Ahora consultar horario

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Hemos descubierto estupefactos porque así lo ha indicado AMLO y sus cuates, porque aún no son funcionarios oficiales del gobierno, que durante los seis años del próximo gobierno federal las decisiones importantes sobre el país se tomarán en función de los resultados de consultas en las que –aunque voten unos cuantos–, se considerarán vinculantes, válidas, para que el jefe del ejecutivo decida, tal como acaba de suceder con la dizque consulta para definir el futuro de las obras del aeropuerto en CdMx,  y en la que apenas votaron un millón, frente a los casi 120 millones de mexicanos, por lo que sin valor estadístico proporcional ni oficial, sabiéndose que las decisión estaba tomada previamente, se confirmó que se cancelan dichos trabajos del aeropuerto ya avanzados, tirando a la basura miles de millones de pesos que hemos pagado como impuestos y se habían convertido en cemento, varillas y pagos de empleados, entre otras cosas, situación que a los oaxaqueños no nos debe sorprender, porque igual sucedió con el Libramiento Norte donde se tiraron millones a la basura, con el pretexto que se va a calentar más el planeta y no tendrán donde vivir pájaros y lagartijas si se utiliza como vialidad.

La decisión es definitiva e inapelable porque en asuntos técnicos altamente especializados, decidió el pueblo, el taquero, la tamalera, el bolero,  odontólogo y muchos otros ciudadanos, que de su oficio o profesión han de saber mucho, pero de aeronáutica no creo, así que ya en tendencia y moda respecto de lo que a muchos no les gusta, con que sea un millón es suficiente. Propongo se haga ahora una consulta entre cuates para desaparecer (por lo menos un sexenio), el Horario de Verano y regresemos al horario de Dios o natural, porque el horario artificial, el de verano, es de los ricos, del mundo capitalista y neoliberal que solo sirve para ajustar transacciones bursátiles internacionales, horarios de aviones en vuelo intercontinental y beneficia únicamente a los pudientes, no a la gente de pueblos donde siguen su vida en función del canto del gallo y puesta del Sol, tampoco lo quieren los profes de la Secta 22 que siguen en su horario de resistencia contra la política neoliberal y capitalista.

Pueblo contento

Si antes parecía difícil o imposible cambiar el horario que nos obliga a adelantar y luego atrasar el reloj una hora, con AMLO sería muy fácil derogar, porque basta con que decida hacer una consulta a modo, vote una mínima cantidad de ciudadanos y ya está, se acaba el horario de verano y volvemos a las horas de antes, a las que se ajustan al ciclo circadiano, mientras el resto del mundo en un planeta global no importa, porque lo que vale realmente es que el pueblo esté contento, y lo estaría si nos regresamos a lo de antes, porque es un hecho que el horario de verano no es para ahorrar energía eléctrica, porque geográficamente estamos entre el ecuador y el trópico de cáncer y no cambia mucho la duración del día, así que insisto, que se organice una consulta en Oaxaca donde con que vote la mitad de oaxaqueños en contra del horario, ya está, se demuestra que todo México está en contra del Horario y, todos felices, porque de eso se trata, no de decir la verdad, sino de dejar contento al pueblo.

Apu: la víctima colateral de un problema insulso

Ismael Ortiz Romero Cuevas


Para estas fechas, seguro que ya estamos más que enterados de la solución que “Los Simpson” darán a una controversia generada hace unos años con el personaje de Apu, cuando el cómico indio Hari Kondabolu criticó al encargado del Kwik-E-Mart, argumentando que la caracterización del dibujo animado era una visión racista y ofensiva para la comunidad india en los Estados Unidos. Ante años de quejas y pleitos, la producción ha decidido que Apu, dejará de aparecer en el programa para evitar reyertas incómodas.

