, de 18 años en adelante, luego de sobrevivir en la calle sin problemas con la ley y sin ingresar a prisión, porque en México no se castigan los delitos y lo que impera es impunidad total para los delincuentes que se dedican a cualquier actividad ilícita, son los primeros que están dispuestos a marchar para protestar, secuestrar oficinas o negocios, asaltar casetas de cobro o cometer cualquier delito con el pretexto de causas sociales o políticas y, así vemos a profes de la Secta 22 cometiendo todo tipo de delitos sin castigo alguno, mototaxistas, taxistas, camioneros y burócratas o empleados de la UABJO, agrediendo a la gente que no tiene que ver con sus problemas, o los peores, los agentes de vialidad extorsionando con saña inaudita a humildes motociclistas que tienen la mala suerte de circular donde instalan sus operativos delincuenciales y abusando del poder que les dan las armas y el uniforme, porque de niños y adolescentes nadie los quiso ni los amó y su IQ es mínimo, casi de Borders, disfrutan de la maldad, perversidad y abuso al no saber lo que es querer a alguien, respetar a los demás y, especialmente ser tolerantes y amables, debido a que nacieron silvestres y su resentimiento social y pobreza los convierte en delincuentes potenciales peligrosos, especialmente a los policías viales quienes igual que los bandidos roban sin escrúpulos a los conductores de vehículos y los demás, todos aquellos que alguna vez han marchado gimoteando o cerrado una calles, son capaces de todo. Si usted conoce a alguien así, es un delincuente potencial.    

Los súper héroes que salvaron a M. Night Shyamalan

+Ismael Ortiz Romero Cuevas


Esta semana en serio que quedé gratamente sorprendido por la presentación del póster oficial de Glass (que se traduce como Vidrio); la secuela de Fragmentado, película que contaba la historia de Kevin Wendell Crumb, interpretado de manera magistral por James McAvoy y que nos presentaba un complejo personaje con 23 personalidades distintas, derivado del trastorno de identidad disociativo que padecía por ser víctima de abusos infantiles.

Todo transcurría como un thriller que nos mantenía al borde del asiento y con ganas de ver qué es lo que el personaje hacía con las personalidades de las que era víctima. Hasta la escena final, cuando vimos a Bruce Willis observar la noticia que hace referencia a la captura del enmarañado psicópata. Mucha gente se sorprendió en el cine hace más de un año cuando Fragmentado estaba en la sala; otros más no supimos qué era lo que pasaba con esa extraña aparición (yo estaba en ese grupo). Supuse que se trataba de una especie de cameo importante para la historia, pensando que esto se debía a la continuación de la cinta; y sí y no. Sí, porque jamás asocié con Fragmentado una película de Shyamalan que vi en mi época de universitario llamada El Protegido, que en inglés se llamó Unbreakable, es decir, irrompible que honestamente tiene mucho más que ver con la historia ese nombre que el que decidió ponerle la distribuidora en español; entonces, el personaje que aparecía al final de Fragmentado era David Dunn, interpretado por Willis y estelar de El Protegido. Lo que Fragmentado hacía referencia es que David Dunn, un personaje a quien no se le rompen los huesos se enfrentará al alter ego más poderoso de Kevin (McAvoy), es decir, La Bestia y no, porque la referencia era entendida solamente para quienes tenían muy buena memoria para recordar con precisión al personaje de Willis o más difícil aún, recordar El Protegido, que en su estreno hace 18 años, pasó prácticamente desapercibida.

Para ser más precisos, yo tenía como mayor referente a Shyamalan por películas grandiosamente malas. Grandiosas por todo el derroche de tecnología y efectos especiales que utilizaban y malas porque simplemente eran un desastre. “La Dama en el Agua”, “El fin de los tiempos”, “El último maestro del aire” o “Después de la Tierra” dejan constancia de que Shyamalan era un director que podía hundir la carrera de un gran actor por haber aparecido en una de sus malísimas películas, vean a Will Smith y a su hijo Jaden o a Paul Giamatti. Lejos quedaban sus años de gloria de cuando dirigió “El sexto sentido” o “Señales”. Pero nadie, en serio nadie, se acordaba de El Protegido, quizá su obra con más posibilidades y la más querida para el cineasta.

Pronto, supe que tanto Kevin como David Dunn y Elijah Price /Mr. Glass, formaban parte del mismo universo y que al fin, después de casi 20 años, el cineasta podría terminar su tan ansiada trilogía de súper héroes poco convencionales. Para que esto pudiera ser posible, evidentemente tuvo que ver la gran recepción que Fragmentado tuvo en las salas de cine, pues de inmediato, conquistó a un sinnúmero de fanáticos fieles a la historia y a otros que nos tuvo buscando El Protegido hasta que la encontramos y yo, pude revivirla (¡bendito seas Netflix!), además de que fue recibida bastante bien por la crítica especializada, siendo su película mejor calificada desde “El Sexto Sentido”.

La cinta Glass, reunirá a los tres súper humanos presentados por Shyamalan en El Protegido y Fragmentado, es decir a David Dunn, Elijah Price / Mr. Glass y a La Bestia, ahora supongo centrándose en la grandiosa y manipuladora mente de Mr. Glass a quien además, Samuel L. Jackson vuelve a interpretarlo.
Sin duda, estamos a punto de ver la reivindicación de un director que muchos pensábamos, se dedicaba únicamente a hacer ridículas películas para Hollywood. Yo, tengo muchas ansias de ver ya Glass, esperando también las extraordinarias tomas que asemejan una viñeta de comic y esos movimientos de cámara tan vertiginosos, que hicieron de El Protegido y Fragmentado, películas aclamadas y hoy, queridas.