PJE busca consolidar


Carlos R. Aguilar Jiménez

El Poder Judicial de Oaxaca por medio de funcionarios de alto nivel que ahí trabajan, dicen que están elaborando un plan de trabajo integral encaminado a fortalecer modelos de impartir justicia con una visión humanista y políticas interinstitucionales en beneficio de la sociedad, plan que seguramente aplicará para quienes tienen recursos económicos de sobra, influencias políticas o sociales e incluso contactos adecuados en el sistema judicial o son personajes famosos y con quienes en estos tiempos se procura aplicar al máximo la ley o justicia, incluidos los abogados que saben cómo defenderse de las injusticias, obviamente no entre personas humildes, ciudadanos comunes, desconocidos o quienes no tengan un gremio político o colectivo en resistencia que les defienda.

En Oaxaca si alguien pertenece al gremio magisterial, mafia de CTM. Sindicatos de la UABJO, grupos de taxistas, transportistas, integrantes de asociaciones indígenas o de preferencias diferentes en cualquier aspecto de lo que era normal hasta finales del siglo pasado, tendrán toda la protección del estado y PJE y aunque cometan delitos, agresiones, secuestren la ciudad con bloqueos, instalen barricadas o hasta golpeen ciudadanos y se les acuse formalmente ante el ministerio público, la policía en todos sus niveles, el PJE no hará nada porque la política es: “Abrazos, no balazos”, convenios o arreglos, no aplicación de la ley o liberar delincuentes y asesinos peligrosos antes que sus sicarios perjudiquen más a gente honesta que la policía o guardia nacional no puede proteger, porque más allá de declaraciones oficiales y discursos políticos o publicaciones en la Prensa, lo cierto es que la impunidad en México y Oaxaca es superior al 95 por ciento, así que si el PJE dice busca, como dice, consolidar el sistema acusatorio, posiblemente se trata de que sea más fácil acusar a alguien, sin tanto tramite, esperas, antesalas y burocracia, pero hasta ahí, porque lo cierto es que después de la acusación no ocurrirá nada, porque no se investiga, no hay pesquisas, averiguaciones, estudios periciales o detectivescos, porque los agentes investigadores no tienen equipo, instrumental, viáticos ni interés o ganas por hacer su trabajo con responsabilidad y procedimientos científicos indagatorios, porque ante el pobre salario que les pagan mejor se dedican a otra cosa antes que perder el tiempo inmersos en un sistema judicial donde la impunidad es casi total, porque en Oaxaca cualquiera puede delinquir sabiendo que no habrá consecuencias ni castigos, excepto si se trata de asuntos políticos, chivos expiatorios o situaciones en las que aunque no haya pruebas o los hechos hayan ocurrido hace décadas, pero esté de moda condenar ese tipo de situaciones, y  además porque si a los policías o jueces da imagen de solidaridad con ciertos grupos, entonces si se aplica todo el peso de la ley aunque no haya ninguna prueba, únicamente la acusación de alguien, al estilo de las condenas de la Santa inquisición Católica.

Un brote llevado al cine


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Hace 25 años, una película llegaba a las salas de cine tomando como inspiración, la hipotética expansión de una enfermedad que tenía al mundo aterrado y que quizá unos dos años antes, es decir, en 1993 se había dado a conocer la peligrosidad de un brote de esa dolencia pero que en ese entonces, en realidad se veía como mito. El padecimiento del que se habla en esa cinta es el ébola, y la historia lleva por nombre “Epidemia”, que de título original ostenta “Outbreak”, traducido literalmente como brote. 

La película es dirigida por Wolfgang Petersen, quien entonces era conocido por haber llevado a la pantalla otra adaptación cinematográfica de grandes dimensiones, “La historia sin fin” en 1984 y que más tarde tuviera otro gran éxito cinematográfico con “Troya” en 2004; pero con “Epidemia” nos llevó a vislumbrar una crisis sanitaria de escala mundial, obviamente con su toque fantástico y con algunas imprecisiones al tratarse, al final de cuentas, de una historia ficticia pero que nos hacía testigos de la crisis global que puede provocar un virus cuando sale de control. 

La cinta comienza ubicándonos en un poblado de Zaire, en África, cuando el médico y científico Billy Ford, interpretado por Morgan Freeman, descubre un virus llamado motaba, siendo letal en un 100% a las 24 horas que era contraído por el supuesto paciente; cuando reporta esto a los Estados Unidos, el gobierno de ese país decide que la mejor forma de acabar con ese nuevo brote, es bombardeando el poblado. Treinta años después, un nuevo contagio supone que ese virus ha regresado, y ahora es el científico Sam Daniells, encarnado por Dustin Hoffman es, quien es enviado a investigar los sucesos. Sin embargo, todo se complica cuando un chango africano portador del virus (que en realidad, la especie es originario de América del Sur), es llevado de manera ilegal a los Estados Unidos.

Recordar esta película es porque así, como hace más de 25 años, había una alarma mundial por el descubrimiento del ébola pero que también, se pensaba que era una especie de invento o guerra bacteriológica al no conocer casos concretos, recordemos que, en esos años no había la inmediatez en los medios de información como ahora y se especulaba más de lo que se conocía. Este año, con el coronavirus, sabemos de una manera más confiable, sí de su peligrosidad, pero también que al menos en nuestro país y quizá en nuestro continente, no se han detectado casos aún de esa enfermedad. Lo que también debemos estar seguros, es que no es nada descabellado imaginar que desde luego, alguien ya estará maquilando una historia inspirada en los eventos ubicados en China y que tiene al mundo al pendiente de lo que pueda pasar en materia de salud pública. 

Muchos críticos y público han comparado este brote del coronavirus, con cualquier cinta o novela del género de zombis, sin embargo, ha habido otras historias como “Epidemia” que con las limitantes y fantasías que requiere el cine comercial, ha retratado de manera más seria una crisis similar (con sus debidas distancias), como la que el mundo vive hoy en día. 

“Epidemia” es una cinta de 1995, protagonizada por Dustin Hoffman; Rene Russo; Morgan Freeman; Kevin Spacey; Cuba Gooding Jr.; Donald Sutherland y Patrick Dempsey y actualmente, se encuentra disponible en Netflix.