“El último rugido del tigre”


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Sabemos que compadre deriva del latín: Compater; Co-Padre, con el prefijo co: Reunión-cooperación siendo así aquella persona que uno elige por sus cualidades para que apoye o proteja como co-padre al ahijado, luego de realizar una ceremonia que avale el compadrazgo y/o apadrinamiento, de tal forma que coincide casi siempre que los compadres son, primero Amigos, Con Mayúsculas, y luego compadres, remontándose en mi caso la amistad que tuve con mi compadre y hermano del alma Narciso Reyes a los años 70 cuando coincidimos en reuniones y fui víctima de “Pecho Amarillo”, seudónimo en su columna periodística: “Me lo Dijo un Pajarito”, para después reencontrarnos por nuestra afición por el futbol, jugando con el equipo de Primera Especial: “Los Leones Negros” donde era el portero titular con el distintivo de “El Tigre”.

Tiempo después sin perder nunca contacto y amistad nos reencontramos en filas del periodismo cuando inicie mi trabajo como columnista donde El Tigre era jefe del departamento editorial, convirtiéndonos luego en parroquianos frecuentes del bar que se encontraba enfrente de las instalaciones y, posteriormente, de nuevo, compañeros en el equipo de futbol de aquel periódico y de Cronistas Deportivos donde gracias a su suerte en la portería ganamos varios campeonatos, incrementándose a cada momento nuestro mutuo aprecio y amistad, hasta que, cuando nació mi hijo Carlo Deimos, con el apoyo de mi esposa acordamos pedirle fuera nuestro compadre y con su esposa Esther apadrinaran a nuestro hijo, extendiendo desde entonces una gran amistad que a partir de hace 16 años se incremento al iniciar nuestras “caminatas de miércoles” que concluían con opíparo desayuno, aderezado siempre con su buen humor, bonhomía y habilidad para convertir cualquier conversación o reunión en momentos de felicidad y risotadas derivadas de su habilidad para el doble sentido y manejo de un lenguaje pintoresco, animado y singular, propio de su aguda y sarcástica personalidad, don de gente y gran inteligencia emocional. 

Periodista de toda su vida, fotógrafo, célebre columnista, editorialista, maestro de reporteros, experto en todas y cada una de las actividades que requiere la edición de un periódico, desde Carteles hasta el periódico TIEMPO, fue y siempre será un gran ejemplo de periodista, amigo, padre, hermano, padrino y compadre. Un gran ser humano. “Con Mayúsculas” era el título de su columna firmada por Juan Diego, donde como maestro del sarcasmo constituía una advertencia para los políticos corruptos, fatuos, engreídos, incongruentes, hipócritas y ahora populistas devotos del presidente, siendo al mismo tiempo un individuo vivamente magnánimo, amigo y hermano, como llegamos a considerarnos. Hoy Narciso Reyes ya no está, y al perder al periodista, columnista, amigo, tío, padrino, compadre y en mi caso, hermano del alma, perdimos algo de nosotros mismos debido a la agudeza de su percepción social y política, por lo que siempre lo tendré como referente de amistad, cariño fraterno, apego, devoción al trabajo y especialmente buen humor. La publicación de su columna “CON MAYUSCULAS” en blanco, sin palabras, en su periódico Tiempo, fue “El Ultimo Rugido del Tigre. Descansa en Paz querido compadre y hermano del alma.