Oscar 2022: lo bueno, lo malo, lo raro, lo incómodo y más

Ismael Ortiz Romero Cuevas

La entrega número 94 del Oscar, hizo que la transmisión en televisión nuevamente tuviera grandes niveles de audiencia, tras varios años de caída en sus televidentes. Como era de esperarse, la ceremonia tuvo de todo y fue divertida, entretenida, con pocas sorpresas, pero al final de cuentas estaban todos los que tenían que estar. 

Y para rememorar esta entrega de premios, les presento hoy, algo de lo que llamó mi atención en esta ceremonia que tuvo simplemente de todo: 

LO BUENO

No fue sorpresivo que la directora neozelandesa Jane Campion, fuera la rotunda ganadora de la estatuilla a Mejor Directora, pues su trabajo en la cinta de Netflix, “El poder del perro” fue simplemente prodigioso y se lo debían desde la gloriosa “El piano”. En su discurso, la directora mencionó la gran experiencia que fue para ella dirigir esa película, al lado de grandes actores a quienes ahora puede llamar amigos. Con esto, Campion se convierte en la tercera mujer (sí, apenas la tercera en 94 años) en ganar el Oscar como Mejor Directora. Venció a Steven Spielberg que competía por “Amor sin barreras”, a Kenneth Branagh por “Belfast”, a Ryûsuke Hamaguchi por “Drive My Car” y a Paul Thomas Anderson por “Licorice Pizza”. No fue sorpresivo, porque en efecto, se esperaba que ella ganara, sin embargo, siempre es satisfactorio ver a una cineasta alzar un trofeo que se lo han llevado varones 91 veces. 

LO MALO

¿Qué demonios fue lo que hizo Will Smith con Chris Rock? ¿En verdad fue espontáneo? ¿En verdad hubo enojo? ¿Así es de ‘prudente’ Will cuando pierde los estribos? Ante eso, tengo mi teoría que en efecto, no fue espontáneo y todo fue un montaje para que hubiera algo de qué hablar, lo malo es que como espectadores, nos dieron un momento tremendamente incómodo y de muy mal gusto; aún más que cuando Warren Beaty y Faye Dunaway anunciaron a “La la land” como Mejor Película, cuando en realidad era “Moonlight” y rectificaron sobre la marcha. Es cierto, Chris Rock no es el más simpático en sus rutinas y su humor suele ser demasiado insolente, aún con eso, en la ceremonia del Oscar nada pasa sin que se planee; absolutamente nada. En la toma podemos ver como abre a plano general cuando Smith se acerca a Rock y le da la bofetada, para después enfocarlo supuestamente molesto, pero además, se escucha su reclamo fuerte y nítido sin supuestamente tener un micrófono ¿creen que nacimos ayer? La polémica sigue hasta hoy y los rumores de lo que fue, siguen creciendo. La Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas se ha deslindado del incidente, la oficina de Will Smith emitió un comunicado pidiendo disculpas, pues su Oscar a Mejor Actor corre el riesgo de ser retirado y Chris Rock, no ha dicho (hasta que terminé de escribir la columna de hoy) esta boca es mía. Sin duda, ha sido el momento más incómodo del Oscar, en décadas. 

LA SORPRESA

Cada año, en la gala del Oscar se presenta la sección “In Memoriam”, que recuerda a todos los trabajadores de la industria cinematográfica hollywoodense y del mundo que fallecieron en el año. Y una grata sorpresa fue ver, que el Oscar le rindió homenaje a dos mexicanos: Felipe Cazals y Carmen Salinas. Doña Carmen, actriz, productora y ‘jet-set’ mexicana, que actuó en algunas películas con reconocimiento internacional como “Doña Macabra”; “Bellas de noche”; “Danzón”; “Todo el poder” o “Men On Fire” al lado de Denzel Washington. Pocos saben que por su incursión como productora de cine y teatro, doña Carmen Salinas era miembro de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas y tenía voto en la elección del ganador de cada categoría, hasta el año pasado cuando falleció. Reconocer al gran Felipe Cazals, creador de verdaderos clásicos del cine nacional como “Las poquianchis”, “El apando” o “Canoa”, ha sido tan justo como emocionante. De verdad, verlos fue una estupenda sorpresa y algo inadvertido. 

