La segunda oportunidad para un cantante que no quiere serlo

Ismael Ortiz Romero Cuevas


Hace unas semanas, nuevamente Luis Miguel volvió a ser tendencia en redes y noticia en los programas y portales que se dedican a hablar (no a hacer periodismo, sino solo a hablar y mal de los famosos) del medio del espectáculo, debido a que hizo un coraje tremendo con su staff al parecer por fallas de sonido, aventándoles incluso de manera violenta, una de las rosas blancas que siempre regala a sus seguidoras que ocupan los lugares delanteros. Días antes, había cancelado una presentación en Hermosillo, Sonora, según por las condiciones del clima.

Luis Miguel era un artista que estaba prácticamente en repecho hasta este año, que Netflix y Gato Grande produjeron su bioserie basada en entrevistas y textos periodísticos del cantante; eso sin lugar a dudas le dio una segunda oportunidad de modo glorioso para volver a los escenarios como los más grandes, una circunstancia también de que un público mucho más joven conociera su trabajo y se interesara en éste; hace un año, estoy seguro que ni el mismo Luis Miguel se habría imaginado que chavitos de 13 años estuvieran cautivados por temas como “La incondicional” o “Culpable o no” y las escucharan una y otra vez en sus dispositivos móviles y regresaran a ser de los temas y álbumes más vendidos en plataformas digitales como iTunes o Spotify. Micky se echó a la bolsa a los millennials.

Ante toda la euforia del éxito de su bioserie, LuisMi volvió a tener presentaciones como en sus mejores momentos en la década de los noventas, su álbum más reciente llamado “¡México por siempre!” editado en 2017, fue un éxito en ventas y ni decir de los recopilatorios, que Warner Music se dio vuelo reeditándolos en formato de disco compacto con los nostálgicos como meta. “El Sol” volvió a lo grande después de que unos pocos años atrás, había sido víctima de la crítica más “mala leche” por la suspensión de varios conciertos y su sobre peso; le dijeron de todo. Pero eso quedó en el pasado y en su regreso a lo grande se le veía contento, fervoroso y complaciente con sus fanáticas y con la nueva generación que lo seguía; el frijol en el arroz fue el mismo Micky que parece meterse zancadillas solito y al final de toda la faramalla, su verdadera personalidad aflora y se exhibe delante de su público. La “pataleta” hacia su staff por las fallas de sonido no fue vista con agrado por los usuarios de las redes, quienes inmediatamente reprendieron el comportamiento del cantante, argumentando una falta de respeto a su equipo y a la misma gente que lo iba a ver. Hubo incluso una fan que le escribió una carta y que la publicó el periódico El Universal, donde le exteriorizaba lo decepcionada que se sentía ante lo que llamó “la segunda oportunidad que le había dado la vida para hacer lo que le apasiona: cantar”. La fan, que dice haberlo visto cinco veces en esta gira, lamenta su comportamiento berrinchudo e irrespetuoso hacia su equipo que interpretó como una majadería hacia su público también, y asimismo, dice que espera que pronto el sol salga nuevamente al escenario.

No sé ustedes estimados lectores, pero al menos a este humilde servidor que escribe estas líneas, me da mucho coraje cada que escucho a Luis Miguel. Coraje porque pudo haber sido el más grande intérprete de su generación; porque tenía todo para triunfar en el mundo y lo despreció por no dejar su zona cómoda; porque no quiso hacer un trabajo de relanzamiento de su carrera pero a nivel mundial; inclusive, aún cuando su casa disquera le puso la mesa dos veces, una intencional y la otra circunstancial. La intencional fue conseguir que grabara un dueto con Frank Sinatra para el álbum “Duets II” de 1994; y la circunstancial en 1997, cuando se hizo novio de Mariah Carey, quien era la cantante más popular y exitosa en esos años en todo el planeta. Pudo haber sido el más grande, pero no le interesó y se quiso quedar en el mercado latino, que no le representaba mayor esfuerzo, y donde ese trabajo ya estaba hecho. Es un perezoso con muchísimo talento y suerte.

