Dividir al país


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Si este gobierno desde que asumió el poder polarizó, separó a la población clasificando dos especímenes antagónicos: chairos y fifis. Neoliberales capitalistas contra pueblo bueno y santo además de otros improperios contra quienes no están de acuerdo con su ideología, como respuesta a sus acciones, gobernadores de los estados ricos del país, los que generan la mayor riqueza por sus industrias o recursos y mantienen a los estados pobres, se manifiestan en desacuerdo con el pacto federal o fiscal, reclamando que lo que entregan a la federación no se les devuelve en justa proporción y quejándose por tener que mantener a estados pobres como Oaxaca, Chiapas o Guerrero, utilizando el gobierno el dinero de Nuevo León o Jalisco para hacer obras o pagar servicios en Oaxaca y construir las autopistas a la costa e istmo, el tren maya o la nueva refinería de acuerdo a como lo decreta el Imperio Azteca, que ahora con el nombre de cdmx sigue viviendo del resto del país que paga altos tributos para que los chilangos tengan todos los servicios y recursos a costa del resto del país.

La cdmx igual que en tiempos prehispánicos cuando el Imperio Azteca sometía y cobraba altos impuestos o tributos, incluidos miles de cautivos para sus sanguinarios sacrificios humanos, ahora desde Palacio Nacional, antes desde el Templo Mayor, exige a todo el país lo que al presidente se les ocurre cobrar al resto de mexicanos, quienes en estricto origen no somos mexicas, (mexicanos) somos zapotecos, mazahuas, mayas, mixtecos, otomíes o mestizos oriundos de este país que se llama México por los mexicas, quienes desde Tenochtitlan como hacían los aztecas extorsionan a todos los estados, porque la cdmx vive y disfruta de la electricidad y agua que se genera muy lejos de ahí, de combustibles que se producen a gran distancia, de alimentos que se cultivan en el resto del país o el extranjero, porque en la capital del pais no se produce ni un aguacate, cerdo o vaca para alimentar a casi 20 millones de habitantes que viven con todas las comodidades y servicios, dando a cambio únicamente impuestos,  leyes represoras y reglamentos prohibitivos, asì que ahora en este gobierno además de la polarización del país, el desencuentro entre familiares y la animadversión entre amigos y conocidos, chairos y fifis, surge la intención, aunque es improbable, por primera vez la posibilidad de que el país se divida y los estados ricos, inconformes de mantener a estados pobres, prefieran separarse y al estilo de Barcelona, independizarse y vivir con sus propios y abundantes recursos que con su trabajo, esfuerzo y dedicación se ganan y que sirvan para ellos mismos, no para estar pagando escuelas u carreteras en estados pobres como Oaxaca o Chiapas donde sus habitantes de forma comodina se han acostumbrado a que del dinero que producen los capitalistas, empresarios, industriales o comerciantes se les den todos los servicios: hospitales, escuelas, carreteras, agua, electricidad o pavimentación sin querer pagar o hacer nada.