Escenario catastrófico


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Es un desastre nacional, una irresponsabilidad inconmensurable y pérdida inmensa de mexicanos que deberían estar vivos de no haber sido y sigue siendo por la incapacidad e ineptitud del gobierno populista de este sexenio, especialmente del inepto e irresponsable López-Gatell, falso personaje inflado por el presidente que como dice una cosa dice otra, adaptándose a lo que debe decir a su jefe no a los mexicanos, quien por más que haga no podrá esconder el número de fallecimientos por covid, llevando a México al tercer lugar en muertos en un mundo donde hay 193 países afiliados a la ONU excepto Palestina y el Vaticano que se dicen naciones observadoras.

De 193 el tercer lugar. Nunca imaginamos una tragedia tan grande, un escenario catastrófico de todos los días, que si para bien muchos mexicanos aún no han vivido la desgracia de perder familiares o amigos, lo cierto es que únicamente el fanatismo ideológico, el enorme resentimiento social que tienen los seguidores del presidente, la inmensa envidia que le tienen a los triunfadores y exitosos a quienes llaman neoliberales, incluidos muchos adinerados que se enriquecieron como políticos en sexenios y trienios anteriores, hoy farsantes seguidores de la dizque 4T; lo que les obnubila para no reconocer que es el gobierno actual el responsable de poseer el maldito tercer lugar en el mundo en número de muertos, porque si para mal afirma no se han saturado los hospitales y por eso vamos bien, la realidad es que no se saturan porque no aceptan a infectados de covid-19 hasta que están muriendo, cuando lo que corresponde y debería hacerse es hospitalizar a enfermos desde los primeros síntomas, no hasta que están agonizando, llevando así a México también a ser uno de los países con el mayor promedio de 10 muertos por cada 100 enfermos, a diferencia de otros países donde de 100 mueren cinco o menos, porque son atendidos en los hospitales con prontitud y todos los medicamentos, equipos e instrumentos para tratar de salvar la vida de los infectados y del personal médico, porque para A.M. es más importante construir su aeropuerto, un tren, otra refinería, terminar el ferrocarril México Toluca e incluso la súper carretera a la costa oaxaqueña, que surtir y proporcionar lo indispensable a hospitales donde se atiende a los enfermos, alcanzando así México el deshonroso y catastrófico tercer lugar en muertos de 193 países; contexto que debería ser de indignación, enojo y reclamo al gobierno mexicano, interesado más en exhibir y denigrar sin haber sido declarados con pruebas como culpables, que seguro lo son, a funcionarios de sexenios anteriores, creando un show o circo que distraiga a los medios y la población resentida con el mundo, a los ineptos que no han podido triunfar en nada y quieren que el gobierno les de todo, mientras a diario siguen muriendo cientos de mexicanos, que deberían estar vivos. Arrepentirse de por quién se votó no sirve cuando se muere o fallece un familiar o amigo…. 

Hasta que las condiciones de nuestros pueblos cambien


Xóchitl Jazmín Velázquez

Los muertos siempre los pone el pueblo, aquellos que desde abajo surgen para pelear por los suyos, libres para exigir y exhibir las carencias de todos porque no son únicas ni especiales, son de todos.

Nuestra lucha ha sido histórica y sigue siendo porque nacimos en ella y moriremos en ella, nuestra lucha es por hacernos escuchar,  por hambre, por un techo, trabajo justo, justicia y para la paz de nuestros niños, jóvenes, abuelos, nuestra lucha es para todos.

Las transformaciones históricas han costado la vida a miles de mexicanas y mexicanos, pero los hijos del pueblo, no mueren, viven a través de sus palabras, de sus obras, de sus acciones, de sus amigos, de sus hijos, sus nietos, forman parte de la historia, de la tierra, de nuestros pueblos.

Cuando un ser superior le quita la vida a un ser humano no hay explicación, sólo resignación; cuando esto no es así, quien lo hace es por temor, por no saber que responder a las exigencias, porque ante la ausencia de argumentos, la fuerza y la violencia son sus únicas respuestas. 

Justicia es darle a cada quien lo que le corresponde, conforme a su esfuerzo, a su trabajo, a lo que tiene derecho; injusto, es arrebatarle la vida a alguien de manera cobarde. 

Es justo recordar a quienes con su ejemplo nos han enseñado que la unidad, el esfuerzo conjunto, la palabra y la lealtad son valores difíciles de alcanzar y por tanto no se obsequian.

La muerte de uno de nosotros duele, pero esto no nos desanima porque la historia la construimos todos y él está con nosotros. El eco de su voz resonará en las siguientes generaciones, su ejemplo, será la guía para quienes le conocieron, su legado, su historia, se seguirá construyendo, hasta que las condiciones de nuestros pueblos cambien y no tengamos la necesidad de salir a las calles a exigir lo que es nuestro derecho.

Transformación, libertad, justicia y PAZ.