¿Objeción de conciencia?

Carlos R. Aguilar Jiménez

Cuando, no obstante, se adquiere la profesión de médico general o especialista luego de superar intelectualmente los requisitos exclusivamente científicos que exige esa noble profesión, algunos médicos que se supondría, conocen conceptos básicos de evolución darwiniana, fisiológicos, bioquímicos e incluso el concepto que explica: la ontogenia refleja la filogenia, por lo que se entiende la vida es el resultado máximo de la expresión de las leyes de la naturaleza, que nos relaciona con animales y todas las especies que han existido en este planeta y que viven por el ADN del que compartimos más del 98 por ciento con chimpancés, por ejemplo, y no somos un capricho divino que insufló a un muñeco de arcilla  o un antojo sobrenatural como indican algunos libros supuestos sagrados, es difícil entender porque algunos médicos siguen creyendo en la existencia del alma o espíritu como entes sobrenaturales responsables de la vida humana exclusivamente, y no de las demás especies, objetando en consecuencia, para no practicar abortos antes de las doce semanas (la ontogenia refleja la filogenia) la objeción de conciencia.

Los seres humanos y todos los animales reproducimos en la gestación todos los procesos evolutivos que vivieron nuestros ancestros, pasando por las distintas etapas de formación que nos llevaron por selección diferencial de los más aptos a lo que somos ahora: humanos, caballos, perros, simios, águilas o el ser vivo que sea, de tal forma que un feto que aun no llega a las doce semanas no ha adquirido aún la categoría biológica de ser humano, obviamente, si se entiende y acepta la evolución darwiniana, porque si se cree en almas, fantasmas o hálitos divinos, entonces sí, para los devotos cristianos opositores al aborto, desde la concepción, esas células son un ser humano, sin embargo, desde la publicación del Origen de las Especies en 1859 y la posterior en 1871 del Origen del Hombre y la Selección en Relación con el Sexo, más de un siglo después, hoy sabemos que no somos ángeles caídos ni descendientes de una figura de arcilla condenados por el pecado capital, sino que somos antropoides erguidos; monos desnudos que evolucionamos de mamíferos y primates, por lo que la decisión de la Suprema Corte y el pleno de 64 legislatura en Oaxaca que por ley establece: “Hospitales y médicos están obligados a practicar abortos gratuitos”, en función de la reforma a la Ley Estatal de Salud con el fin de garantizar a las mujeres la atención médica gratuita para la interrupción del embarazo hasta las doce semanas de gestación, es un avance importante y trascendente que tendrá significativas implicaciones sociales, económicas y educativas para las mujeres que voluntariamente decidan interrumpir su embarazo, no obstante la Iglesia Católica y los creyentes en hálitos divinos, almas, espíritus, duendes, ángeles, querubines o elfos, se indignen y los integrantes de la Cofradía de la Vela Perpetua se ofendan desgarrando sus sotanas y la Congregación de los Santos Clavos de la Cruz, excomulgue a los médicos científicos y maldiga a las madres que aborten.