Marvel y su efecto en la audiencia

Ismael Ortiz Romero Cuevas 

Amigas y amigos lectores, antes de iniciar con la columna de hoy, quiero desearle a todos un 2022 lleno de éxitos y sobre todo, con mucha salud para ustedes y su familia, hoy más que nunca, debemos valorar que eso es el principal tesoro de esta vida. 

Y como era de esperarse, me fui a ver en este periodo vacacional la película “Spiderman: sin camino a casa”, donde comprobé algo: Marvel sabe qué es lo que le gustará a su público y no duda en poner eso dentro de sus historias y convertirlo en algo espectacular. Debo decir también, que la ficción de este ‘Hombre Araña’ con Tom Holland encabezando al elenco, es quizá la película más ‘millennial’ del MCU y un ‘fanservice’ al por mayor, todo en aras de que se logre un éxito en taquilla de escalas monumentales, tal y como está sucediendo. Y aunque eso ha sido de los puntos más criticados de esta película, creo que no está del todo mal cuando ese mentado ‘fanservice’ se ve desde otro enfoque: el cuidado de su audiencia, algo que Marvel ha entendido en beneficio de su gran negocio y en un discurso más romántico, para consentir a sus consumidores. 

Y es que hay una escena en particular en la que los asistentes de la sala de cine se volcaron en gritos y aplausos por la situación que acontecía en la pantalla, pero este suceso es algo que ya hemos visto en algunas películas de Marvel, por ejemplo, cuando el mismo Spiderman hacia su aparición en la batalla en “Capitán América: Civil War”; o cuando Thor llegaba a hacer justicia en “Avengers: Infinity War”; el grito de “¡Wakanda Forever!” de “Blackpanter” que también fue motivo para trastornar al por mayor de los asistentes, o la frase “Avengers Assemble” que provocó los gritos potentes y la euforia de la audiencia en “Avengers: Endgame”; es decir, Marvel con todo y lo pueril de sus tramas, ha entendido bien qué es lo que el público desea ver en sus películas y simplemente se los da. Esto, ha ocasionado que el llamado MCU, tenga no solo un gran éxito en críticas de la mayoría de sus películas, sino que la audiencia en verdad haga todo un acontecimiento cuando se estrena de algunas de ellas. 

Situación diferente prevalece en el DCEU, donde a pesar de grandes éxitos de taquilla como “Batman v Superman: El origen de la justicia”; “Mujer Maravilla”; “Aquaman” o “¡Shazam!”, pareciera que Warner Bros., no acaba de convencerse en el tono y estructura de sus súper héroes pues antes de complacer a su público, desea convencer a la crítica, que no ha sido benevolente en absoluto con ese universo, salvo algunas excepciones. Y a pesar de que Warner ha tenido mensajes clarísimos por parte del público para continuar con su universo de súper héroes y hacer de sus cintas éxitos monumentales, parece ser que sus ejecutivos se empeñan en hacer lo contrario y provocar la ira de quienes pagan el boleto. Y esa recomendación estuvo más que clara el pasado 2021, cuando pese a todo pronóstico e incluso, una especie de auto sabotaje por parte del mismo estudio, “Liga de la justicia de Zack Snyder” resultó un éxito arrollador en las plataformas en donde se estrenó con todo y sus cuatro horas de duración, obtuvo excelentes comentarios de la crítica que la calificó como una de las mejores películas de súper héroes de la historia, y la revista “Forbes” la clasificó como una de las mejores producciones cinematográficas de 2021. Aún con todo eso, Warner hace caso omiso de eso y está enterrando a ese universo que prometía ser igual de épico que el MCU. Y ni al público y creo que ni al estudio, le queda claro el propósito de ‘matar’ ese universo ideado por Zack Snyder. Eso sí, Warner y DC han prometido cintas épicas próximamente como “The Batman”; “Black Adam”; “The Flash”; las continuaciones de “¡Shazam!” y “Aquaman”, la cinta de “Bluebeatle” con la hoy súper estrella juvenil Xolo Maridueña estelarizando y la tercera entrega de “Mujer Maravilla”. Pero todo, aún es promesa. 

Y mientras Marvel corrige el camino por desilusiones como “Eternals” que no convenció del todo al público, pero sí a la crítica, Warner trata de hacer lo contrario y trata de reiniciar el universo de sus películas para agradar a la crítica, aunque su público no resulte complacido con lo que presentan en pantalla. Lo cierto, es que el efecto de Marvel en el público resulta una lección no solo de negocios para otros estudios, sino de cuidar a la audiencia que les ha entregado éxitos, pero sobre todo, lealtad en las salas de cine. 

