Otra huelga en UABJO


Carlos R. Aguilar Jiménez.

La UABJO que a mediado del siglo pasado todavía ostentaba la categoría de Máxima Casa de Estudios y que hoy es una institución que ha caído en extrema corrupción derivada de su autonomía en asuntos de dinero, porque no rinde cuentas a nadie, desde hace décadas perdió el prestigio como institución académica al convertirse en refugio de porros, fósiles, sindicatos y líderes que manipulan a sus agremiados para arruinar a la universidad en su beneficio, porque en este siglo ningún estudiante o padre de familia con posibilidades económicas, se anima a estudiar o inscribir a sus hijos en escuelas que cada mes realizan paros de labores, declaran huelgas, bloquean calles y se dedican a perjudicar a gente que no tiene que ver con sus mezquinos intereses políticos y sociales emanados de su resentimiento y frustración.

A mediados del siglo pasado únicamente existían en Oaxaca como instituciones de nivel superior la UABJO y el TEC y, cualquier estudiante que no  podía ir a otra ciudad a estudiar, no tenía opción más que estudiar en la UABJO, desde preparatoria hasta la licenciatura, pero egresando dignamente como profesional sin mancha de revoltoso, grillo o porro capaz de cometer cualquier agresión impunemente como sucede hoy, no obstante y afortunadamente hoy existen escuelas privadas de excelencia como la Universidad Anáhuac, La Salle, URSE, Vasconcelos  y otras de menor prestigio pero eficientes y responsables, donde sus estudiantes se dedican a estudiar, aprender y formarse profesionalmente sin perder un solo día de clases, inmersos en entornos académicos, culturales, científicos o artísticos, sintiéndose satisfechos y felices de su ambiente, profesores, instalaciones y excelencia académica, ajenos a ese resentimiento social que caracteriza a estudiantes de la UABJO, con excepción de la Facultad de Medicina y otras escuelas que para titular alumnos requieren aceptación en residencias para después obtener plazas, como sucede con los médicos quienes en consecuencia no pueden dedicarse a la política sino a estudiar porque de otra forma jamás superarán el examen para especialidad, mientras que, por ejemplo, en Derecho, “el único requisito es inscribirse y no morirse para recibirse”, porque es un hecho que ningún industrial, empresario o franquiciatario contrata a estudiantes de la UABJO, sabiendo como son y podrían declarar huelga, resistencia o paro para conseguir lo que quieran sin trabajar. La excepción son las escuelas del SUNEO, Tecnológica de Valles Centrales y las relacionadas con este sistema educativo en el que muy bien cualquiera de estas dignas escuelas podría tener el título de Máxima Casa de Estudios, titulo que propongo lo tenga la Universidad de la Mixteca o las Tecnológicas, no la UABJO por su extrema corrupción, aunque bien podría ser la: “Máxima Casa de Huelgas y Corrupción”, cambiando también “Ciencia, Arte y Libertad”, por el que les queda mejor: “Huelgas, Bloqueos y Sindicatos”.    

Jamie Cullum y sus poderes musicales


Ismael Ortiz Romero Cuevas

No sé si a ustedes les pasa queridos lectores, pero hace unas semanas me sucedió algo que me puso de buenas, recordé momentos y cosas, no quedándome más que disfrutar lo que me sucedía en ese instante. Y me pasó justamente con la música. Y me pasó con una canción del cantante Jamie Cullum, músico, pianista y cantante de jazz británico que descubrí por el año 2006. En ese entonces, su propuesta se me hizo arriesgada, pues sobre todo en el terreno de ese género, hacía ya algunos años que en nuestro continente lo dominaban Diana Krall y Norah Jones. Escuché el tema “Get You Way” que se contiene en el disco “Catching Tales” y fue una especie de regresión de golpe a momentos específicos y buenos recuerdos de esos años. Así es. Nuestra vida tiene un soundtrack y Jamie Cullum forma parte del mío.

Recuerdo que cuando descubrí a Cullum, muchos críticos y especialistas de música, se le fueron a la yugular al entonces jovenzuelo artista por considerar que fusionar el pop con el jazz, hacía que la música, sobre todo el jazz tuviera una especie de menor valor artístico y la hacía comercial. Evidentemente los puristas y conocedores del género estaban absolutamente nada contentos con lo que Cullum hacía y proponía. Sin embargo, ese disco, el cuarto en su carrera y el primero que llegaba a nuestro continente tuvo una buena recepción por parte del público. Pero por lo extraño que resultó la propuesta del género, lo poco atractivo físicamente que es Cullum y lo poco popular que resulta el jazz en esta parte del mundo, hicieron que el cantante tuviera una notoriedad un tanto restringida sin entrada en listas de popularidad ni giras promocionales por lo menos en la parte latina, así que poco a poco se fue olvidando la gente de él.

Pero en el mundo y sobre todo en Europa, la historia es diferente. El poder de Jamie Cullum radica entonces en lo que se ha convertido gracias al jazz y a su indiscutible talento, convirtiéndose en estos años, en uno de los artistas más representativos de los circuitos jazzísticos y uno de los más reconocidos a nivel mundial. Es por ello y gracias a su género y a su piano, que ha podido versionar canciones de artistas como Zayn Malik, Rihanna, Coldplay, Justin Timberlake, Elton John, Ed Sheeran o John Legend. Su introducción en distintos géneros musicales derivaron en que Cullum se convierta en uno de los artistas de jazz con más influencia en el mundo, participando en importantes festivales tanto de jazz como de géneros mas populares en todo el planeta y sea uno de los cantantes más respetados en Reino Unido.

Una de las grandes virtudes también de este músico y cantante, es que nunca ha desdeñado las expresiones artísticas que para muchos serían demasiado comerciales para mostrar un tipo de música que se piensa de manera errónea, no es entendida por todos, así, también Cullum fue el cantante principal del tema “Everlasting Love” para la cinta “El diario de Bridget Jones”, un icono británico.

Y como siempre, encontrar un disco en formato físico de Jamie Cullum en nuestro país se ha vuelto una tarea cuasi titánica, haciendo prácticamente imposible de poder tener uno, entonces es cuando bendecimos a plataformas como iTunes o Spotify, que cuentan con casi toda su discografía. Y con toda la sinceridad les digo, si quieren escuchar una propuesta diferente y original, no dejen de tener parte de la músca de Jamie Cullum en sus listas de canciones predilectas. No se van a arrepentir, verán.