En la bioserie vimos que Luis Miguel se hizo cantante por diversas situaciones y que a lo mejor es más víctima que héroe; pero también muchas personas que lo conocieron, coinciden en que el personaje presentado en el show en streaming, dista mucho de la verdadera personalidad del cantante, quien para nada tiene actitudes solidarias o de amistad sincera con sus allegados, pues hay quien afirma que su madre, Marcela Basteri se alejó de su familia decepcionada de su esposo, pero sobre todo de su hijo.

Luis Miguel es un gran cantante, eso no se puede negar, sin embargo resta esperar que esta nueva oportunidad de popularidad y ventas no la eche por la borda, pues el público que ahora lo conoce y lo sigue, ya no es tan indulgente como las jovencitas de hace 20 años. Tendremos que esperar la segunda temporada de su serie, para que el público vuelva a sentir benignidad por él y lo reivindique en el escenario. Pero esperemos que sea por su talento y no por la piedad del público. Que recuerde que nunca hay que escupir para arriba.

Vienen los muertos

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Por supuesto que nadie en su sano juicio quiere morir, y como sea nos aferramos a cualquier credo, fe o religión que nos prometa que la muerte del cuerpo únicamente es una transición hacia el más allá, hacia ultratumba signifique lo que sea; para los musulmanes tiene una promesa de bienestar inefable en su respectivo paraíso al lado de Alá, para los budistas el Nirvana o disolución del ser, los hindúes creen que los espíritus de sus muertos reencarnan en otro cuerpo ya sea humano o animal y, los cristianos creen que si se portan bien en vida tienen asegurado el cielo o si no, pagando indulgencias, podrán acceder al habitáculo de Dios y los elegidos y ahí, a bordo de una nube con un arpa descansaran en paz, hasta que ocurra la segunda venida de Cristo y Resurrección de los Muertos. Para todos los que no se portan bien en función de la moral o mandamientos de comportamiento religioso, los excomulgados, ateos, herejes, apóstatas y todos aquellos que incurren en Pecado Mortal, el destino de su alma maligna en el más allá, en ultratumba, es el Infierno donde por siempre serán torturados por demonios entre las llamas a elevada temperatura, según definió Durante Alighieri Cacciaguida en su célebre novela, así que, según las diferentes creencias o religión de cada quien, lo cierto es que los muertos no están muertos, porque aunque dejaron el cuerpo, de alguna forma existen, siguen siendo ellos y así todos nuestros antepasados ya fallecidos, se encuentran en algún lugar del más allá, pero con cierto salvoconducto o permiso especial, ya vienen, y entre el 1 y 2 de noviembre nos visitarán, estarán entre  nosotros aunque no los vemos ni los podamos detectar de ninguna forma excepto por nuestra fe, fantasía e ilusión, por lo que felizmente y a su querida memoria en nuestras casas instalaremos el tradicional “Altar de Muertos” con todas sus características tradicionales, confiando en que vienen los muertos y disfrutarán por unos días de lo que sabemos más les gustaba cuando estaban vivos en la Tierra y les ofreceremos con gusto: pan de muerto, chocolate, frutas de temporada, mezcal, vino, cervezas, un vaso de agua, aunque se políticamente incorrecto, también sus cigarrillos, quizás algún refresco, bebida o platillo que haya sido su preferido, porque los muertos-vivos mueren dos veces, la primera cuando fisicamente, según las creencias en ultratumba, desde tiempos prehispánicos en el Mictlán, hasta el Cielo cristiano, al fallecer físicamente, al cesar toda función fisiológica, cardíaca y cerebral, y la segunda vez, cuando se olvida alguien definitivamente del muerto, cuando no se le recuerda nunca más y se olvida para siempre, siendo esa la muerte definitiva, la que no queremos y por ello en todos santos y fieles difuntos, honramos a nuestros muertos, recordándolos con cariño y amor como cuando estaban vivos o incluso más, porque los amamos, los quisimos y convivimos con ellos, debiendo servirnos estos días de muertos para reflexionar respecto de lo que debemos querer, respetar y atender a los adultos mayores que aún viven, porque porque nacimos, fallecemos y, nadie debe arrepentirse por no haber hecho en vida lo que ahora pretenden al recordar a sus muertos.