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Ciclovías: pueblo bicicletero

Carlos R. Aguilar Jiménez

Al estilo de Ámsterdam donde parte de la movilidad urbana se realiza a bordo de bicicletas, la Secretaría de Movilidad (Semovi) en Oaxaca copiando lo que hacen ciudades de primer mundo, pretende hacer de la ciudad de Oaxaca, un pueblo bicicletero, estableciendo ciclovías en vialidades de alta movilidad estorbando, el de por si, lento desplazamiento de vehículos de motor al estrechar calles o eliminar carriles de circulación para dar espacio a dos o tres ciclistas y, si bien la intención podría ser ventajosa, la realidad es otra porque Oaxaca no es una ciudad plana como Ámsterdam, Berlín, Madrid o la CDMX, porque es de subida-bajada de norte a sur con incontables elevaciones, colinas y cerros donde las bicicletas se desplazan fácilmente de bajada. Subirlas es una pesadilla.

Establecer ciclovías es más tendencia política que hará quedar bien en discursos al gobierno estatal respecto de su supuesta preocupación por el ambiente, calentamiento global o la Covid-19, pero que en la realidad no sirve, porque quienes utilizan bicicletas son apenas el dos por ciento de quienes se transportan en la ciudad, y lo hacen jóvenes con todo el vigor y enjundia, no así personas mayores sin la misma vitalidad, temple muscular o pobreza económica, para subirse al frágil vehículo de dos ruedas impulsado por músculos, en lugar de una motocicleta o automóvil, sin considerar que además la bicicleta sirve únicamente si no se transporta alguna carga extra pesado o voluminosa, si a donde uno se dirige no importa llegar sudado, apestoso, excitado y cansado. Las bicicletas, si bien son uno de los mejores inventos para desplazarse sin utilizar combustible, resultan vehículos que transportan únicamente al tripulante, no puede haber pasajeros y además, como señala el periodista Alfredo Martínez. de Aguilar: “Hay un rechazo general y ácidas críticas a la insensibilidad y opacidad de Arturo López Sorroza, titular de Semovi al tenerse la percepción popular que se trata de la imposición de una ocurrencia” porque es obvio que al estrechar calles en la colonia Reforma, Camino Nacional, Centro Histórico y las que sigan, la de por sí difícil circulación de vehículos en la ciudad será cada vez peor, porque la mayoría de personas que tiene que desplazarse por la ciudad lo hacemos en automóvil, autobús o motocicleta, incluso en el nefasto moto taxi manejado por algún póngido, siendo apenas el dos por ciento quienes utilizan bicicleta y, la mayoría, excepto quienes los hacen por necesidad: albañiles u obreros, los defensores de la bicicleta son hípster, alivianados, fundamentalistas verdes y lo hacen por diversión, ejercicio, deporte o regodeo, no para transportarse a su trabajo o donde tengan que ir; a esos lugares van en su moto Harley, su Audi o BMW, pero no en bicicleta. Las bicicletas son para deporte o entretenimiento Las ciclovías del programa “BiciRutaOaxaca” de un programa nacional de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu), son ocurrencia desafortunada para la movilidad de vehículos en Oaxaca, mas útil sería eliminar el estacionamiento del periférico o Carretera Internacional.        

Clases híbridas o desabridas

Mariano Estrada Martínez

La labor de un buen maestro no se limita al tiempo de la jornada escolar, es necesario que prepare clases, revise tareas, analice el aprovechamiento de cada uno de sus alumnos, se actualice, planee las mejores estrategias y métodos de enseñanza, se cultive, lea, vaya al cine, al teatro, en fin, que esté en constante preparación. 

La neuroeducación que estudia cómo aprende el cerebro, está cambiando las metodologías tradicionales de enseñanza. Su principal aportación es que el cerebro necesita emocionarse para aprender y desde hace unos años no hay pedagogía innovadora que se dé por válida que no contenga ese principio.

La educación puede transformarse para hacer el aprendizaje más efectivo, por ejemplo, reduciendo el tiempo de las clases a menos de 50 minutos para que los alumnos sean capaces de mantener la atención. 

Lo que hace la neuroeducación es trasladar la información de cómo funciona el cerebro a la mejora de los procesos de aprendizaje. Por ejemplo, conocer qué estímulos despiertan la atención, que después da paso a la emoción, ya que sin estos dos factores no se produce el aprendizaje. La educación no ha cambiado en los últimos 200 años y ya disponemos de algunas evidencias que hacen urgente esa transformación. Hay que rediseñar la forma de enseñar.

