Democracia en peligro


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Luego de milenios desde que existe la civilización, realizando todo tipo de ensayos sociales y políticos, siendo la mayor parte del tiempo de la humanidad gobernados por imperios con tiranos que se mantenían en el poder utilizando el poder absoluto, la tortura y muerte. Estos imperios ofrecían a su gente un sistema de leyes que procuraban cierta paz y seguridad contra la violencia externa y de sus mismos paisanos, pero, estos imperios no protegían a sus súbditos de sus propios dirigentes, quienes gobernaban a través del autoritarismo manejando a su gusto las leyes o utilizando las purgas políticas o destierros porque su voluntad tenía un poder absoluto, no obstante se hubiera inventado en la antigua Grecia una forma de democracia, que actualmente la mayoría de los países del mundo libre utilizan para gobernarse, teniendo siempre contrapesos al poder autocrático.

En casi todo el mundo los gobernados se sometían porque no tenían elección, ya que seguramente ni siquiera se imaginaban alguna opción, como los hindúes que pertenecen a una casta no imaginan salir de ella.  Antes de la democracia no existía un solo lugar en el que la gente creyera que podía gobernarse a sí misma, viviendo siempre bajo la creencia de que se nacía por voluntad de Dios; dominante o dominado, porque así había sido creado el mundo y desobedecer era condenarse.  Como dijo Tucídides: ‘Los fuertes hacían lo que querían y los débiles sufrían lo que tenían que sufrir’. El  juez era la fuerza, porque la justicia, lo correcto y legal era solo lo que le convenía al más fuerte o al que tuviera el mayor y mejor ejercito o policía, como fue en México antes de la Conquista, en la Nueva España y hasta la instauración de la Constitución que estableció por fin un país pseudo democrático gobernado después por un partido hegemónico casi un siglo, continuando lo mismo otra vez al tener de nuevo un gobernante que dice que: todo por la razón y el derecho, pero que no dijo que él siempre tendría la razón y sus propios datos o derecho, y cuando no los tuviera modificaría a su gusto las leyes y hasta la constitución al tener el control absoluto del poder legislativo, porque él puede modificar lo que se le antoje, como los temas de energía y electricidad, donde emitió un acuerdo que viola la ley, emitiendo luego una ley que violaba la constitución y ahora quiere modificar la constitución, aparte de eliminar autocráticamente fideicomisos como el que servía contra incendios forestales, eliminación de guarderías, apoyos a ONG, extensión del periodo del presidente de la Tremenda Corte y contando, porque todo dependerá que en las próximas elecciones se confirme su poder autocrático casi imperial y/o los ciudadanos voten por diputados federales de oposición que limiten sus ocurrencias en la Cámara de Diputados, y en democracia imperfecta pero democracia al fin,  México pueda ser de nuevo una nación democrática, no autocrática como ahora es y lo fue hasta finales del siglo pasado, si no, seguirá siendo más de lo mismo.