Si algo nos ha cautivado a muchos seguidores de “Los Simpson” es justamente la sátira que realizan de los problemas políticos y a la sociedad clásica norteamericana, exagerando las actitudes o rasgos de los personajes justamente en aras de que esa crítica sea más ridícula aún. Todos los personajes se han convertido en entrañables a los largo de 30 años que la serie lleva en la televisión. Aunque también es cierto que hace más de 15 temporadas que la familia amarilla perdió su más ácidas situaciones, sigue siendo una serie que es vista por millones de personas todos los días, siendo ya a estas alturas un emblema de la cadena FOX.

La burla a la religión, a la política, a la migración, a la economía, a los medios de comunicación, al racismo, a la segregación y a tantos y tantos temas, han sido la constante en cada episodio, sorprendiendo además a los críticos televisivos y público en general, quienes reconocen que hace unos años, todos los domingos, cuando en Estados Unidos aparece un capítulo estreno, tenían ya la crítica o sátira de los acontecimientos de la semana; eso ha hecho que al paso de los años, cautivaran a más y más público.

A quienes nos tocó crecer viendo “Los Simpson” conocemos de alguna forma las situaciones divertidas que presentaban, quizá sin conocer el trasfondo de las circunstancias presentadas, lo que sí, es que nos fuimos identificando y hasta encariñando con muchos de los personajes; mientras cuando fuimos niños, a Bart lo consideramos una especie de Daniel el travieso en turbo, poco a poco nuestra mentalidad fue cambiando hasta que entendimos que el verdadero héroe y hasta filósofo es Homero, que Marge nos da ternura y los capítulos protagonizados por Lisa nos dieron más pereza que antes. Así, fuimos creando empatía con alguno u otro personaje. Nadie, que yo recuerde en esos 30 años de transmisión del programa, se había sentido ofendido por la aparición o representación de algunas figuras. Y definitivamente, Apu Nahasapeemapetilon se convirtió en uno de los recurrentes más queridos. Lo vimos arruinarle a los vecinos de Springfield el día de San Valentín terminando dándole a su adorada Manjula un concierto privado con Elton John; perdió el Kwik-E-Mart por vender comida podrida y Homero, muy a su estilo lo ayuda a recuperarlo; es padre de octillizos; el ladrón de Springfield llamado “Serpiente” le ha disparado en diversas ocasiones por asaltar el mini súper; es amigo de Paul McCartney, quien dice que él y su esposa, la desaparecida Linda visitan en jardín de Apu cuando van a Springfield ya que al igual que ellos, Apu es vegetariano; le da empleo a Homero cuando le compra el poni a Lisa y nos podemos pasar enumerando los capítulos en los que el tendero cobraba importancia.

Pero ¿qué tan inteligente es retirar a Apu de los capítulos de “Los Simpson?, en mi opinión, creo que nada. Los mexicanos nunca nos hemos quejado (que yo sepa) de la representación del Hombre Abejorro, la feministas de Marge, los “obesos” de Homero o del hombre de la tienda de historietas, los ancianos de Mr. Burns o la comunidad gay de Smithers o de otros tantos personajes creados a partir del estereotipo. Si algo nos ha conquistado de “Los Simpson” es justamente eso, la valentía con que siempre enfrentaban los señalamientos hacia sus críticas, importándoles poco o nada lo que sus adversarios opinaban de cada capítulo como cuando Homero se tira a golpes con George Bush o afirman que Bill Clinton nunca ha tenido una buena idea; esa acidez de la familia amarilla es justamente la que gozábamos, aplaudíamos y nos conquistó.

Y parece que la salida de Apu por los señalamientos de racismo es prácticamente un hecho, también nos pone a pensar que quizá sea ya el principio del fin de “Los Simpson”, que han perdido su astucia y actitud para abordar este tipo de situaciones y que además, era parte sustantiva en sus contenidos. No nos queda más citar a la querida Lisa: “…algo que comenzó hace décadas y fue aplaudido y era inofensivo, ahora es políticamente incorrecto. ¿Qué le vamos a hacer?”.