¿Hoy no circula en Oaxaca?


Carlos R. Aguilar Jiménez.

CdMx tiene casi 25 millones de habitantes y cerca de 3 millones de vehículos que funcionan a más de 2, 300 mil metros de altura, donde la combustión interna no es óptima por mínima presión atmosférica, ubicada además en un cuenco orográfico donde los vientos alisios se desplazan arriba del valle de la megalópolis, circunstancia geográfica que genera “inversiones térmicas”, tecnicismo que define condiciones de gases atmosféricos atrapados, además de tener muchas industrias, por lo que, no obstante establecer política, no científicamente, un día en el que unos vehículos no circulen, no ha sido útil para nada, porque en cdmx luego de décadas del programa los niveles de contaminación de gases tóxicos siguen iguales o peores, sirviendo el “hoy no circula” únicamente para cobrar impuestos, extorsionar con infracciones y procurar la corrupción extrema y brutal de la policía vial.

Establecer en Oaxaca un día sin auto sabiendo que estamos a la mitad del Istmo y a menos de 1500 metros sobre el nivel del mar, en un inmenso valle donde los vientos alisios entre cordilleras de la sierra norte y sur soplan constantemente llevándose cualquier emisión y renovando perpetuamente el viento, trayendo aire limpio del océano Atlántico, circulando un mínima cantidad de autos respecto de los que hay en cdmx o en las grandes ciudades con mayor eficiencia en combustión, sin que además existan industrias que ensucien el aire, es un capricho y absurdo político que exclusivamente servirá para cobrar más impuestos y perjudicar la economía de los pobres, porque en mi caso; si en Oaxaca se llegará a establecer un día sin auto, pues me compro otro y lo mismo harían mis amigos con poder adquisitivo, y si no, pues tengo tres autos y una motocicleta, así que no impactará para nada ese absurdo proyecto de un día sin coche, dado que aumentaría el número de autos y los perjudicados serán los humildes quienes tendrán que dejar guardado, si tienen, su coche viejo, debiendo sufrir malos tratos y suciedad de choferes de autobuses de pasajeros, porque al gobierno lo que interesa es recaudar todo el dinero posible y jamás le ha preocupado la salud de la población, como se demuestra ahora cuando primero son los trenes y en el presupuesto federal el gobierno propuso se gasten, incluyendo el nuevo aeropuerto y la refinería Dos Bocas, 36 mil 288 millones para el tren maya, con una inversión infinitamente inferior para salud, dejando al personal médico que trabaje como pueda, sin equipo de calidad para evitar contagios y sin que se interese por construir más hospitales en el país, porque en el populismo lo que importa es quedar bien, mentir para ser populares, prometer y no cumplir, como cuando se dijo que las dependencias federales ya no estarían en CdMx, sino en los estados, así que la cuestión, es ser o no ser congruente, cumplir o manipular, establecer un día sin auto para quedar bien con los fanáticos ecologistas y fundamentalistas verdes e incrementar los ingresos de las arcas del gobierno, el bolsillo de políticos y las carteras abultadas de funcionarios públicos, quienes en unos años volverán a ser: “don nadie”.

“Dune”: ¿Al fin se le hará justicia?


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Ayer miércoles, más o menos a las 10:00 de la mañana, Warner Bros., lanzó el primer avance de lo que será la nueva película basada en la novela “Dune”, adaptación del complejo libro de Frank Herbert. Y fue al menos para mí, un momento emocionante, pues de pequeño vi por primera vez la película que dirigió David Lynch en 1984. 

De niño, esa cinta realmente me emocionaba, pues ver a personajes volando, con trajes futuristas e inmersos en planetas distantes, resultaba tremendamente fantástico para mi mente infantil. Más entrado en años, y cuando por azares del destino llegó una copia en VHS de esa película a mis manos siendo adolescente, descubrí que ya no la sentía tan genial, también porque ya conocía la novela escrita por Herbert. Esa versión de 1984, es una historia con un guion que se refugia en lo más básico, con un argumento muy simple y que deja, todo el peso de la película en los efectos especiales, la estética visual, el diseño de vestuario y las locaciones; ahí es cuando es fácil darnos cuenta que el guion siempre será la estrella en una cinta, pues aunque visualmente sea un espectáculo como “Dune” de 1984, si carece de una historia estructurada y argumentos lógicos, los valores de producción no tienen mayor importancia.

