Tristes caminos


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Como respuesta a una invitación viajé a Miahuatlán suponiendo que el trayecto sería relativamente expedito y dilataría máximo dos horas en llegar, resultando al final que dilatamos más de tres horas en el viaje debido a la enorme e infame cantidad de topes en todo el camino, la inmensa cantidad de baches, falta de sincronización de semáforos en la salida de la ciudad y la considerable cantidad de vehículos avanzando a vuelta de rueda porque solo hay dos carriles de ida y vuelta y uno siempre lo obstaculiza algún vehículo estacionado en doble fila y, los agentes de vialidad están únicamente a la expectativa de ver a quien infraccionan o “muerden” para dejarlo circular, sin que les importe para nada la movilidad.

Saliendo de la ciudad después de la Y en el camino a Ocotlán rumbo a Miahuatlán el camino es infame, propio de poblados africanos o de algún otro lugar paupérrimo, o me equivoco y esos son los caminos que nos corresponden, ajenos a las grandes vialidades y autopistas que encontramos no únicamente en Europa o EU, sino de Puebla y Veracruz hacia el centro y norte de México, donde desde el Libramiento Elevado, Arco Norte y casi todos los caminos son de primer o segundo mundo, con cuatro o seris carriles y acotación, sin topes ni baches y toda la infraestructura de autovías que ofrecen seguridad, velocidad y economía a automovilistas y camioneros, quienes en pocas horas, ahorro de combustible, llantas, mecánica y sistemas se trasladan de una ciudad a otra a través de caminos seguros respecto del pavimento, peralte y señalética, porque si para mal no son seguros respecto de la delincuencia organizada, al menos si cumplen con los requisitos de infraestructura vial que en Oaxaca no existe y todos los que tenemos que transportarnos a algún lugar desde el siglo pasado, debemos hacerlo en tristes caminos desperdiciando miles de horas en viajes, perdiendo dinero en gasolina y refacciones, porque a los gobernantes de Oaxaca no les importan los oaxaqueños ni sus caminos, debido a que cuando terminan su sexenio se van siendo así que ninguno vive aquí excepto cuando gobierna, dado que al concluir su mandato se van a donde si haya servicios públicos e infraestructura vial de calidad, no los tristes caminos de Oaxaca donde ni el que va para Puebla se puede considerar autopista, correlacionando así la pobreza con los tristes caminos, porque es un hecho que industriales, empresarios, comerciantes y turistas buscan siempre viajar a donde los caminos sea óptimos, seguros y los costos mínimos, evitando los tristes caminos como el que tuve que recorrer, comprendiendo porqué las cosas son caras, porque hay tantos accidentes y miles de camiones y camionetas destartaladas por las condiciones de los tristes caminos que tenemos, donde ya no caben más topes ni más baches. Quizá los caminos mejorarían si hubiera una ley que obligara a los gobernantes a no huir de Oaxaca cuando concluyan sus sexenios ni pudieran viajar por aire.