Cinco películas que debieron llevarse el Oscar

Ismael Ortiz Romero Cuevas 

Como ya hemos de saber, este domingo 27 de marzo, se llevará a cabo la entrega número 94 de los premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, que este año será en el teatro Dolby de Los Ángeles, California en una fecha muy lejana de lo habitual, pues siempre suelen ser a finales de febrero o principios de marzo y no, no fue por la emergencia sanitaria por la Covid-19 que se retrasó, sino para evitar cruzarse con las retransmisiones de los Juegos Olímpicos de Invierno, realizados en Pekín. Y aunque la emergencia sanitaria que aún prevalece puede hacer que todo cambie de un momento a otro, parece que este domingo, se entregará el Oscar como se tiene planeado. 

Este año, las películas que compiten en la máxima categoría son: “Belfast”, “Coda”, “No mires arriba”, “Duna”, “Drive My Car”, “Licorece Pizza”, “El método Williams”, “El callejón de las almas perdidas”, “West Side Story” y “El poder del perro”. Los especialistas y el público han declarado que la gran favorita para que se lleve esa presea es la cinta de la cineasta Jane Campion, “El poder del perro”, pero como sabemos, muchas cosas pueden cambiar y a veces, esos vaticinios no se cumplen; y yo en el corazón, quiero que sea “El callejón de las almas perdidas”, dirigida por Guillermo del Toro la gran ganadora. Y justamente por eso, hoy les invito a que recordemos cinco grandes películas que debieron llevarse el máximo galardón, eran las favoritas y simplemente, no ganaron: 

1.- “Tiempos violentos” (1994)

Director: Quentin Tarantino

Protagonistas: John Travolta, Samuel L. Jackson, Uma Thurman , Harvey Keitel y Tim Roth

Productoras: A Band Apart y Jersey Films

Distribución: Miramax Films

Disponible en: HBO Max, Amazon Prime Video (para renta), Google Play y YouTube Premium

Perdió contra “Forrest Gump”. En esa entrega de premios, “Tiempos violentos” fue algo así como la gran decepción al llevarse solo un premio de sus siete nominaciones, y fue para Tarantino como Mejor Guion Original. A pesar de que esta cinta tiene un gran valor artístico y de actuaciones, sabíamos que no podría ganar por los atavismos que son presa en la Academia y obviamente, no iban a premiar una película con ese nivel de violencia. Por ello, la emotiva “Forrest Gump” se llevó todo ese año, y aunque ambas siguen siendo películas muy queridas por el público, a mí en lo personal, no se me puede quitar la desazón de que ese año, el Oscar se lo llevó una historia que se asemejaba a una telenovela mexicana, de esas de Televisa. 

2.- “Roma” (2018)

Director: Alfonso Cuarón 

Protagonistas: Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Jorge Antonio Guerrero y Nancy García

Productoras: Participant Media y Esperanto Filmoj

Distribución y disponible en: Netflix

Perdió contra “Green Book: una amistad sin fronteras”, pero ganó el Oscar a Mejor Película en Idioma Extranjero. Y después de haber dicho eso, me pregunto ¿quién recuerda la película que ganó en esa entrega? Prácticamente nadie, pero todos, recuerdan a “Roma”, una pieza artística sin precedentes y que puso a Cuarón, en el podio como uno de los mejores directores de la historia del séptimo arte. Sin duda, “Roma” es emocional, es emotiva, es arriesgada, es simplemente estupenda. Al paso de los años, prácticamente todos en el mundo coincide en que la campeona sin corona de la entrega número 91 del Oscar, fue la cinta que protagonizó la oaxaqueña, Yalitza Aparicio. 

3.- “El exorcista” (1973)

Director: William Friedkin 

Protagonistas: Ellen Burstyn, Max Von Sydow, Jason Miller y Linda Blair

Productoras: Hoya Productions y Warner Bros. Pictures 

Distribución: Warner Bros. Pictures

Disponible en: HBO Max, Amazon Prime Video (para renta), Cinépolis Klic, Google Play y YouTube Premium

Perdió contra “El golpe”, una gran película que fue protagonizada por Paul Newman, Robert Redford y Robert Shaw, y aunque sí es un clásico del cine, no es del tamaño de “El exorcista”, que ha estremecido al mundo por casi 50 años. Ese año, la cinta de horror por excelencia, obtuvo diez nominaciones, entre ellas la de Mejor Película, Mejor Actriz, Mejor Actriz de Reparto y Mejor Director, entre algunas otras y solo se llevó dos: Mejor Sonido y Mejor Guión Adaptado, siendo la decepción en la entrega de premios. Hasta la fecha, las cintas de horror no son las favoritas para la Academia, sobre todo, para los premios en las categorías principales y aunque han sido pocas las nominadas de este género a la máxima presea, hasta la fecha solo “El silencio de los inocentes” ha alzado ese galardón. Desde el año de premiaciones en que perdió y hasta la fecha, especialistas y público siguen argumentando que “El exorcista”, hoy un clásico del cine de todos los tiempos, debió ganar el Oscar a Mejor Película. 