 Una de ellas es la edad a la que se debe aprender a leer. Hoy sabemos que los circuitos neuronales que codifican para transformar de grafema a fonema, lo que lees a lo que dices, no terminan de conformar las conexiones sinápticas hasta los seis años. Si los circuitos que te van a permitir aprender a leer no están conformados, se podrá enseñar con látigo, con sacrificio, con sufrimiento, pero no de forma natural. Si se empieza a los seis, en poquísimo tiempo se aprenderá, mientras que, si se hace a los cuatro, igual se consigue, pero con un enorme sufrimiento. Todo lo que es doloroso tiendes a escupirlo, no lo quieres, mientras que lo que es placentero tratas de repetirlo. Recordemos siempre las excepciones. 

Hoy comenzamos a saber que nadie puede aprender nada si no le motiva. Es necesario despertar la curiosidad, que es el mecanismo cerebral capaz de detectar lo diferente en la monotonía diaria. Se presta atención a aquello que sobresale. Estudios recientes muestran que la adquisición de conocimientos comparte sustratos neuronales con la búsqueda de agua, alimentos o sexo. Lo placentero. Por eso hay que encender una emoción en el alumno, que es la base más importante sobre la que se sustentan los procesos de aprendizaje y memoria. Las emociones sirven para almacenar y recordar de una forma más efectiva.

Se puede comenzar la clase con algún elemento provocador, una frase o una imagen que resulten chocantes. Romper el esquema y salir de la monotonía. Sabemos que para que un alumno preste atención en clase, no basta con exigirle que lo haga. La atención hay que evocarla con mecanismos que la psicología y la neurociencia empiezan a desentrañar. Métodos asociados a la recompensa, y no al castigo. Desde que somos mamíferos, hace más de 200 millones de años, la emoción es lo que nos mueve. Los elementos desconocidos, que nos extrañan, son los que abren la ventana de la atención, imprescindible para aprender.

Nos estamos dando cuenta, por ejemplo, de que la atención no puede mantenerse durante 50 minutos, por eso hay que romper con el formato actual de las clases. Más vale asistir a 50 clases de 10 minutos que a 10 clases de 50 minutos. (Mora: Francisco Mora (2013) Neuroeducación, solo se puede aprender aquello que se ama Madrid: Alianza Editorial, 224 pp.) En la práctica, puesto que esos formatos no se van a modificar de forma inminente, los profesores deben romper cada 15 minutos con un elemento disruptor: una anécdota sobre un investigador, una pregunta, un vídeo que plantee un tema distinto.

Existe mucha confusión y errores de interpretación de los hechos científicos o “neuromitos” Uno de los más extendidos es el de que solo se utiliza el 10% de las capacidades del cerebro. Nada puede sustituir al lento y duro proceso del trabajo y la disciplina cuando se trata de aumentar las capacidades intelectuales. Además, el cerebro utiliza todos sus recursos cada vez que se enfrenta a la resolución de problemas, a procesos de aprendizaje o de memoria.

Otro de los neuromitos es el que habla del cerebro derecho e izquierdo y de que habría que clasificar a los niños en función de cuál tienen más desarrollado. Al analizar las funciones de ambos hemisferios en el laboratorio, se ha visto que el hemisferio derecho es el creador y el izquierdo el analítico -el del lenguaje o las matemáticas-. Se ha extrapolado la idea de que hay niños con predominancia de cerebros derechos o izquierdos y se ha creado la idea equivocada, el mito, de que hay dos cerebros que trabajan de forma independiente, y que si no se hace esa separación a la hora de enseñar a los niños, se les perjudica. No existe dicha dicotomía, la transferencia de información entre ambos hemisferios es constante.

Si se presentan talentos más cercanos a las matemáticas o al dibujo, no se refiere a los hemisferios, sino a la producción conjunta de ambos.

Otro aspecto a tomar en cuenta es el uso del internet y sus problemas aquejados por las nuevas generaciones por dicho adelanto tecnológico: adolescentes, jóvenes y adultos con problemas serios de atención y con patrones de hiperactividad o de adaptación en el entorno social. 

El mundo ha estado constantemente afectado por muchos cambios, el cerebro se ha ido amoldando a las necesidades que se han creado. ¿Por qué no hacer cambios sustantivos en la forma arcaica de educar? 

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