Simulacro sísmico incompleto


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Como bien sabemos y sufrimos, vivimos en un lugar de alta sismicidad, donde cada mes tiembla y con frecuencia en perspectiva geológica y humana, ocurren temblores de tierra intensos cada diez años en promedio, por lo que toda practica, sistema, táctica, maniobra o estrategia para prevenir daños y perjuicios principalmente con la vida de personas y seguridad de inmuebles es determinante e indispensable, como el simulacro de terremoto que se efectuó en Oaxaca y todo el país con el propósito de preparar, instruir y entrenar a la población para que sepa que hacer en caso de que un terremoto suceda y no se esté desprevenido, no obstante, debe ser también indispensable y necesario preparar estrategias y protocolos de vialidad y tránsito en las mismas circunstancias para poder hacer llegar de forma inmediata los servicios asistenciales.

Esta muy bien que la gente sepa que hacer al entrenarse durante simulacros respecto de un terremoto real, sin embargo, en caso que suceda no existe ninguna estrategia para movilizar los servicios de socorro, protección civil, paramédicos, ambulancias y bomberos, porque es un hecho ya demostrado en anteriores sismos, que la población inmediatamente después del sismo ante la inmensa preocupación respecto de la seguridad de familiares y el colapso de los sistemas de telecomunicación por saturación de llamadas y mensajes, busca llegar al lugar donde estén sus hijos o familiares saturando las estrechas calles de la ciudad y convirtiéndole en inmenso embotellamiento donde no puede circular casi ningún vehículo y menos los servicios de emergencia de salud que deben llegar rápidamente, así que muy bien por el simulacro de terremoto, pero que mal por la vialidad debido a que en Oaxaca no existe una Línea Roja, un Carril de Fuego o de ambulancias, como hay en otras ciudades donde existen vías exclusivos para estos vehículos, así que si algún día no muy lejano experimentamos un devastador terremoto, todo el mundo sabrá salir ordenado y cuidadoso de donde se encuentre a la calle tal y como se practica en simulacros, pero quienes no alcancen a hacerlo o sufran algún accidente, no podrán recibir atención inmediata porque no habrá forma de llegar de las ambulancias o bomberos, de tal forma que es importante los funcionarios de salud, protección civil vialidad o policía, la próxima vez que se organice un simulacro, también lo hagan respecto del desplazamiento de ambulancias, paramédicos, médicos y bomberos y, establezcan por donde van a circular, que caminos o atajos utilizaran en caso de un terremoto real, porque en Oaxaca no existen vialidades o libramientos que se puedan utilizar en emergencias, como sucede frecuentemente en la carretera internacional en las “horas pico” cuando circula una ambulancia que no puede pasar ante la indiferencia e irresponsabilidad o impotencia de conductores que no se pueden mover para dejar pasar a los heridos a pesar del ululante sonido y luces desesperantes de la ambulancia. Ante estas circunstancias o advertencia, en el próximo simulacro debe haber también uno de ambulancias y bomberos en circulación real a las 15 horas.   

Caló y sus formas de amor


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Esta semana queridos lectores, tuve una experiencia extraordinaria que me llevó a recordar grandiosos años de mi adolescencia, pues por situaciones de trabajo, pude regresar a la escuela que vio mi conversión de púber a adolescente. Esa situación, trajo a mi memoria remembranzas de aquellos años y sobre todo, de la música que sonaba en la radio y era objeto de compra masivas de discos compactos por todos quienes éramos pieza de la última parte de la generación X. 

Y es que los años noventas, trajo música en inglés y en español que, hasta este momento, sigue siendo un referente obligado a prácticamente cualquier género que se encuentre actualmente de moda. También quiero aclarar que la música de esa década va más allá de rememorar a Luis Miguel, Thalía, Rocky Martin o Fey y uno de los grupos que a mi parecer tuvo una evolución interesante, aunque su carrera haya sido demasiado corta fue Caló; un quinteto mexicano, además, pionero en la inclusión del rap, hip-hop, electrónica y hasta tintes de R&B en la escena latina, revolucionando el sonido de la música en el resto del continente. 

Y llegó a mi memoria un tema que sonaba en casi todos los antros (que fue en esa década que se hizo popular esa forma de llamar a las discotecas y bares), en esos años, se trata de “Formas de amor”, un track que se incluye en el disco llamado “Sin miedo” y que salía al mercado en 1995. En ese tiempo, Caló ya tenía mucha popularidad en el mercado latino, sin embargo, el rap, que fue el estilo con el que se dieron a conocer tuvo un paso efímero en la moda y en las radios de todo el mundo, es por ello, que había que evolucionar. Así, la disquera del grupo, el entonces emporio discográfico PolyGram, tuvo a bien contratar al reconocido productor Christian de Walden para que realizara el disco “Sin miedo” y experimentara con un sonido diferente a lo que se había grabado en español hasta entonces. 

Así, llega este disco que, con su primer sencillo, logra colocar a los mexicanos en los cuernos de la luna y que los ‘chavos’ de aquella época, los consideraran una de sus bandas predilectas y es que, ¡qué forma de realizar esta canción!, “Formas de amor” es un tema que ya hubiera querido cualquier artista de moda en esos años, incluso internacional. Esto, les valió también el mote de “El Ace Of Base mexicanos”, cosa que el líder del grupo, Claudio Yarto, tomaba como un gran halago. 

Después del gran éxito de ese disco y de ese tema en específico, parecía que el camino del grupo era ya consolidarse como grandes artistas en nuestro país y en nuestro continente, sin embargo y aunque tuvieron algunos éxitos posteriores, ya no fue del tamaño de este tema, considerado hoy, un icono de la época. 

Pero, ¿por qué ningún productor se animó a rescatar el talento que había en ese grupo? Quizá el sepulcro de esa icónica agrupación fue el escándalo en el que se vio envuelto Yarto con motivo de sus adicciones a finales de los noventas; sin embargo, a alguien se le pudo pensar en producir algún material con las hermanas Maya y María, quienes habían demostrado su habilidad vocal para interpretar prácticamente todos los géneros. Pero eso no pasó y nos quedamos con un grato recuerdo de aquella canción que sonaba de manera prodigiosa en los lugares donde los jóvenes de aquella generación, nos reuníamos a divertirnos. La nostalgia sigue siendo un gran negocio y hasta este día y Caló forma o formó parte de la gira “90’s Pop Tour”, que reunía a todos esos emblemas de aquella época; donde la música por más comercial que fuera, era hecha por verdaderos profesionales.