Flavio, vete de Oaxaca ¡te quieren desaparecer!



Antonio G. SUMANO/Enfasis Oaxaca

(2ª de 3 partes)


En algún punto de la ciudad, cerca del zócalo de la capital oaxaqueña, Flavio Sosa escucha las palabras de su madre:

—¡Hijo vete, huye de Oaxaca, te quieren desaparecer, quieren matarte!
—Y usted cómo sabe, quién le dijo— replicó.

Nunca se desoyen los consejos de una madre y… Sosa Villavicencio inicia un peregrinar entre domicilios, curatos y casa de monjas que le cuidan y dan resguardo…

A salto de mata…


Flavio Sosa, la figura visible de la Asamblea Popular de pueblos de Oaxaca relata:

‘En esos años tenía dos posibilidades; celebro que finalmente estuviera en la cárcel, la otra era estar muerto.

‘Había la intención, la orden de Ulises Ruiz de desparecerme. Más de una ocasión se le dio la instrucción a los guardias, a los policías de buscarme y desaparecerme. Pero a nosotros nos cuidó la gente. Todo el tiempo nos protegió.

Es decir ¿siempre a salto de mata?

—Prácticamente muchas noches dormí en el zócalo, de hecho durante meses ahí viví, dormí en casa de monjas, de compañeros, como clandestino. En la carretera huyendo hacia la ciudad de México, en el plantón de la capital del país. Es más hasta en iglesias y curatos donde nos dieron refugio; también dormí en la casa que alberga a los indocumentados que está en el periférico, por división oriente, dormí en muchos lugares donde me protegían.

Por ejemplo –continua– la noche previa a la batalla del 2 de noviembre dormí en la casa de monjas que amablemente me cobijaron y me dieron chocolate caliente, un pan exquisito y una cena deliciosa. Te preguntas, cómo siendo yo un perseguido las monjas me acogieron en su casa con todo cariño.

¿Cómo se entera que buscan desaparecerlo?

—En alguna ocasión mi madre me alertó de eso. Imagínate, lo que son las cosas.
Cierto día se acercan unos compañeros y me hacen el comentario “Dice tu mamá que te espera cerca del zócalo”.

Y se da el diálogo:

—Mañana y pasado salte de Oaxaca, porque te buscan para matarte.
—¡Mamá! ¿Tienes sistema de inteligencia o qué?
—Fíjate que una ahijada que trabaja en tal oficina, me dijo que escucho de la señora Lizbeth Cañada Cadeza dio la instrucción, por órdenes de su jefe, de desaparecerte, donde te encontraran…


Lo comente con el consejo de vigilancia de la APPO y me dijeron “muévete, no pasa nada”.

Fue así como nos dimos cuenta
–prosigue– que durante dos días hubo super operativo buscándome

‘¡Ah chinga! me dije, “ahora sí sé quien maneja la inteligencia. ¿Mi mamá, no?”


Así como esos detalles curiosos, muchas veces me advirtieron, me sacaban a las tres de la mañana, me movían constantemente. La noche que balearon las antenas de televisión, es anoche nadie salió del zócalo. En la madrugada éramos setenta y tantos, y los rumores eran terribles y tremendos. Cuatro horas después ya eran miles de gente, “salieron a defender las antenas y tomar radiodifusoras.”

No fue algo diseñado, la espontaneidad de la gente, la experiencia de otras luchas, de otros liderazgos iban dando pie a la protección del movimiento.



Parecía que ustedes iban un paso adelante de lo que hacía el gobierno…

‘La APPO tenía ojos y oídos en todas partes, nos daban tips de todo lo que sucedía en Oaxaca y su gabinete. Inclusos los guaruras de funcionarios gobernantes estaban con nosotros y nos cuidaban, Pero también hubo polarización. Pese a ello la gente nos cuidó, pese a ello, y llegamos vivos a Almoloya.

La primera madrugada que pasé en Almoloya me dije: “¡uff estoy vivo!”

En la cárcel, Flavio se reencuentra, se fortalece, ¿qué le sucede internamente?

—Lo que hago es comunicarme con muchos amigos, vía cartas, la lectura la poesía me ayudan a sentirme vivo, puedo dialogar conmigo mismo. Mi primer pensamiento fue “¡Estoy vivo, no me mataron, voy a sobrevivir!“. El segundo “Esto es el infierno.”

Efectivamente era el infierno, estamos hablando de la cárcel de máxima seguridad, en la zona de máxima seguridad.

Por un momento pensé que en diciembre me sacarían. Me encarcelan el 4, pienso que quizá por navidad, las fiestas decembrinas me sacarían, que van a llegar a un acuerdo con la dirigencia la sección 22. Al recordar a la sección irónica sonrisa le aflora a Sosa Villavicencio.

