Cambio climático


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Circulan en Facebook imágenes y videos respecto de lo que fanáticos ecologistas dicen es evidencia del cambio climático global, en los que muestran imágenes de Australia y otros países del sur del mundo en condiciones extremas de calor, inundaciones y lluvia, comparándolos al mismo tiempo, en la misma fecha y estación, con regiones de Canadá o Rusia donde se observan grandes heladas y enormes cantidades de nieve sobre campos y ciudades, señalando sensacionalistamente que eso es el cambio climático extremo y nosotros somos culpables, porque en una región nieva y otra calienta, suponiendo de forma ignorante que en todo el planeta las estaciones del año son simultáneas, creyendo indoctamente que mientras en el hemisferio boreal es invierno, también es en el austral.

La inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto de su orbita alrededor de si misma y del Sol, es de 23 grados, manteniéndose en todo el trayecto paralelo a si  mismo, apuntando siempre a la estrella polar, por lo que cada seis meses uno de los polos apunta al Sol y el otro queda oculto de su luz y calor, siendo así que mientras en Canadá están en pleno invierno con temperaturas inferiores a cero, en Australia están en total verano con temperaturas cercanas a 40 grados y, en latitudes intermedias con condiciones climáticas menos extremas si se aproxima alguien al ecuador. En 20 días sucederá el equinoccio cuando el sol se ubique en la perpendicular ecuatorial, siendo equinoccio de otoño en Australia y primavera para nosotros, por cierto, equinoccio, significa: equilibrio de noches, por lo que en el sur y norte del mundo la duración del día y noche serán iguales, mismo tiempo de luz y  oscuridad, iniciando para Oaxaca los días más extensos y el tiempo de mayor calor, principalmente al aproximarnos a la Canícula, que quiere decir: calor de Perros, por estar en perspectiva el Sol entre el Can Mayor y Menor, mientras que en Australia se acercan de Otoño a Invierno, siendo así que las imágenes de Facebook son tendenciosas y falsas, porque en realidad corresponde a lo que meteorológicamente debe ser y suceder: frio el norte y caliente el sur y, sería un verdadero cambio climático, no simulacros o suposiciones, si en Invierno hiciera calor en Rusia y en Verano se congelara Australia; ¡eso si sería cambio climático!, o que nevara en Oaxaca, circunstancias meteorológicas, que hasta que no sucedan determinan que no hay cambio climático que sea por nuestra culpa, a menos que sea usted un ecologistas desinformado o ambientalista fanático, que sin información o cultura científica se creen todo lo que dicen los medios o los políticos a quienes les viene bien asustar a la gente y cobrarles impuestos con pretexto ecológico, como la verificación vehicular y todo lo que se cancela como eo Libramiento Norte que no se utiliza por un absurdo pretexto ambientalista que conviene muy bien a los pudientes de San Felipe, que no quieren se estropee su bucólico ambiente, mientras miles de coches emiten humos atascado en las calles de la ciudad, pero así es la moda, la ecología es religión ahora.

Lady Gaga: De “Poker Face” a â€œShallow”


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Era 2008, cuando Lady Gaga irrumpía en la escena musical con un estilo tan extraño, que llamaba la atención más por sus atuendos que por su talento. Desde ese entonces, cuando cantaba su primer gran éxito llamado “Poker Face”, ya se notaba que la chica era mucho más que el diseño de imagen sofisticada e inaudita. Sabíamos que traía música muy bien producida y que la apariencia era una herramienta para llamar la atención de aquellos jóvenes de finales de la primera década del siglo.

Siendo honestos también, a mucha gente les (o nos) causaba extrañeza y una especie de desconfianza pues su efigie parecía una fusión entre Beyoncé, Madonna, Mariah Carey y Marilyn Manson. En efecto, era muy extraña, recuerdo muy bien la primera vez que vi su video del tema “Bad Romance” contenido en su EP de 2009, llamado “The Fame Monster” de verdad, no supe qué pensar. Las imágenes eran demasiado cautivadoras y saturadas en la pantalla de televisión, llena de blancos deslumbrantes y de imágenes que evocaban a aquella primer cinta magistral llamada “Saw”; veíamos diamantes flotando y terminaba con tonos rojos intensos y una cama en llamas; evoqué de inmediato a un grupo llamado “Prodigy” con su clip llamado “Breathe”, que allá por los años noventas, también tenía una propuesta tétrica, extraña y buena solamente para ciertos sectores. La música era extraordinaria y era evidente la calidad vocal de Gaga ya en ese entonces, pero también quiero ser honesto con ustedes estimados lectores, sin considerarme un gran experto en música, no le hacía yo más de diez años de carrera, pues aunque la imagen y eficacia vocal sea de lo mejor, la mayoría de las veces el artista deja de ser novedoso y el público termina comprando poco su trabajo y ejemplos, tenemos varios: Celine Dion, N’Sync, Il Divo, Mariah Carey, Justin Timberlake y hasta Michael Jackson, que aunque presentaban materiales portentosos, la euforia de sus primeros años habían pasado. Tengo que aclarar aquí, que la euforia por Michael Jackson regresó después de su muerte. Y justo eso pensé que pasaría con Lady Gaga; supuse tendría una carrera impuesta por la moda y en pocos años, la veríamos ya sin la menor sorpresa.