LA GRAN GANADORA

Y cuando esperábamos que películas como “El poder del perro”, “El método Williams” o “Belfast” se coronaran como las películas con más estatuillas este 2022, no fue así. “Dune” de Denis Villenueve, con un total de diez nominaciones que incluía la de Mejor Película, fue la que obtuvo más galardones la noche de la ceremonia con un total de seis, y que fueron: Mejor Banda Sonora para Hans Zimmer; Mejor Sonido; Mejor Fotografía para Greif Fraser; Mejor Montaje; Mejor Diseño de Producción y Mejores efectos visuales. Merecidos todos. 

LOS EXCLUÍDOS

Este año y con fines de que la transmisión por televisión fuera más ágil y entretenida, la Academia retiró del aire algunas categorías, que a mi punto de vista personal no debió hacer, esto con el fin de que la gente pudiera ver más tiempo en pantalla a las grandes estrellas del celuloide. Fueron ocho las categorías sacrificadas: Mejor documental, Mejor montaje, Mejor maquillaje y peinados, Mejor diseño de producción, Mejor sonido, Mejor cortometraje de ficción, Mejor cortometraje de animación y Mejor partitura, justamente, por la que el gran Hans Zimmer, recibió su premio por la poderosa banda sonora de “Dune”. 

LO RARO

Este año, el público entregó dos premios y ambos Oscars, fueron a parar a manos de Zack Snyder, el director que ha sido tratado como paria y despedido por Warner Bros. por los resultados que generó la creación del DCEU, pero que por ello su ‘fandom’ creció a escalas monumentales. El primer premio para el cineasta estadounidense fue para la secuencia titulada “Speed Force” protagonizada por Flash (Ezra Miller) y es cuando invoca y entra en el poder de la velocidad para salvar al mundo en la cinta “Liga de la justicia de Zack Snyder”. El reconocimiento a esta secuencia se llamó “Momento favorito” y se impuso a las de “Avengers Assemble” de “Avengers: Endgame” (pues la categoría es a secuencias de toda la historia del cine y no solo a las estrenadas el año pasado), y a “Spiderman: Sin camino a casa”, la escena de los tres hombres araña. El segundo Oscar, la Academia lo tituló “Película favorita del público” que fue para “El ejército de los muertos”, también de Zack Snyder pero que esta vez, producida por Netflix. La súper producción de zombis se impuso sobre “Cenicienta” que protagonizó Camila Cabello y a “Spiderman: sin camino a casa”. Aquí la prueba de que cuando el ‘fandom’ enseña músculo, logra cosas como esta, y Warner debería reconsiderar la cancelación del llamado DCU al ver estos resultados. Y aunque el reconocimiento realmente es una Mención Honorífica y no una estatuilla del Oscar como tal, a partir de ahora la industria tendrá que decir: La película ganadora de un premio de la Academia “Liga de la justicia de Zack Snyder”. ¡Qué tal!

LO INCÓMODO

¿Hubo algo más incómodo que la escenita protagonizada por Will Smith y Chris Rock? Pues sí, y fue la expresión de Jada Pinkett-Smith cuando el irreverente Rock se mofó de la alopecia areata que padece. Independientemente de su rostro lleno de decepción que estoy seguro, sí fue real, la actriz que ganó popularidad a nivel internacional por su magistral interpretación de Fish Mooney en la serie “Gotham”, se veía radiante en todo sentido. 

¿Qué te pareció la entrega número 94 del Oscar? Si conoces otro momento que vale la pena rememorar, no olvides comentar. 

