¡Refinería o fábrica de vacunas!


Carlos R. Aguilar Jiménez.

México no tiene vacunas para inmunizar a sus habitantes contra el covid, en principio porque carecemos de la ciencia y tecnología que nos hubiera permitido décadas antes iniciar investigación y desarrollo respecto de virus, bacterias y gérmenes que nos enferman y matan, porque en México incluida la UNAM  todas sus instituciones educativas son tercermundistas, paupérrimas y de bajo nivel EN conocimientos científicos si se comparan con cualquier instituto de investigación estadounidense, europeo y chino o con las universidades de estos países, como Harvard, Yale, Cambridge, MIT, donde una sola de estas tiene más premios Nobel que todo Latinoamérica y África, porque hasta el Nobel mexicano otorgado a Mario Molina, ganó su premio por investigaciones en EU, no en México, donde se carece de instrumentos y equipos de primer nivel; aquí únicamente nació y estudió licenciatura, lo demás es mérito estadounidense incluido el premio.

No tenemos capacidad para la investigación científica: biomédica ,bioquímica, molecular, genética o viral porque aunque en México existen muchísimos profesionales talentosos y brillantes, no tienen con que investigar a alto nivel ni recursos financieros, así que se van como “fuga de cerebros”, sabiendo que en nuestro país, como sucede en tiempos de guerra, porque estamos en guerra contra virus mortales, las naciones transforman sus industrias para fabricar tanques, cañones, municiones y todo lo que se necesita para tratar de vencer al enemigo, (el covid) como están haciendo los países desarrollados que invirtieron  millones de euros y dólares para la creación de la vacuna y salvarán millones de vidas y ganarán muchísimo dinero, a diferencia de México, donde se podrían comprar las patentes, adquirir fórmulas, pagar derechos y, convertir la obsoleta refinería de petróleo que se está construyendo, en una fábrica de vacunas, una instalación biomédica donde con todos los permisos y normas se contrate a especialistas, se compren los aparatos o construyan y en meses, con política de economía de guerra, México estaría fabricando millones de vacunas, no únicamente para mexicanos, sino para vender a otros países pagando las respectivas comisiones a inventores y dueños de patentes, pero no, al gobierno no le importan los muertos y le cayó “como anillo al dedo” seamos el cuarto país más infectado y con muertos en el mundo, porque lo que le interesa es su obsoleta refinería para estar en contra de las energías limpias que son tendencia mundial, le preocupa acabe a tiempo su ineficaz tren y le gusta dilapidar el dinero de los impuestos de gente que trabaja en dádivas y limosnas para improductivos. Durante la II Guerra Mundial los aliados, incluido México dedicaron todos sus esfuerzos a vencer a los alemanes, comprendiendo siempre las prioridades. Nosotros en guerra contra virus seguimos teniendo como prioridad una refinería arcaica y un tren que únicamente servirá para turismo regional, y mientras que siga muriendo gente.  

Las artesanías y su larga lucha contra el COVID-19


Nemantini Vladimir Acevedo Silva

El cierre de miles de pequeñas, medianas y grandes continúa dándose a lo largo y ancho de toda la República Mexicana y, en el caso de Oaxaca, esta situación se repite mes con mes.

Las y los miles de oaxaqueños que recorren las diferentes calles no dejarán mentir. La imagen es la misma. Lonas y carteles con el texto de “Se renta local, casa, cuartos o departamentos” o “Se vende propiedad por urgencia”, abundan en diversos puntos de la entidad.

Y con ello el ambulantaje se ha convertido en el salvavidas para miles de mujeres y hombres que desafortunadamente han perdido su fuente de empleo. El COVID-19 no distinguió entre profesionistas y aquellas personas que laboraban en algún tipo de oficio. Barrio parejo.

Diversas cámaras empresariales han salido a manifestar su descontento al respecto, señalando que hasta ahora han sido pocos o nulos los apoyos otorgados a la iniciativa privada, sector que, argumentan ellos, ha sido duramente golpeados por la actual pandemia.

Sin embargo, también existe otro sector que por años ha sido desatendido y que, con la contingencia que ya lleva casi cerca de once meses, ha sufrido todavía más que la propia iniciativa privada. El sector artesanal.

Según la Encuesta Nacional de Consumo Cultural de México (ENCCUM), del 2012, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) con apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) se tiene un registro de alrededor de 12 millones de personas dedicadas a las artesanías.

De los cuales el Instituto Oaxaqueño de las Artesanías (IOA), hasta el año 2015, contaba con el registro de al menos 46 mil artesanas y artesanos pertenecientes a diferentes partes de las ocho regiones de Oaxaca. Sin embargo, esta cifra podría ser aún mayor, ya que existen una importante cantidad de maestras y maestros artesanos hasta este momento no son parte de la estadística oficial.

Desde finales de marzo, fecha en la cual dio inició la Jornada Nacional de Sana Distancia, distintas artesanas y artesanos de las diferentes regiones de Oaxaca se vieron obligados a cerrar las puertas de sus talleres y tiendas.

A consecuencia de ello, sus ventas e ingresos se han visto fuertemente afectados. Han tenido que cerrar de manera definitiva sus tiendas. Malbaratado su trabajo y rematado su patrimonio.

En otros casos, comunidades enteras que subsisten gracias al turismo y a sus trabajos de artesanías, lamentablemente han tenido que cerrar sus puertas con la finalidad de cuidar la integridad de sus pobladores. Medidas que hasta en cierto punto les han ayudado, pero que no llegan a ser tan efectivas.

Ejemplo de ello es la población de Santa María Tlahuitoltepec, comunidad Mixe ubicada en la región de la Sierra Norte de Oaxaca que ha sido reconocida de manera internacional por el gran talento de sus músicos que de ahí han emergido. Pero también, por haber sufrido un plagio a su indumentaria tradicional por la empresa francesa Isabel Marant. 

Recientemente dicha población tuvo que cerrar totalmente sus accesos tanto a sus pobladores para salir, como también para aquellas personas que quisieran visitar este municipio ¿El motivo?, un rebrote de COVID-19.

Esto mismo ocurre en lugares como San Bartolo Coyotepec, Tlacolula, Pinotepa Nacional, Juchitán y demás sitios que subsisten gracias al trabajo artesanal.

La molestia y queja de las y los artesanos es la misma. No existe ningún tipo de apoyo para ellos. 

Y es que, al haberse suspendido aquellas actividades culturales y gastronómicas más importantes del estado, como la Guelaguetza, eclipsó toda idea de poder recuperar o estabilizar sus ingresos. 

Desde la costa hasta el istmo de Tehuantepec, los diferentes artesanos no dejarán de trabajar. Ya sea de día o de noche. Continuarán realizando aquellas magníficas piezas únicas en las cuales transmiten una parte de su identidad e historia.

Será una valiosa oportunidad para las autoridades de los tres niveles de gobierno, el hacer caso a la exigencia del sector artesanal, ya que, de ser así, se podrá vislumbrar su buena voluntad y ánimo en ahora sí apoyar primordialmente, a las comunidades que por años han sido marginadas.