Sin embargo, la artista siempre supo el potencial que tenía en su propuesta, en su música y en su imagen. Al paso de los años, Lady Gaga se fue convirtiendo en una artista que gustaba más de las producciones y presentaciones en vivo, que de los discos de estudio. Y fue ahí donde creció. Lady Gaga llevaba tres discos grabados, todos con el estilo extravagante que la caracterizaba, pero además, con música muy elaborada que presentaba una calidad sorprendente. Y es entonces, cuando una nueva faceta, en verdad nos sorprende a todos los amantes de la música. En 2011, el legendario Tony Bennett lanza su segundo álbum de duetos llamado “Duets II”, donde el primer track y el primer single, se trataba de una versión del tema “The Lady Is A Tramp”, que interpretaba con Lady Gaga. Literal, detuve el disco, respiré y repetí el track. Una, y otra y otra vez. El corte no solo era una pieza maestra, era espectacular. Ahí, descubrí, la menos yo, la versatilidad de Gaga y la capacidad que tenía para interpretar de forma soberbia, cualquier género de música que decidiera. “Duets II” de Tony Bennett contenía temas cantados a dueto con artistas consagrados que evidentemente estuvieran a la altura de tal leyenda de la música, tal como Willie Nelson, Aretha Franklin, Mariah Carey, Michael Bublé o Amy Winehouse pero fue tal el furor que causó el tema cantado con Gaga, que eso dio pie para que ambos cantantes presentaran dos años más tarde el disco “Cheek To Cheek”, donde solo ellos dos ejecutaban los temas; es por demás decir que ese material es considerado uno de los más exitosos del swing y ganador del premio Grammy al Mejor Álbum de corte Clásico. Y en efecto, ahí también confirmamos que en Lady Gaga, teníamos a una artista completa, carismática, camaleónica y tremendamente talentosa.

Después de dos discos de corte electrónico y ese magistral presentado con Bennett, Gaga sacó al mercado su quinto disco de estudio llamado “Joanne”, un material compuesto completamente por ella y con colaboraciones de Mark Ronson. “Joanne” también es un disco un tanto diferente a lo que la cantante tenía acostumbrados a sus fanáticos. Después de consagrarse como una cantante extraordinaria, toma el riesgo de hacer este trabajo con influencia del soft pop y algo de country. Y aunque muchos fanáticos consideraron este trabajo como uno de los más flojos e innecesarios de Lady Gaga, la crítica lo recibió con críticas bastante buenas. Si bien no es su mejor trabajo comercialmente hablando, quizá sí sea algo de lo más elaborado artísticamente hablando.

Y eso, fue antes de lanzar la banda sonora de “Nace una estrella” en 2018, donde también siete temas son compuestos e interpretados por la estrella. Esta banda sonora nuevamente explora géneros como el country, rock y pop. Y dentro de este material se encuentra “Shallow”, compuesto por Lady Gaga y Mark Ronson, hoy, tema ganador del Oscar. Originalmente, esta canción sería utilizada únicamente para los créditos finales de la película, sin embargo, a Bradley Cooper, protagonista y director de “Nace una estrella”,  le conmovió tanto y le pareció un tema con tanta fuerza, que decidió que se interpretara dentro de la historia, apareciendo tres veces en la película. “Shallow”, es quizá la gran corona de Gaga, la que la consagró no solo como una gran cantante, sino como una compositora y arreglista que puede ser reconocida por su talento. Lo único que esperamos es que no se repita el efecto Whitney Houston y tengamos Lady Gaga por muchos más años, sin que éste, represente su más emblemático trabajo. Lo merece, por su talento y por evolucionar de forma sorprendente. Lo necesitamos el público para saber que aún existen artistas de verdad y que no todo está perdido.