Solsticio y Navidad


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Inseparable de la gravedad y leyes de Newton, orbitando la Tierra alrededor del sol en lo que consideramos un año, debido a los 23 grados de inclinación del eje de rotación de nuestro planeta hay dos posiciones en las que alcanza el solsticio y dos el equinoccio, siendo este 21 de diciembre cuando el astro Dios en nuestra perspectiva alcanza su posición más al sur en la bóveda celeste, ubicación que si bien para nosotros que vivimos en latitud intertropical, no significa climáticamente mucho excepto porque baja la temperatura ambiental unos cinco grados en promedio, para los habitantes del norte del mundo, los que inventaron los mitos y leyendas cristianas si importaba y mucho.

En realidad la Navidad es fiesta de Renacimiento del sol, la ocasión del año entre pueblos llamados paganos cuando luego de padecer por meses intensos fríos, heladas, congelamiento y falta de alimentos, excepto sus alimentos en conserva, gracias al trabajo de observación de sus astrónomos se enteraban que este día el sol no se iría más al sur, que se detenía, estabilizaba y, el 24 de diciembre regresaría al ecuador y norte, prometiendo otra primavera y el renacer de la vida, comenzando con el hecho que a partir del solsticio de invierno los días empiezan a ser largos y las noches cortas, así que ante la promesa del renacer del sol, todo lo que habían trabajado para el invierno y habían almacenado para comer, se podían permitir  tomar, abusar un poco y hacer una Cena de Noche Buena o Navidad, como la que hacemos nosotros, aunque casi nadie piense en que es un banquete de celebración por el sol estable, él solsticio y su retorno, porque desde tiempos inmemoriales todos los pueblos civilizados o no del norte festejaban al sol y, como el imperio romano una vez que se hizo cristiano no pudo cambiar una tradición milenaria de adoración al solsticio y sol renacido, optó por mimetizar y adoptar la fiesta más grande de los paganos con el imaginario nacimiento de Jesús en solsticio el 24, olvidándose paulatinamente que originalmente se adoraba al sol en una posición especial de la mecánica celeste, el solsticio, convirtiéndose poco a poco en la fiesta más grande de la cristiandad. En solsticio ya no celebramos al sol, ni el nacimiento de Newton que nació el 25 de diciembre de 1642 , pero poco importa, ya que más allá de historia o mitos, lo cierto es que se trata de una fiesta de buena voluntad, amor, buenos deseos, intercambio de regalos, abrazos, besos, visitas familiares y de amigos con disfrute de platillos navideños, no obstante, no esta de más informarse y saber de que se tratan todas estas fiestas que se han convertido en uno de los momentos más esperados del año para todas aquellas personas de buena voluntad, de las que parece cada vez hay menos ante la realidad de malignidad, abusos, feminicidios, asaltos, extorsiones, falta de autoridad del gobierno y en general una descomposición social derivada de la impunidad en que vivimos y se incrementó este año. Pero, más allá de lo malo, de lo que no me quejo, sino describo, feliz solsticio (Navidad) a todos mis amigos, mi familia y a quienes con sensibilidad disfrutan del conocimiento que aniquila creencias y mitos.