¿Enseñanza por Televisa?


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Televisa y Tv Azteca, fueron empresas privadas de televisión que durante décadas se dedicaron a entretener y divertir pedestre y vulgarmente a la población mexicana, hasta que a principios de este siglo con la aparición de nuevas formas de distracción por computadoras e internet,  con tv de paga que que ofrecen opciones diferentes, incluidas plataformas con series a través de Netflix, Claro Video, Amazon Prime y otras, la audiencia, ganancias e influencia política y social de la televisión abierta disminuyó hasta el nivel en que actualmente únicamente ve su programación la gente más humilde, pobre e iletrada, porque especialmente los jóvenes prefieren entretenerse con su teléfono, tableta o computadora en sus redes sociales, YouTube, Facebook y demás formas de diversión y comunicación con interacción.

Siendo la televisión abierta un medio de información o entretenimiento obsoleto y pasado de moda para jóvenes, ahora el gobierno federal pacta con las televisoras su participación en la transmisión de contenidos educativos para que el regreso al ciclo escolar sea virtual, pero realmente será un simulacro y pantomima y para esta maniobra educativa, A.M. acordó con las televisoras una “cuota mínima de inversión” lo que implicará destinar 450 millones de pesos por la transmisión de supuestas clases a distancia en beneficio de 30 millones de estudiantes de escuelas públicas, apoyando económicamente a los neoliberales, empresarios capitalistas de la televisión abierta que en la última década han visto disminuir sensiblemente sus ganancias e influencia, quedándose únicamente con anuncios de jabones, cosméticos y alimentos chatarra, porque los anuncios para gente con mayor poder adquisitivo son en televisión de paga, donde si bien televisa y tv azteca tienen presencia, lo cierto es que ahora en este simulacro de educación a distancia por televisión abierta, aunque tengan buena intención, es ayuda a las televisoras, porque es un hecho que los estudiantes poco o ningún caso le harán a las clases por televisión, porque si ni les interesan los programas de National Geographic, Discovery, canal 11 y 22, menos caso le harán, aunque sus padres los obliguen a atender clases virtuales, porque los hábitos y costumbres determinan las rutinas, y la televisión abierta sirve para animalizar, desaprender o embrutecer; eufemísticamente, entretener, de tal suerte que los estudiantes de escuelas privadas, quienes tendrán clases por internet en plataformas de sus escuelas con catedráticos o maestros como si estuvieran en las aulas, seguirán marcando diferencias, las clases sociales. En general será un año perdido, porque como sea el curso anterior se terminó a medias o bien, pero este será un desastre educativo porque nadie escéptico puede creer que los niños van a aprender matemática, física o química viendo la televisión en su casa, donde las distracción, rutinas y costumbres son ajenas a la educación o instrucción sabiendo que en el 90 por ciento de casas humildes no se encuentra nunca un libro que no sea de texto y si acaso hay alguno será de autoayuda, Best Seller o novelas, pero nada para entender la naturaleza, universo o sociedad…