Instruyen a personal judicial sobre forma de tratar a los adolescentes


Experta en Terapia Familiar sostiene charla con psicólogos peritos, mediadores y personal de juzgados que tratan con este sector de la población

Al abordar el tema, “Psicología y psicopatología del adolescente enfocado a facilitadores”, la Maestra Laura Ivonne Gómez y Gómez pidió a los adultos escuchar a los adolescentes para evitar que éstos se sientan apartados e incurran en errores durante su desarrollo.

La experta en Terapia Familiar sostuvo una amena charla este lunes con psicólogos peritos, mediadores y personal de juzgados que tratan con adolescentes, en una sesión realizada en las instalaciones de la Escuela Judicial.

“La adolescencia es una etapa de cambio entre la niñez y la edad adulta, por lo que es un periodo de transición donde ocurren cambios físicos y psicológicos y en la cual los jóvenes buscan adaptarse y encontrar un sentido de vida”, señaló.

“Como adultos queremos que el adolescente sea consciente con nosotros de lo que está viviendo, que sea consciente de sus acciones, pero el cambio que están experimentando no es consciente, se da de manera gradual y no se nota”, comentó Gómez y Gómez.

Dijo que es importante que los adolescentes se sientan escuchados por las personas a su alrededor, ya que suelen sentirse apartados, con dos grandes conflictos: entre lo que tenemos y lo que queremos; entre lo que somos y nos gustaría ser, además que se vive el desamor más grande al desapegarse de la madre y buscar independencia en sus acciones.

Los adolescentes, comentó la especialista, buscan crear sus propios valores, tomando valores de los adultos que los rodean y sus amigos, además que generan mayor confianza entre personas de su misma edad, por lo que rechazan el sentido de autoridad y desconfían de los mayores a ellos.

“Si invitas a un chico o chica a colaborar, es más fácil que se realicen las cosas, porque si buscan que te obedezcan se rompe el proceso de compresión y análisis del adolescente”, apuntó la ponente al personal del TSJE.

Invitó a quienes laboran con adolescentes, a recordar cómo vivieron esa etapa, los cambios físicos y psicológicos que experimentaron, cómo visualizaban a los adultos y de qué manera la superaron, para así poner generar empatía, cercanía y sobre todo entendimiento.

Magistrados del Tribunal Electoral de Oaxaca, frente al espejo de las ilegalidades


La recentralización de la organización y resolución de los comicios en México, decidida por los poderes federales a través de la reforma constitucional electoral de 2014, tuvo como uno de sus mensajes de fondo la reprobación a las entidades federativas por haber sido promotoras del desorden, la inequidad y la ilegalidad en los procesos electorales que le tocó organizar durante el tiempo que ejercieron su soberanía para ello. El hecho de que la federación le quitara a las entidades dichas facultades, implicó un mensaje de reprobación por la “minoría de edad” demostrada. Hoy, cuando se supone que debía haber mayor confiabilidad y certidumbre en la actividad electoral —máxime la jurisdiccional—, con sus resoluciones inconstitucionales, los magistrados electorales de Oaxaca demuestran que sigue sin ser así.

En efecto, a lo largo de los últimos años el Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca ha sido ejemplo de inestabilidad e incapacidad en el desempeño de sus funciones. Son reiteradas las ocasiones en que tanto la Sala Xalapa como la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), han revocado fallos emitidos por el tribunal estatal al considerarlos indebidos.

Uno de los casos más recientes, fue aquel en el que los magistrados locales aplicaron un criterio inexplicable en la decisión relacionada con la asignación de diputados locales por el principio de representación proporcional, y sin base jurídica que soportara su resolución, decidieron quitarle diputados a un partido para asignárselos a otro, bajo la extraña consideración de que el primero debía ser considerado como coalición y el segundo como partido (Morena y el PRI, respectivamente), cuando por separado, ambos participaron en alianza con otras fuerzas políticas en el reciente proceso electoral.

No obstante, si esa fue una resolución extraña y polémica —que ya le fue revocada por la Sala Regional Xalapa del TEPJF, y que se encuentra en vías de ser resuelta definitivamente por la Sala Superior ante los alegatos de violaciones constitucionales que siguen pendientes de ser resueltos—, ninguna resolución podría ser tan reveladora de la extrañeza —por decir lo menos— de los criterios y las capacidades demostradas por los magistrados electorales oaxaqueños, como la recaída ante la pretensión del Partido Encuentro Social de conservar su registro como partido político estatal, a pesar de no haber cumplido con el requisito constitucional fundamental para ello; y de que, aún con eso, y para beneficiarlo indebidamente, el Tribunal Electoral oaxaqueño lo haya reconocido como un partido político indígena.

