Solo un final y ya

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Seguramente, para estos días y aprovechando el puente que llegó por la celebración del Día de Muertos, muchos ya han de haber visto la última temporada de “Luis Miguel: la serie”, que cuenta la vida del astro de la música latina, pero en tono novelado, por llamarle de alguna forma. Y para estas alturas, ya han de saber también que el culebrón no dio a conocer algo que no se supiera, es más, se reservó varias cosas que Mickey quiso mantener como sus más grandes secretos. 

No podemos negar que la realización de “Luis Miguel: la serie” fue impecable, como las mejores emisiones internacionales, además que el elenco ha sido uno de los más aplaudidos en una serie latina, comenzando por Diego Boneta, que además es uno de los productores ejecutivos y que ofrece una actuación estupenda como Luis Miguel en varias etapas de su vida; asimismo, Pablo Cruz Guerrero que interpretó a Patricio Robles, personaje ficticio inspirado en Mauricio Abaroa, y que se ganó la antipatía de los espectadores en las dos últimas temporadas y mencionar de manera especial a Óscar Jaenada, que con su interpretación de Luisito Rey se convirtió en uno de los más grandes villanos de todos los tiempos aunque su participación se limitó únicamente a la primera temporada y en capítulos específicos en las dos subsecuentes. Casi todo el ‘cast’ fue muy bien elegido, a excepción (a mi gusto) de Juanpa Zurita en el papel de Alejandro, el hermano de Luis Miguel, quien se quedaba corto en muchas escenas. 

La serie, además, se toma licencias con situaciones y personajes que son omitidos por decisión del mismo Luis Miguel para mantenerlas en completa privacidad, tal es el caso de la grabación del tema “Yo sé que volverás” contenido en “Segundo romance” y que el maestro Armando Manzanero mencionó alguna vez, que se tuvo que grabar casi frase por frase, pues Mickey no podía contener el llanto al cantarla, porque se acordaba de su madre, seguramente hubiera sido un capítulo interesante. De Aracely Arámbula y sus hijos pequeños, Miguel y Daniel de 14 y 13 años respectivamente, se menciona nada y la trama se centra en su relación con Michelle, su hija no reconocida. Se sabe también que el cantante no terminó bien con Hugo López, pues muchos bienes y propiedades que según eran de Luis Miguel, López los puso a su nombre y fueron heredados al momento de su fallecimiento y en la serie, lo pintan como la figura paterna que Mickey no tuvo. El personaje de Patricio Robles se inspira en el ex agente de Luis Miguel, Mauricio Abaroa, y aunque sí terminaron peleados, Abaroa en realidad no era tan artero como el ficticio Robles. El personaje de Mauricio Ambrosi (Fernando Guallar) está inspirado en Alejandro Asensi que, en efecto, fue gran amigo de Luis Miguel y su ‘manager’ y que en la serie se pelean por la relación que éste mantiene con Michelle; en realidad, ese fue solo uno de los motivos, el gran distanciamiento se debió a problemas de dinero. Y la lista de omisiones y datos imprecisos continúa, y el público e involucrados, comenzaron a reclamar equívocos en la trama y estructura de los personajes, por lo que el pasado domingo, la cuenta oficial de Twitter de Luis Miguel (@LMXLM) envió un mensaje: “La serie de Netflix es ficción. No es 100% verdad. Basada en hechos reales”. 

En la tercera y última temporada, vemos dos líneas temporales que marcaron la carrera de Mickey. Nos transporta de 1995 al 2000, cuando hizo el dueto con Frank Sinatra y pocos años más tarde, su relación de noviazgo con Mariah Carey (Jade Ewen) y omitiendo detalles de esta, argumenta que Luis Miguel por primera vez se sentía opacado por la súper estrella, su fama y su popularidad, sin embargo, pudo servir para un lanzamiento a escala mundial que despreció, incluso, rechazando la oportunidad que Carey le consiguió para que el mexicano protagonizara la película “La máscara de El Zorro”, que terminó haciendo Antonio Banderas. Y después, nos lleva a 2017, mostrándonos a un ídolo en crisis, casi en quiebra, con problemas legales, lidiando para no caer en una depresión y ajustando su carrera para cubrir deudas y necesidades. 

En efecto, una temporada que no ofrece nada sorpresivo ni revelador, eso sí, excelentemente bien producida y con Boneta en una interpretación impresionante, pero que ese talento no es de mucha ayuda para que la trama tome un ritmo pujante, a diferencia de la primera temporada. La relación con Carey toma una relevancia sorprendente pero que se nota, era más para llamar la atención de la creadora de “All I Want For Christmas Is You” y que se pronunciara al respecto (ya fuera con una declaración o una demanda, lo que significarían una gran publicidad), que para agradar al público; y nos entrega un desenlace feliz, como todo cuento de hadas, pero solo un final y ya, sin que nos haya sorprendido en algo, dejando claro que “Luis Miguel: la serie” estuvo a punto de irse por la puerta de atrás. 

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@iorcuevas