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AL MARGEN || Susana Harp: los claroscuros de su imagen como promotora de la protección del patrimonio cultural de los pueblos indígenas

Adrián Ortiz Romero Cuevas

Como Senadora de la República, Susana Harp fue promotora de la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas. Esa sería una buena noticia, de no ser porque ella fue aliada de quienes, desde el Consejo Regulador del Mezcal, intentaron despojar a los pueblos indígenas de Oaxaca, y del país, de la posibilidad de seguir llamando mezcal… a su mezcal. 

En efecto, se dice que la señalada ley de protección cultural de los pueblos indígenas, tiene como objetivo el reconocimiento y protección al derecho colectivo de propiedad del que son titulares los pueblos indígenas sobre su patrimonio cultural, conocimientos y expresiones culturales tradicionales. 

Con esa ley, en términos generales, se pretende que los pueblos originarios no sean despojados de sus textiles, gastronomía, telares, bordados y demás. Pero, ¿esa misma preocupación tuvo la senadora Harp en el caso del mezcal? La verdad es que no.

Entre 2020 y 2021 Susana Harp apadrinó el intento de perpetuación de Hipócrates Nolasco Cancino al frente del Consejo Regulador del Mezcal. Es cierto, que Nolasco hizo crecer la industria, pero a costa del crecimiento de prácticas indebidas en la producción masiva de mezcal; del llamado “huachicoleo” del producto; y del despojo de la propiedad originaria de los pueblos indígenas oaxaqueños respecto a su bebida.

Además, fue acusado de promover indiscriminadamente los trámites de ampliación de la Denominación de Origen Mezcal. La que ya de por sí es más grande del mundo, obviamente en detrimento del producto. Incluso, ellos pretendieron endurecer los requerimientos para que un destilado de agave pudiera llevar el nombre de mezcal, para que sólo los grandes productores pudieran cumplir con la norma, y los pequeños productores (los indígenas de Oaxaca y del país), no pudieran conseguirlo.

¿La razón? Los lazos familiares: Susana Harp es pareja de un hermano de Jaime Muñoz, dueños de la Destilería Los Danzantes. Muñoz fue el eterno tesorero durante las tres gestiones consecutivas de Hipócrates Nolasco al frente del Consejo Regulador del Mezcal. Intereses, complicidades y secretos, evidentemente, había muchos entre ellos. La mayoría, en contra de los pueblos indígenas oaxaqueños y del país, productores originarios de mezcal. Y apenas en 2021, la senadora Harp respaldó públicamente el intento de Nolasco de perpetuarse al frente del CRM, a través de terceros afines a su grupo. 

En aquel momento, Susana Harp ya era Senadora de la República y por ende debió estar enterada que, además, Hipócrates Nolasco y su cuñado Jaime Muñoz, entre otros, pretendieron excluir a los verdaderos magueyeros y mezcaleros —en su gran mayoría provenientes de pueblos indígenas— de la Asamblea General de Socios del CRM. Los pretendieron suplantar por la figura —a todas luces ilegal— de “delegados”, los cuales no fueron electos por nadie en ninguna asamblea. Esos delegados pretendían representar a miles de verdaderos productores de Oaxaca y del país.

Nolasco y Muñoz defendieron su intento hasta que fueron finalmente atajados, primero por una nutrida asamblea de socios, y luego por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien intervino personalmente para que se respetara la voluntad de los verdaderos mezcaleros, que estaban hartos de las tropelías y los intentos de despojo que reiteradamente cometió en su contra el grupo que pretendió eternizarse en el Consejo Regulador, y que finalmente se fue en medio de señalamientos e irregularidades, y sin entregar cuentas de los recursos captados por la certificación del producto durante más de 10 años.

Con esos antecedentes, ¿cómo puede ahora Susana Harp presentarse como promotora de la protección del patrimonio cultural de los pueblos indígenas mexicanos, si con el mezcal, que es uno de los productos más apreciados de ese patrimonio colectivo, del que no deberían ser privadas las comunidades originarias, ella fue voluntaria o involuntariamente, cómplice de ese intento abierto y público de despojo?

