La Unión Soviética contra “The Beatles”


Ismael Ortiz Romero Cuevas

La música de “The Beatles” ha sido hasta la fecha, de las más populares de la historia de la música. El “cuarteto de Liverpool” no solo son los autores de piezas fundamentales en la industria, sino que representaron una ideología basada en libertades de conducta, políticas, sociales y sexuales, que gran parte del público generalmente mesurado de aquellos años, señaló como rebeldía y desvergüenza de la manera más determinada. 

Esa manera de pensar era algo que no a todos en el mundo les convencía, incomodando no solo a los adultos de la época, sino a gobiernos cuya ideología iba en contra de lo que promovía el sistema capitalista y eso fue lo que provocó que el gobierno de la Unión Soviética prohibiera la venta de los discos, entonces acetatos de larga duración, en su territorio. No es de extrañarnos que siempre quienes pretenden llevar el modelo socialista y comunista de gobierno, traten de llevar a sus gobernados a un pensamiento único y que se le rinda culto a la persona del gobernante; pese a que la misma historia ha demostrado que ese sistema de gobierno no funciona, aún existen quienes intentan implementarlo en muchos territorios, pero ese es otro tema. 

La Unión Soviética en esos años, tenía el sistema socialista y los gobernantes desde entonces, vieron a “The Beatles”, el grupo musical más popular del planeta del que se tenga memoria, como una amenaza latente y verdadera de la promoción de las ideas que planteaba el capitalismo y sobre todo, de la imposición de los pensamientos provenientes de Inglaterra, uno de los países que en ese entonces, la Unión Soviética consideraba una amenaza peligrosa hacia su régimen, por ello, el sistema soviético se fue contra ellos en un sentido comercial, prohibiendo la entrada de sus materiales, la difusión de su música, de su imagen y de todo lo que tuviera que ver con Ringo; John; Paul y George. 

Pero las restricciones hacia lo que tenía que ver con el “Cuarteto de Liverpool” iba más allá de solo prohibir su música. Los jóvenes de esos años, ávidos de las libertades de las que el primer mundo ya gozaba y de las que “The Beatles” simbolizaban de manera contundente, eran llevados a prisión si se les sorprendía escuchando su música, utilizando cortes de cabello igual al de los integrantes del cuarteto o si se sospechaba que la forma de vestir era similar a la de los cantantes. Hasta 1986, “The Beatles” fueron calificados como una amenaza seria al régimen socialista en ese país. 

Sin embargo, esos escarmientos eran poco exitosos; por el contrario, convirtieron a cada uno de los discos o posters de “The Beatles” en objetos de verdadero deseo y así, la venta ilegal de todo lo que tuviera qué ver con los británicos se convirtió en un gran negocio para el mercado negro que entonces, fue conformado por marineros, actores y hábiles comerciantes quienes los distribuían entre los jóvenes compradores que pagaban cantidades fuertes de dinero por ellos y haciéndoles sentir que no solo retaban al sistema con su rebeldía adolescente, sino que acababan de conseguir la especie de fruto prohibido dentro de su edén lleno de prohibiciones. 

Fue un 29 de marzo de 1986, es decir, hace 35 años y durante la administración a cargo de Mijail Gorvachov y la entrada de las reformas radicales de la “Perestroika” anunciadas precisamente en marzo de ese año, que la prohibición con respecto al “Cuarteto de Liverpool” fue levantada y entonces, la gente pudo obtener ya de manera legal, la música, imagen e ideas que “The Beatles” promovían, siendo esto, uno de los mayores y más largos actos de censura a las artes que se conozca. Cabe aclarar que, para ese entonces, “The Beatles” tenían 16 años de haberse separado, John Lennon ya había muerto y la agrupación, ya se había convertido en una leyenda de la música desde hacía varios años. 

No fue hasta 2003, que un integrante de la agrupación visitó la capital rusa, pues Paul McCartney ofreció un concierto en Moscú y fue recibido por Vladimir Putin en el Kremlin. Sin duda, este hecho es un acontecimiento histórico no solo en la música, sino en la historia de nuestro tiempo. 

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