La maldición de Hill House: ¿en verdad es todo lo que se dice?

Ismael Ortiz Romero Cuevas


No puedo decir que no me dejé llevar por todas las reseñas que había leído a cerca de la nueva serie de Netflix llamada “La maldición de Hill house”. Muchos portales y revistas especializadas escribían de lo grandiosa que es la serie y que le ha arrancado sustos hasta el mismo Stephen King; decían también esas reseñas, que la serie provocaba un miedo sin precedentes y que se habían registrado hasta ataques de ansiedad e insomnio por espectadores. Así que el fin de semana pasado, me di la tarea de disfrutar y revisarla.

Antes de continuar, déjenme decirles que sin afán de parecer fanfarrón o alguien súper experto, resulta que el género del horror es uno de mis favoritos tanto en la literatura como en el cine y la televisión, por tanto, he visto materiales en verdad aterradores y otros que provocan mucha risa. Lo que quiero que sepan es que el género no me espanta tan fácilmente. Incluso, a quienes no les gusta o sufren con este tipo de historias, me gusta bromearles diciéndoles que: “nada me relaja más en la noche, que una buena película o serie de horror”. Y no es mentira.

Así que me dispuse a ver la tan comentada serie “La maldición de Hill house” basada en la novela homónima de Shirley Jackson. Al iniciar supe que al menos estaba frente a un material bastante aceptable cuando leí que la serie fue escrita y dirigida por Mike Flanagan, un director de la nueva generación y que se ha consolidado como uno de los ya respetados cineastas en el género del suspenso y horror, pues nos ha entregado cintas bastante dignas como “Hush”; “Ouija: el origen del mal” y “El juego de Gerald” escrita por Stephen King , producida por Netflix y que ha recibido críticas bastante favorables; asimismo, Warner Bros., le ha encargado a él la dirección de “Doctor sueño”, continuación de “El resplandor” también escrita por Stephen King. Con esa presentación, en serio que tuve bastantes esperanzas. Otra de las sorpresas fue encontrarme con que uno de los personajes principales es interpretado por Henry Thomas, para mayores referencias es quien encarna a Elliot en la película clásica “E. T. El extraterrestre”.



Inquietante y emotiva

Al paso de los episodios la serie me fue conquistando no por el horror, sino por la profundidad del guión, la historia pero sobre todo, el desarrollo tan interesante de los personajes, donde se encuentra la verdadera sazón de la historia. Ese progreso de cada uno de los protagonistas y esas historias paralelas a la de los fantasmas de la casa, resulta que se vuelven tan efectivas y certeras que lo que en realidad atrapa y se goza es el conflicto de los hermanos Craig y su padre con respecto a lo ocurrido en el pasado y el motivo por el que pese a sus deseos, tienen que regresar a la casa que tanto los traumó. La serie, con sus protagonistas niños que se ubican en el pasado y los adultos situados en el presente, nos conquista también por la evolución en el comportamiento de los cinco hermanos de forma paulatina, al grado que son ellos mismos quienes se convierten en héroes y villanos, siendo sus inestables personalidades lo que vuelve a “La maldición de Hill house” en una historia más dramática y psicológica que terrorífica. El mismo Flanagan mencionó en su cuenta de Twitter que cada uno de los hermanos Craig, representan en realidad una de las etapas del duelo, describiéndolos de esta forma: “Steven (Michael Huisman) es la negación; Shirley (Elizabeth Reaser) es la ira; Theodora “Theo” (Kate Siegel) representa a la negociación; Luke (Oliver Jackson-Cohen) es la depresión y Eleanor “Nell” (Victoria Pedretti) representa la aceptación”; es decir, las etapas cronológicas del duelo van siendo del mayor al menor de los hermanos protagonistas. La compleja psicología de cada uno de los cinco personajes principales es en verdad, lo que vale más la pena de la serie. Créanme.

Lo que también les digo es que al menos a mí no me provocó ni pánico, ni ansiedad ni insomnio. Lo que vi fue una serie inquietante y en cierto punto hasta emotiva, excelentemente bien fotografiada y con personajes seductores. Si no son fanáticos del género de horror, quizá esta sea una buena opción para comenzar a seguir este tipo de historias pues hay por lo menos dos sustos que hacen saltar del sillón; si lo son, como un servidor, les adelanto que no se asustarán tanto, pero que encontrarán otros elementos que valen mucho la pena.

Aniversario de Sagan

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Este viernes 9 se cumplirán 84 años del fallecimiento de Carl Sagan, sin duda uno de los más grandes divulgadores de la ciencia, quien junto con Isaac Asimov se destacó por su facilidad para divulgar ciencia, en especial por su serie Cosmos transmitida en tv y su novela y película Contacto, así como por sus libros que tratan temas polémicos que intentan desenmascarar supersticiones y religiones que tanto encantan a gente sin cultura científica. Carl Sagan murió a la edad de 62 años el 20 de diciembre de 1995 debido a una enfermedad que lo afectó los últimos años de su vida, habiendo perdido la oportunidad de seguir leyendo los libros que le faltó escribir y, que todo aquel que se considere culto debe leer por lo menos uno de los que escribió, de los que yo recomiendo especial y sentidamente: “El Mundo y sus Demonios”, la ciencia como una luz en la oscuridad.

Muerte absoluta                         

El Mundo y sus Demonios es más personal y está lleno de historias humanas entrañables y reveladoras que todo lo escrito por Sagan antes, donde con la experiencia de su infancia y apasionante historia de los descubrimientos de la ciencia muestra como el método del pensamiento racional puede superar prejuicios y supersticiones, para dejar al descubierto la realidad que con frecuencia resulta más sorprendente que cualquier superstición o cuento religioso. Leer los libros de Carl Sagan respecto de astronomía y ciencias en general significa introducirse en un mundo en lo que para algunos es difícil, se convierta en fácil, logrando que sus reflexiones acerca de la vida, la conciencia, inteligencia o perspectiva científica y cultural sean ideas a las que debemos seguir y defender, porque si en la actualidad hubiera más personas como Sagan, a la humanidad le iría mejor, ya que únicamente sin supersticiones, xenofobia, religiones que se dicen verdaderas o creencias sin fundamento como existir en el más allá, se puede esperar vivir mejor sabiendo que éste, hasta ahora, es el único mundo con vida, y aunque sea un pálido punto azul insignificante en el universo, es el único que tenemos. Respecto de la probabilidad exista vida en otros mundos, Sagan trabajó con equipos que trataban de reproducir las condiciones prístinas de la Tierra cuando apareció la vida, con el propósito de llegar a sintetizar aminoácidos y eslabones de la cadena de nucleótidos. En 1963 consiguió la formación de adenosín trifosfato, principal almacén de energía de la vida, además de postular la teoría de terraformación de Marte y muchas otras actividades que le convirtieron en un icono de nuestro tiempo, quien a 84 años de su muerte, su obra debiera ser leída por todos los estudiantes, porque si bien es correcto lean literatura, historia, poesía o arte, si no saben quién fue Carl Sagan o no han leído alguno de sus libros, se están perdiendo de la aventura más fascinante y extraordinaria que pueda haber en el universo, equivalente a no saber que es una sonata, quien fue Dante, Cervantes o Sor Juana. Este miércoles en “El Secreto Mejor Guardado” –programa de radio del Observatorio Astronómico Municipal, en CORTV por 96.9 FM a las 19 horas–, el tema a tratar será la vida y obra de Carl Sagan, a 84 años de su muerte total y absoluta, porque Sagan no creía en ultratumba, ni cielos, ni infiernos religiosos…