En realidad, la versión de “Dune” en 1984 fue una producción tremendamente accidentada. Primero porque a inicios de la década de los setentas, el proyecto se le encargó a Alejandro Jodorowsky, quien planeaba una especie de “Star Wars” antes de que existiera. Para ayudarlo a crear el universo ideado por Frank Herbert, se allegó de un equipo que resultaban verdaderas estrellas y que eran amigos del chileno. En esos bocetos y parte de la escritura del guion estuvo con él Orson Welles; para las imágenes y la estética, Jodorwsky llamó a Salvador Dalí así como al ilustrador Chris Foss y al escultor suizo H. R. Giger, y para la música, había convocado nada menos que a la banda Pink Floyd; todos ellos coordinados por el dibujante francés Moebius que fungiría como director artístico del proyecto. El problema de tener a tantos ‘figurones’ trabajando en un solo proyecto es que, aunque seguramente el talento sobrepasaba los límites, también los temperamentos y egos se hacían sentir. En ese proyecto, Jodorowsky y todo ese ‘dream team’ estuvieron trabajando ¡cinco años! y retrasaron la entrega de la preproducción en innumerables ocasiones, lo que derivó en que Universal Pictures, terminara despidiéndolo y esa película que pintaba para una súper producción en todo sentido, se fuera a la basura.

A finales de los setentas, el productor Dinno De Laurentiis se hizo con los derechos de “Dune” y convenció a Universal Pictures a que no desechara el proyecto. Así, en 1977, De Lauretiis contrató a Ridley Scott para dirigirla. El director aceptó, pero dijo que la dividiría en dos partes, cosa que no convenció a De Laurentiis; al final, Ridley Scott renunció a la producción por diferencias creativas. Con ello, Rafaella De Laurentiis, hija de Dinno, se unió como productora y contrató a David Lynch para sacar a flote la película. Siendo la primera cinta a color que Lynch dirigía, el proyecto lo emocionó mucho; pero los inconvenientes no se hicieron esperar. La novela contiene un argumento complejo, con escenarios imponentes y con una historia mucho más profunda. Lynch, quiso ser fiel al libro, pero en un primer momento, la película quedó con una duración de ocho horas, algo que comercialmente no era en absoluto viable. Los De Laurenttis ordenaron un recorte a Lynch y en una segunda exhibición de prueba, “Dune” tuvo una duración de cinco horas y aún seguía siendo inviable para su presentación. El corte que finalmente llegó a los cines tiene una duración de dos horas con 17 minutos, pero con un argumento tremendamente flojo y una historia que simplemente es muy cansada; el público la repudió y fue un fracaso en la taquilla y en críticas; asimismo, David Lynch anunciaba lo decepcionado que lo tenía ese trabajo y prometió de manera pública, nunca volver colaborar con productores famosos. La situación con “Dune” de 1984, es que ha sido el paso del tiempo el que la ha posicionado en una especie de podio de gustos culposos para muchos fanáticos del género, convirtiéndola en una película de culto y amada por los seguidores más jóvenes de la ciencia ficción; incluso, muchos conocedores que años atrás la despreciaron, hoy hablan bien de ella.   

Una de las garantías que nos ofrece el avance de la nueva versión de “Dune”, ahora de la mano de Warner, es que está dirigida por el canadiense Denis Villeneueve, quien ha sorprendido con películas como “La llegada”, “Sicario” o la nueva versión de Blade Runner que llevó por título “Blade Runner 2049”. Villenueve, es un cineasta creativo y que sabe contar en el cine historias complicadas, por lo que, aunque en el avance se nota la similitud con la cinta de 1984, tengo confianza en que seguramente será una película que sí sorprenderá. Un ejecutivo de Warner dijo ayer, que esta versión de “Dune” no se trata de un ‘remake’, sino de una historia renovada en todo sentido y confirmó que ahora sí, serán dos películas. Un director talentoso que sabe resolver conflictos en una historia cinematográfica de manera prodigiosa tal y como lo hizo en “La llegada”, así como un elenco increíble encabezado por Timotheé Chalamet; Zendaya y Jason Momoa, nos hace pensar que después de más de 50 años de tener en la mente una gran película para esa historia, ahora puede ser realidad. Mi Twitter: @iorcuevas.