Los nuevos líderes que México necesita


Nematini Vladimir Acevedo Silva

Hace algún par de días mientras echaba un ojo al feed de mi red social, pude leer algunas de las publicaciones de diversas amigas y amigos, muchos de ellos jóvenes en su mayoría, quienes compartían con un gran jubilo su intención en postularse para contender en las elecciones que se celebrarán en el 2021.

Con ello pude percatarme que las y los jóvenes hoy en día, aún cuentan con esa convicción de involucrarse y participar en la toma de decisiones de nuestro país, claro está, muchos de ellos intentándolo desde el partido político actual en el cual militan. Y pocos son los que ahora aspiran a querer pretenderlo hacer por la vía independiente.

Esto último quizás se deba al hecho de que la persona que se postule bajo la figura de independiente se encontrará con una legislación electoral bastante estricta y rigurosa desde el inicio, obligando de esta forma a la o el candidato a repensar si es factible o no usar esta vía. Sobre todo, si se contiende con el partido en turno en el poder.

Ejemplo de ello es el caso de Pedro Kumamoto, candidato del movimiento Wikipolítica quien, tras haber perdido las elecciones para el Senado de la República por Jalisco, a inicios del año 2019 anunció en compañía de otros integrantes de su movimiento que tenían la intención de conformar un partido político local, mismo que buscaría ser “radicalmente distinto” a los partidos políticos tradicionales. Algo que en principio contrasta con el rechazo que las y los jóvenes independientes habían proyectado contra los partidos políticos.

Esto es totalmente lamentable, pues se deja demostrado que nuestro sistema político electoral se basa en proteger el estatus quo de la actual democracia, desfavoreciendo en todo momento a la ciudadanía. No dándole mayores opciones y obligándola a adherirse a los partidos políticos de siempre o en su caso, conformar (de ser posible) un nuevo partido político, mismo que no correrá con tanta suerte de no aliarse con aquellos partidos dominantes. 

Son esos motivos por el cual muchos jóvenes deciden optar por postularse a alguna candidatura bajo el amparo de los partidos políticos en los cuales militan. Sin embargo, son estos quienes por diversas circunstancias no logran ese objetivo.

Por ello es crucial que sus partidos volteen a verlos, los escuchen y los conozcan. Ya que cada uno de esos jóvenes cuentan con una gran visión, pasión y proyectos innovadores. Tienen esa decisión de querer y lograr los cambios reales que tanto necesita la nación.

Este es el cambio generacional que tanto requieren los partidos.

Desafortunadamente muchas de estas chicas y chicos no podrán ver lograda su aspiración política. Debido a que aquellos puestos de cargo popular ya están “apadrinados” para el amigo, hermana o compadre. 

Y esto ocurre tanto en los partidos de derecha, centro o izquierda. Se repite una y otra vez, lo cual cansa a las y los jóvenes. Los desilusiona y mata sus esperanzas por continuar con su vocación de servicio.

Por ello, urge que los partidos políticos deban de replantear su futuro a lado de sus cuadros jóvenes, dejando a un lado el favoritismo y sí eligiendo a sus perfiles más capaces, idóneos y honestos.

De esto dependerá la estadía de uno o varias instituciones políticas actuales, quienes se encuentran sumidos en casos de corrupción, malversación de fondos y hasta crimen organizado.

Deben apostar por aquellos lideres radicales con ideas y proyectos disruptivos. Progresistas. Que lleven la marca de la autenticidad. Alejados ya del populismo y de la política de siempre.

Se lo deben a México.

@NemasVA

Bomba nuclear en Nagasaki


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Cuando se enfrentan en guerra pueblos que se creen elegidos por Dios o que dicen tienen son superiores, es muy difícil o imposible conseguir se rindan, porque además, al creer como los vikingos que al morir en batalla se irían directamente al Walhalla, de la misma forma espartanos, aztecas, nazis y japoneses, que como ejemplo de soldados suicidas tenían a los kamikaze, la única forma de triunfar como hizo Cortés en Tenochtitlan o E.U. en Japón, es desaparecer ciudades o aniquilar totalmente al enemigo, porque al no rendirse no hay forma de vencer, ganar y dominar o exigir indemnizaciones porque los japoneses nunca se rendirían, prefiriendo la muerte antes que la deshonra de la rendición.

Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki fueron ataques ordenados por Harry S. Truman presidente de EU ocurridos el 6 y 9 de agosto de 1945, lo que significo el fin de la II Guerra Mundial y victoria de Los Aliados, incluido México quien intervino como aliado con el Escuadrón 201, y al rendirse finalmente Japón luego de la muerte instantánea de entre 200 y 300 mil personas y cientos de miles de heridos, japoneses que confiaban en que el Imperio Nipón ganaría la guerra y se apropiarían de cientos de islas, riquezas y extensa tierra continental que habían invadido. Primero fueron los alemanes quienes quisieron construir una bomba nuclear pero no lo lograron a tiempo, siendo advertido EU años antes por Albert Einstein, quienes con el Proyecto Manhattan consiguieron a tiempo fabricar bombas nucleares que después de probar con éxito, construyeron las Little Boy y Fat Man que hace 75 años se hicieron explotar luego de lanzarlas desde un avión sobre las dos ciudades japonesas obligando así a el Imperio Nipón a rendirse incondicionalmente ante la amenaza de lanzar más bombas sobre Tokio y otras ciudades importantes de Japón, evitando la muerte de más de medio millón de soldados estadounidenses, que de no ser por la inmediata rendición tendrían que seguir peleando a muerte contra soldados japoneses suicidas, de tal forma que siendo México hace 75 años integrante de los Aliados, luego de haber declarado la guerra a Alemania, la victoria definitiva y fin de la II Guerra Mundial también hace 75 años, a los mexicanos nos toca parte de la gloria de la victoria y de la satisfacción de no haber sido vencidos por nazis alemanes y kamikazes japoneses, países enemigos de México que en caso de haber ganado la guerra nos habrían obligado a ser sus esclavos y a hablar alemán o japonés, así que todos aquellos que se lamentan, quejan y gimotean por las explosiones atómicas en Hiroshima y Nagasaki, no se han puesto a pensar que México era parte de los Aliados y que de  no haber sido por la victoria  toda nuestra generación hablaría japonés o alemán y ya no existiría nuestro país porque la intención de los nazis y de los hijos del sol naciente era exterminar a pueblos inferiores, comenzando con judíos, después con los negros, comunistas y latinos, especialmente mexicanos porque les habíamos declarado la guerra por hundir el submarino alemán U-564 al buque petrolero Potrero del Llano y Faja de Oro.