La grata sorpresa de la cuarta temporada de «Cobra Kai»

Ismael Ortiz Romero Cuevas 

Apenas pude terminar de ver la cuarta temporada de la serie “Cobra Kai” y de verdad, quedé gratamente sorprendido porque no esperaba que la emisión de internet tomara el rumbo que le dieron y sobre todo, porque pensé que no había más trama para desarrollar y más nostalgia qué explotar. Y nos entregó todo eso, además de que los personajes evolucionaron para condimentar aún más las situaciones que se desarrollan dentro de la ficción. 

Pero vamos a ver cuáles fueron las situaciones que hicieron aún más interesante esta cuarta temporada de “Cobra Kai” que además, es una de las consentidas de los usuarios de Netflix desde su estreno. Primero, porque según especialistas y profesionales del karate, mencionan que, a diferencia de las temporadas anteriores e incluso la película, en esta entrega podemos ver elementos más realistas del karate, como los tres minutos que dura una de las peleas estelares dentro del torneo y que pone en el candelero las rivalidades que se pueden dar entre las escuelas de este deporte, conocidos como “Dojos”. Asimismo, algunos elementos técnicos que vemos en los enfrentamientos del torneo de All Valley, la ficticia ciudad donde se desarrolla la historia y que en realidad sí pertenecen a reglas, movimientos y estrategias de ese deporte; es decir, ahora sí pudimos ver karate dentro de la serie. 

Pero también la evolución de los personajes ha sido un elemento que nos atrapó esta vez, muchos de ellos, con una madurez que ya necesitaban para que la historia tomara un rumbo interesante. Comenzamos con John Kreese, personaje interpretado por el veterano actor Martin Kove, que también ha participado en franquicias como “Rambo” y éxitos de taquilla como “Érase una vez en Hollywood”; y es que su personaje que en temporadas anteriores se destacó como uno de los más grandes villanos, en esta tuvo momentos que nos demostraron que no era tan perverso como nos lo pintaron: se negó a humillar a Johnny Lawrence (William Zabka), evitó una que otra pelea entre sus estudiantes; se preocupó por Robbie (Tenner Buchannan), la estrella de “Cobra Kai” ante los desalmados consejos de Terry Silver (Thomas Ian Griffith) y prefirió darle decisión de combate a Tory (Peyton List); sin duda, un desarrollo que no le favoreció del todo al personaje sobre todo al final de la temporada, pero que alimentó a la historia de manera muy interesante. 

Y ya que hablamos de Tory Nichols, papel que interpreta la ex estrella de Disney Channel, Peyton List y que en esta cuarta temporada, la percibimos menos bravucona, aunque no queda muy en claro si es por conveniencia o porque de verdad intente ser una mejor persona. Cuando es nombrada “La reina cobra”, descubre que Terry Silver sobornó al réferi para que le diera el gane. Eso la decepciona, pero tendremos que esperar a la quinta temporada para ver si toma acciones contra el sensei Silver. 

La antítesis de Tory, Samantha LaRusso (Mary Mouser), también tuvo un cambio interesante. En momentos, la otrora tierna hija de Daniel (Ralph Macchio), parecía ser la villana de la historia y se comportaba como quien provocaba a Tory para una pelea. No es de extrañarse después de la agresión de la que fue víctima en la tercera temporada y pareciera estar dispuesta a todo, para vengarse de su rival. El que estudie al mismo tiempo en “Miyagi-Do” y en “Colmillo de Águila”, hace que pula su técnica y afine sus combates entregándonos una batalla final muy emocionante. 

Al personaje de Miguel (Xolo Maridueña), lo vimos lucirse en esta temporada en otro aspecto, pues mantiene la madurez y la templanza en su carácter ante situaciones adversas y las decepciones que vive durante los episodios. Su final en esta temporada no es sorpresa al analizar que, en realidad, el convertirse de un adolescente asmático a campeón joven de All Valley, lo ha llevado a caminos no tan sutiles hacia la evolución a la vida adulta. He de destacar la convincente y emotiva actuación del joven actor de origen latino, que pone el lado humano en esta temporada. 

Robbie Keanne (Tanner Buchanan) sigue siendo el adolescente enojado, pero de corazón noble a pesar de que Terry Silver trata de convertirlo en una despiadada máquina de combate. En esta temporada, Robbie trata de tener un discípulo, el niño Kenny Payne (Dallas Dupree Young), a quien trata de enseñar el arte del karate para que pueda defenderse de los niños que lo molestan, sin embargo, el descubrir el enojo incontrolable de Kenny lo hace dudar de sus capacidades, teniendo su personaje un final en esta temporada, predecible pero emotivo. 