Prosigue: Después me entero que sacan a todos los que son maestros y nos quedamos los que no somos maestros.

¿Fueron moneda de cambio?

—No lo sé, pero mis compañeros, los de mi organización, siguen presos; Nacho, en Cosolapa, César Mateos, Jorge Sosa, Horacio Sosa en Amoloya; Erik Sosa, en Matamoros Tamaulipas, solo por citar a algunos. Tres hermanos presos, imagínate.
El caso que nos quedamos encarcelados. Mi encarcelación dura más. Salgo hasta mayo del 2008, es decir; pasé preso la navidad 2006 y 2007.


¿No hubo intentos de acuerdos antes?

— A ver te cuento:
Me ofrecieron que firmara desistimiento y había la propuesta de mandarme a Francia, gastos pagados, beca y mi familia. “están pendejos”, reviré mentalmente, no acepte nada.

Cuando las autoridades se dan cuenta que les iba a tumbar todo, que no iban a poder sostener con más trampas mi encarcelamiento. Además, venía el movimiento de la Sección 22 y temieron que otra vez la movilización creciera estando yo en la cárcel.


Me sacaron antes, para evitar pretextos de movilizaciones, salí libre por desvanecimiento de datos.


Una de las condiciones, aparte de que por dinero no había problema, era que no regresara hasta que pasaran las elecciones de 2010.

No acepte ofertas ni tratos, simplemente deje que los abogados hicieran su trabajo y salí libre, sin condiciones con todos los cargos agotados.

Por ello, saliendo me incorporo a mis actividades normales y…

Continuara

Médicos cubanos


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Cuba, isla del Caribe que aún mantiene un obsoleto régimen comunista, totalitario y además bloqueado económicamente, país al que no volvería nunca más luego de experimentar su pobreza, carencias, falta de libertad individual, educativa y financiera, donde lo único que se permite leer es lo que autoriza el gobierno, que carece de internet libre y todas las libertades democráticas, también engaña al resto del mundo, especialmente a mexicanos que todavía creen en ideologías marxistas de moda a mediados del siglo pasado, creyendo en pleno siglo XXI que la medicina que se practica en Cuba es mejor que la de México, logrando engañar a autoridades de CDMX y, con pagos, que no se le entregaron a los médicos, sino al gobierno cubano, trajeron médicos cubanos a ocuparse en hospitales, porque en cuba está prohibido hacer negocios o realizar cualquier tipo de comercio privado, porque según Cuba los negocios son parte del infame capitalismo o neoliberalismo.

Cuba como país despótico que desprecia la democracia es una nación atrasada y obsoleta que se quedó con tecnología de los años 50, igual que sus automóviles, donde si bien durante el tiempo de comunismo soviético recibió ayuda de la URSS, una vez que el soviet supremo colapsó, se acabó para Cuba la ayuda económica y asistencia técnica, convirtiéndose en un país atrasado, donde la ciencia y tecnología no existe, principalmente la sabiduría médica que requiere conocimientos y equipos de capitalistas, formulas químicas propiedad de EU o Europa,  sofisticados y complejos  dispositivos que si tienen hospitales y médicos de México, Houston, Quebec o Miami donde se van a curar o tratar clínicamente los adinerados que entienden y saben la medicina científica moderna más avanzada está en países desarrollados o incluso en México, no en la Habana donde  hasta creen en la superstición homeopática y terapias de dudosa credibilidad. Ningún médico cubano ha recibido un premio Nobel como lo han recibido decenas en EU y Europa, por ejemplo, porque los cubanos carecen de libertad y eso los condiciona a pensar en función de ideologías políticas, como sucedió en la URSS con Lysenko quien fue un ingeniero agrónomo que en la década de los 30 condujo a una campaña de ciencia agrícola oficial conocida como Lysenkoismo, que explícitamente iba contra la agricultura genética-científica-capitalista, pero cumpliendo con la ideología comunista arruinó la economía de la URSS porque Lysenko le dijo a Stalin lo que quería escuchar, lo que le dejara contento, no lo que era científico y utilizaba desde entonces en el mundo libre capitalista, de la misma forma que ahora sucede en CDMX donde los médicos cubanos o su gobierno comunista seguramente dijeron a la jefa de gobierno lo que quiere escuchar, no la realidad, una realidad que hubiera sido incuestionable si hubieran traído médicos estadounidenses o europeos, que si bien saben lo mismo que los mexicanos, lo importante es que conocen las más avanzadas tecnologías médicas y utilizan siempre sofisticados instrumentos clínicos, no los rudimentarios equipos que tienen en la isla.