Las mujeres de â€œChocolate”


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Me parece increíble que hayan pasado dos décadas ya, del estreno de una de las películas más bellas tanto en estética como en historia. Se trata de “Chocolate”, cinta de manufactura británico-estadounidense, dirigida por el sueco Lasse Hallström y basada en la novela homónima de la autora británica Joann Harris. 

La película “Chocolate” cuenta con muchos elementos en la composición de imágenes y en el guion que merecen la pena recalcar, pues representan no solo una Europa tradicional de finales de la década del cincuenta, sino que plantea personajes bien estructurados y con líneas definidas en su personalidad, haciendo que rompan esquemas en aspectos de carácter y comportamiento. Así, vemos una gran actuación de Alfred Molina como el Conde de Reynaud o Roux, encarnado por Johny Depp, antítesis uno del otro y que juegan un papel fundamental para el desarrollo de la historia. Pero son las mujeres que protagonizan esta historia, las que hacen que la cinta no solo sea una película con la estructura de un cuento, sino que sea una representante del empoderamiento femenino y de romper con las estructuras establecidas en una sociedad eminentemente conservadora. Así, que les invito a recordarlas: 

Vianne Roccher (Juliette Binoche)

La protagonista de la película. Vianne es una mujer liberal para la época en la que se desarrolla la historia y toma decisiones por sí misma. Es segura y atrevida para romper esquemas, pues al llegar al poblado francés de Lansquenet, pone una chocolatería en plena época de Pascua, cuando el Conde de Reynaud impone el ayuno por las festividades religiosas. Al ser una madre soltera, es víctima de los señalamientos del Conde que la acusa de inmoral y de mal ejemplo; ante la sociedad todos señalan a Vianne, pero en realidad, las mujeres del poblado la admiran por ser una representante de la libertad e inteligencia de las mujeres. La amenaza que Vianne representa para el Conde, es porque se conduce con autonomía y con empoderamiento en una sociedad, donde las mujeres aún no tenían voz ni voto en muchos aspectos. 

Armande (Judi Dench)

La dueña del local donde Vianne pone su chocolatería. Armande es en un principio una señora amargada y con un carácter poco amable. Conforme la película avanza, vamos descubriendo en ella, a una solitaria mujer progresista, a quien no le permiten ver a su nieto por sus avanzadas ideas y posturas ante la vida. Vianne logra hacer una amistad entrañable con Armande, quien le enseña que el valor de la vida está en disfrutar cada instante y coda cosa que nos haga sentir bien. 

Josephine (Lena Olin)

Josephine es considerada la loca del pueblo en el inicio de la película, sin embargo, conforme conocemos la historia del personaje, descubrimos que tiene este comportamiento por una necesidad de atención, pues es víctima de violencia domestica. En un arranque de intimidación de su esposo, es Vianne quien le brinda apoyo y refugio, trabajando con ella en la chocolatería y convirtiéndose en una aliada importante en las decisiones de Vianne. Josephine logra superar los malos tratos de su esposo, convirtiéndose en una mujer bondadosa pero firme en sus decisiones y posturas. Un gran personaje. 

Anuk (Victorie Thivisol)

Anuk es la hija de Vianne, una niña con una visión peculiar de la vida y capaz de resolver cosas con la experiencia que le ha dado el conocer diferentes culturas. Anuk es señalada en el pueblo por ser hija de una madre soltera, sin embargo, su seguridad la lleva a no prestar atención a los comentarios negativos de los que es víctima. Anuk, tiene un amigo imaginario, un ualabí llamado “Pantufla”, que desaparece en la película cuando Anuk tiene ya estabilidad en su vida. 

Caroline (Carrie-Anne Moss)

La hija de Armande y quien siempre se apega a los designios del Conde, llevando una vida “moralmente correcta” y juzgando a los demás. En secreto, se encuentra enamorada de Reynaud pero por continuar con lo establecido, reprime sus sentimientos. Por órdenes del Conde, también prohíbe que su hijo vea a su abuela, pues no está de acuerdo con sus ideas subversivas. Cuando ve a su madre bailar contenta con su nieto, comprende que ha perdido cosas valiosas en su vida y decide que es momento de hablar con su madre; lamentablemente se le agota el tiempo. 

“Chocolate” es una película que está cumpliendo 20 años en este 2020 y siempre es un deleite verla por todo lo que representa y la belleza en su producción. Con cinco nominaciones al Oscar que incluían la de Mejor Película, “Chocolate” es una cinta ya clásica del cine.

Mi Twitter: @iorcuevas.  

Mi padrino


Carlo D. Aguilar Chiñas

Se dice que un padrino es aquella persona que vela por el ahijado en caso de que los padres tengan que partir, en mi caso mi padrino de bautizo, el de más alto nivel ante la sociedad,  Dios y de alcurnia fue mi padrino Narciso Reyes, me bautizó junto a mi madrina “Tete”, hace casi 30 años y todos los días estuvo pendiente de mí, además que durante 31 años de manera ininterrumpida, siempre me visito con mi madrina en mi cumpleaños.

No encuentro mejor homenaje para él, que el de escribirle unas líneas, el periodista, maestro de reporteros, columnista, una de las plumas más críticas, prócer del periodismo oaxaqueño, tuvo que partir.

Fue un personaje trascendental en mi vida el cual me brindo consejo, amistad, camaradería y abrigo, es, fue y siempre será un referente periodístico, por haber creado la historia del periodismo en Oaxaca. En todas las personas que conoció y trató dejó marcada su huella de tinta periodística.

Nunca deje de aprender de él incluso la última vez que lo vi supe el porqué del nombre de su columna, en ese entonces su jefe, el Señor Bastida, al pedir un nuevo tipo de texto al personal, y el al entregárselo, quedó tan complacido que le dijo:” Esto se tiene que escribir con mayúsculas”.

CON MAYÚSCULAS  recuerdo, esas caminatas, esos desayunos, esos viajes, las reuniones, tus consejos, tus bromas, tu irreverencia, siempre fue a tu manera, te recordaré siempre con esa sonrisa, esa picardía y esa manera tan única de ver la vida, estoy seguro de que reíste, perdiste, fuiste feliz, pero seguiste hasta el final a tu manera y esa manera fue con MAYÚSCULAS.

Me dijo un pajarito que pudiste llegar hasta el final a tu manera, abur… abur, hasta la eternidad.