SENTENCIA INEXPLICABLE


¿De qué hablamos? De que en el proceso electoral reciente, el Partido Encuentro Social (PES) no alcanzó el porcentaje de votación mínimo establecido en la Constitución federal para mantener su registro como partido y, lo más importante, el acceso a los recursos económicos por concepto de prerrogativas y a los tiempos oficiales de radio y televisión, entre otras cuestiones. En sus márgenes de votación para los cargos de elección popular del orden estatal, el PES no llegó al umbral de captación del tres por ciento del total de la votación emitida.

Esa fue la razón por la que el IEEPCO le revocó su registro como partido político estatal. Como era de esperarse, el PES se inconformó ante el tribunal electoral local, argumentando diversas cuestiones, entre ellas que su composición era la de un partido político de composición indígena. ¿Por qué argumentó esto? Porque la fracción XIV del artículo 25 de la Constitución local establece que cuando se trata de partidos políticos con registro estatal y reconocimiento indígena, sólo deben acreditar la captación del dos —y no del tres— por ciento de la votación válida emitida para cualquiera de las elecciones que se celebren para la renovación del Poder Ejecutivo o Legislativo.

El problema es que dicha disposición fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte en la Acción de Inconstitucionalidad 53/2015 y sus acumuladas 57/2015, 59/2015, 61/2015, 62/2015 Y 63/2015. En ella, en el punto 85 y siguientes, la Corte estableció que existen lineamientos específicos que el texto constitucional federal marca a los Estados, de los cuales no es posible permitir modulaciones o modificaciones. Entre uno de estos mandatos se encuentra la exigencia de cierto apoyo ciudadano para la conservación del registro de los partidos políticos de carácter local, el cual está establecido, sin excepciones, en la captación de por lo menos el tres por ciento de la votación válida emitida en comicios estatales.

En esa lógica, la Corte estableció que, alejándose de un mandato constitucional expreso, el legislador de Oaxaca disminuyó arbitrariamente el porcentaje requerido para la conservación del registro como uno de los derechos de los partidos políticos locales, por lo cual contradice abiertamente el texto de la Constitución Federal. Incluso, la SCJN aclara que esta declaratoria no se ve afectada por el hecho de que pudiera tratarse de partidos políticos con “reconocimiento indígena”, ya que, en ningún precepto de la legislación estatal, o federal, se advierte una definición de lo que es un partido político con registro estatal y reconocimiento indígena y si éstos difieren de los partidos políticos con simple registro estatal.

Según la sentencia de dicha Acción de Inconstitucionalidad, en el resolutivo octavo se declaró la inconstitucionalidad de la fracción XIV del artículo 25 por 10 votos de los ministros, por lo que dicha resolución tiene el carácter de declaratoria general de inconstitucionalidad. En ese precepto, a todas luces inconstitucional, se apoyaron los magistrados oaxaqueños para emitir la sentencia con la que decidieron extender indebidamente la vida jurídica del Partido Encuentro Social.

EN CAPILLA

Los magistrados electorales oaxaqueños hoy están expuestos a todo, por su contradictoria convicción de reconocer deliberadamente como partido indígena a quien no lo es, y por extenderle la vida a una de las fuerzas políticas aliadas al nuevo grupo gobernante. Al respecto, el segundo párrafo del artículo 72 de la Ley Reglamentaria del Artículo 105 constitucional, dice: “Si con posterioridad a la entrada en vigor de la declaratoria se aplicara la norma general declarada inválida, el afectado podrá denunciar dicho acto de conformidad con el procedimiento previsto para tal efecto en la Ley de Amparo”. Dicho procedimiento establece que la autoridad que dolosamente aplique una norma declarada como inconstitucional, será separado de su cargo, inhabilitado, multado e incluso recluido en prisión. Los magistrados son, por definición, abogados y por ende peritos en derecho. ¿Cómo alegar, en esas circunstancias, el desconocimiento de que una norma había sido declarada inconstitucional, y que por esa razón la aplicó sin dolo? Imposible.