4.- “Secreto en la montaña” (2005) 

Director: Ang Lee

Protagonistas: Heath Ledger, Jake Gyllenhaal, Michelle Williams, Anna Faris y Anne Hathaway

Productoras: Good Machine Entertainment 

Distribución: Focus Features y FandangoNow

Disponible en: Netflix, Amazon Prime Video (para renta), Cinépolis Klic, Google Play y YouTube Premium

Perdió contra “Crash: alto impacto”; y sí, todos nos quedamos con cara de ¡¿What?! Hasta estos años, se señala el Oscar para la cinta “Crash: alto impacto” como el peor para una Mejor Película. Y es que “Secreto en la montaña” tenía todo para llevarse el galardón, visualmente es hermosa, la trama es entretenida y aunque polémica en su momento, se trataba de una historia incluyente, además con actuaciones increíbles. Los críticos, especialistas y hasta el público, se siguen preguntando, qué es lo que pasó por la cabeza de la Academia ese año, cuando premió a una película llena de clichés de mal gusto, para crear una trama con una falsa emotividad. Para gran parte de los amantes del cine, “Secreto en la montaña” es la mejor película de 2005, aunque Oscar haya dicho lo contrario.

5.- “El pianista” (2002)

Director: Roman Polansky 

Protagonistas: Adrien Brody, Thomas Kretschmann, Frank Finlay, Maureen Lipman, Emilia Fox y Ed Stoppard

Productoras: Studio Babelsberg, Canal+ y StudioCanal +

Distribución: Universal Pictures 

Sin disponibilidad en ‘streaming’

Perdió contra el musical “Chicago”, una adaptación que no causó, ni en el momento de su estreno, el furor que provocó “El pianista”, cinta que dirigió el también polémico Roman Polansky.  Obtuvo siete nominaciones al Oscar, entre ellas, a Mejor Película que le arrebató la película musical y que no tiene contentos, hasta la fecha, a especialistas y público. “El pianista” es una obra que recae en su totalidad en el protagonista, Władysław Szpilman, interpretado magistralmente por Adrien Brody y que ganó el Oscar a Mejor Actor por su grandiosa actuación. Basado en las memorias del pianista Szpilman, esta película no solo es una belleza visual, es cruda y emotiva, sin duda, la que merecía llevarse el máximo galardón ese año. Hoy por hoy, “El pianista” es considerado un clásico moderno del cine, mientras que el musical “Chicago”, ha quedado prácticamente en el olvido. 

¿Qué otras cintas conocen que debieron llevarse el Oscar y quedaron solo con su nominación? A mí, se me ocurren otras cinco quizá, pero eso, lo dejamos para entregas posteriores. Por lo pronto, este domingo, a disfrutar del Oscar. 

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@iorcuevas

Argumento de autoridad

Carlos R. Aguilar Jiménez

Cuando se pretende explicar un fenómeno natural, acontecimiento social, político o existencial siempre se podrá recurrir al pensamiento mágico o religioso, así como argumentos por mayoría, consenso o religiosos, como cuando se explica todo por medio de libros sagrados, el Corán, los textos sagrados hindúes o la Biblia, además de, por tradición o autoridad, este último argumento el más utilizado recientemente cuando se acomete defender ideologías políticas y discute con militantes y devotos del partido oficial o decisiones del gobernante en turno, polémicas en las que no cabe ninguna explicación racional, lógica o fundada, porque la autoridad del jefe supremo es la única que vale en función de sus propios datos.

Se puede repetir una mentira millones de veces y no por eso será verdad; se puede defender una creencia sin fundamento y no por ello será real o, millones de personas pueden creer en la divina providencia y no por ello se podrá demostrar, porque la fe se sustenta en dogmas y las ideologías se apoyan en fanatismos que no tienen cabida en discusiones intelectuales o polémicas inteligentes, de tal forma que durante este sexenio en que la ideología oficial polariza la sociedad y enemista a ciudadanos descalificándose mutuamente como: chairos, fifís, pejezombis, neoliberales o adversarios mutuos, unos se defienden con criterios de conjetura y refutación y otros, con argumento de autoridad, defendiendo que si lo dijo el santo padre con su infalibilidad tiene que ser verdad o, si está escrito en la biblia por ser libro sagrado tiene que ser cierto, o igual si lo dijo el presidente, porque la autoridad es argumento suficiente para explicar y justificar todo, de la misma forma que en épocas feudales si lo decía el rey o emperador era verdad absoluta. Hoy la ciencia y filosofía han demostrado que para que algo se acepte como real o auto consistente, mientras sea un paradigma sujeto a la falsación y refutación vale, pero, si se demuestra que no se ajusta a las leyes de la naturaleza, sociales o filosóficas, se debe revisar y en consecuencia descartar o aceptar, pero no por autoridad, a excepción que asumamos que solo nosotros tenemos la verdad, la verdadera religión o el mejor gobierno del mundo, toda la razón y autoridad. Desde el antiguo Egipto hasta el siglo XIX la teoría del derecho divino de los reyes, sustento teológico de sus dinastías, convertía al rey en rehén de la casta sacerdotal que lo legitimaba (la auto coronación de Napoleón al ponerse con sus propias manos la corona, arrebatándosela al papa Pio VII rompió esa tradición) de la misma forma que sucederá en de tres años cuando la infalibilidad y autoridad del gobernante en turno termine y, la realidad se publique, la verdad se conozca y los resultados sean evidentes, para bien o mal, pero ya sin el argumento de autoridad moral, política, ideológica, de partido o de gobierno oficial que hoy es la defensa de quienes todavía creen en la ideología de partido y promesas que se hicieron y no han cumplido, como bajar el precio de combustibles o acabar la inseguridad en una lista casi infinita de incumplimientos y maniobras para defender el argumento de autoridad.    

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