Vamos con la evolución que al menos para mí, fue la más interesante: Eli Moskowitz o “Halcón”, interpretado de una manera increíble por otra ex estrella de Disney XD, Jacob Bertrand. No podemos negar que este personaje nos ha hecho recorrer un sinfín de emociones, desde la empatía hasta el coraje, pues pasó de ser un chico introvertido y acomplejado por su condición en el labio, a un símbolo de la fortaleza y hasta el villano en las temporadas dos y tres. Esta vez, Eli por fin obtiene el reconocimiento que merece, luego de pasar por altibajos emocionales que lo hacen madurar de una forma estupenda. Sin duda, uno de los mejores personajes desde el inicio de la serie y que esta vez, nos hizo estremecernos en abundancia. 

Mención muy especial para Ralph Macchio y a William Zabka, estrellas adultas de la serie y que sin duda, nuevamente se llevan los aplausos de pie, pues su trabajo ha podido con el peso de la exitosa serie sin que decaiga en ningún momento. “Cobra Kai” es un homenaje certero a la nostalgia y hace reseña en todos los capítulos, a esa franquicia de películas que fue inspiración de muchos en la década de los ochenta y que hará emocionarse a quien han visto “Karate Kid” más de una vez. Y sí, yo pensé que “Cobra Kai” no tenía más elementos para sorprenderme y lo volvió a hacer, trayendo a personajes del pasado y haciendo referencias sutiles a esas películas que, cuarenta años después, han vuelto a estar en el gusto juvenil, pero ahora de una nueva generación. 

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Los perros son un amor, sus heces un gran riesgo

Mariano Estrada Martínez

Camino de la casa a la parada del autobús hice un conteo apestoso de 73 heces fecales  en unicamente cuatro cuadras. 

Heces fecales que pasan los coches y las van embarrando, viene el viento y se va a nuestros ojos, estómagos y pulmones.

Para ilustrar la magnitud del problema, según la Revista Latinoamericana de Infectología Pediátrica, consideremos que un gramo de heces de perro tiene cerca de 23 millones de bacterias que pueden provocar diversos problemas de salud de corta o larga duración. La mayoría de los perros difícilmente habrán sido desparasitados, consumen agua de sitios en los que pueden adquirir parásitos como la giardia y  también tienen una conducta de coprofagia (les encanta oler y probar heces ajenas) ahí se infectan por mas sanos que estén.

Cuando las heces se secan y se pulverizan, se meten a nuestras casas, a nuestros organismos y nos pueden hacer mucho daño, (estómago, pulmones y ojos). Lo mas triste de todo es que la mayoría de los perros tienen dueño. Casi no he visto perros callejeros. 

Antes de seguir contesta con tus hijos pequeños, seguros ellos tendrán una respuesta corecta: 

  1. ¿Porqué hacemos en la calle lo que no dejaríamos que pasara en la sala de nuestra casa?
  2. ¿Dejarías que tu perrito haga popó en tu recamara? 
  3. ¿Crees que este problema es sólo de los que tienen perros?

¡También la calle es nuestra, es de todos, nuestros bebés pasean en su carreola por ellas, los comerciantes venden ahí sus productos, los ciclistas la necesitan  y los abuelitos caminan lentamente por sus banquetas!

CHECA ESTE DATO: Según datos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un perro de tamaño promedio, es decir, unos 15 kilos, evacúa diariamente cerca de 600 gramos de excremento. Esto significa un total de 18 kilos al mes.

 ¡VIENEN LOS VIENTOS DE ENERO, FEBRERO Y MARZO! Y si seguimos así respiraremos pura caca de perro.

El perro no tiene la culpa. 

Los perritos son lindos. 

Por lindo, limpio, manso y portado que sea su perro, lo que hace se llama caca, y como toda caca tiene un aspecto desagradable, un olor peculiar, y también puede ser transmisora de enfermedades que llegan a ser letales.

¿Qué no hemos aprendido nada de los virus y las pandemias?

Hay muchas cosas que siempre estamos esperando que los demás lo hagan, me temo que en esa ocasión nos toca a los vecinos de Oaxaca hacer algo al respecto, recogiendo sus heces y siendo dueños responsables.

Es hora de que como sociedad busquemos el bienestar de todos.

No necesitamos una campaña política que prometa venir a limpiar NUESTRA calle de la popó de nuestros perros. 

Sí necesitamos mucho amor al prójimo y darnos cuenta que, la popó de nuestros perritos nos está enfermando a todos. 

No todos los virus vienen de China.

No todos los perritos son callejeros.

Salgamos este domingo en la mañanita a limpiar nuestras calles, ya sea que tengas perritos o no los tengas, intentemos limpiar un poco este gravísimo riesgo de salud pública.

No es echarle la culpa a nadie

No es falso

No es para después

Sí es para ti

Sí es para todos

Sí es por el bien de todos

Felicidades a los dueños responsables. De que los hay los hay. 

¿Cómo está tu colonia, tu cuadra al respecto? ¿Sacas a tus perros a defecar a la calle de todos sus 18 kilos de popó al mes? 

Y la pregunta del millón: ¿Qué debemos hacer? Pon en los comentarios tus respuestas. 

Twitter: 

@PROFEMARIANO1