El problema aquí, y como siempre, es de intereses y de incongruencias. Y aún así —escondiendo la basura bajo el tapete, de su desafortunada participación en la política y los intereses del mezcal—, con la bandera de la promoción y la protección del patrimonio cultural de los pueblos indígenas, basó sus poco claras aspiraciones políticas de ser candidata a Gobernadora de Oaxaca.

Sobre eso, la senadora Harp le debe una explicación a los pueblos originarios oaxaqueños, más allá de sus líos y desencuentros con el grupo contrario al interior de Morena, con quien se disputa la candidatura a la gubernatura, en una clara medición de fuerzas basada en intereses políticos, pero no en una preocupación genuina por la preservación de la riqueza cultural de los pueblos indígenas.

EPITAFIO 

Aunque sigan instalados en la soberbia, la dirigencia y cúpula de Morena en Oaxaca deben reconocer que la elección extraordinaria en Santa Cruz Xoxocotlán, el pasado domingo, les deja varias lecciones: deben dejar de privilegiar los cacicazgos, el nepotismo y la torpe visión de que pueden mantener las castas nobiliarias que engendraron y heredaron de grupos como el PRD o la COCEI. Con todo y el poder de su marca partidista, la gente los rechazó. Así que en un acto de honestidad deberían bajar de su ladrillo y reconocer el mensaje que les mandó el pueblo bueno a través de las urnas.

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Soberbia política y clasismo

Carlos R. Aguilar Jiménez  

La naturaleza “per se”, por su propia naturaleza es selectiva, como establece la supervivencia diferencial (selectiva) de los más aptos, la evolución de las especies, supervivencia, no de seres superiores o razas, conceptos prejuiciosos o subjetivos, sino de los que mejor se adaptan y, no porque sean más listos o preparados sino porque en la diversidad genética de cada individuo, las diferencias que se adaptan a las condiciones cambiantes del ambiente o circunstancias son las que sobreviven y sus características genéticas se heredan a descendientes, perpetuando su linaje, así que la naturaleza no es buena ni mala, simplemente es y la selección natural con sus clases es como es. El clasismo humano, a diferencia del natural es un prejuicio o juicio moral de discriminación basado en la pertenencia o no a determinadas clases sociales, que se pueden ampliar a clases o partidos políticos a donde únicamente entran familiares o misma clase, saltando de un partido a otro.

Los seres vivos eligen, optan, prefieren o votan.  Los rituales de apareamiento son ejemplo de elección similar a la que se da entre humanos que eligen amigos, pareja, clase social, gremio, club, equipo deportivo o lo que sea elijan es de su clase, tipo o género, estableciéndose entre ellas las clases sociales, que, sin ser como la naturaleza, ni buena ni mala, se manifiestan simplemente en función del poder adquisitivo, cultura, profesión o interés de cada persona. Existen clases o niveles en el futbol o los clubs, por ejemplo los Rotarios o Leones a donde exclusivamente aceptan socios de clase social alta, o los sindicatos de clase media y baja, quedando fuera los que no pertenecen a ninguna de estas clases sociales, incluyendo la de indígenas que también son clasistas al excluir a los demás, de tal forma que el clasismo si bien es políticamente incorrecto, lo cierto es que sirve muy bien al gobierno para descalificar a la clase alta o media informada para enfrentarla con las clases bajas, los casi 100 millones de pobres, porque como clase social, en el momento de elegir, seleccionar, optar o votar, lo hará por quien les diga lo que quieren escuchar, (no la realidad), prometa y convenga para esta clase social que en su ilusión, como espejismo se queda, pero en la esperanza optan, deciden por su clase social y a alguien que represente a su clase, aunque viva en un palacio virreinal utilizando la pobreza como escenografía en su discurso y la mediocridad disfrazada de austeridad como decorado, porque en el discurso político o retorica es lo que mejor se adapta. Si se opta como clase social de cierta preferencia a adinerados, empresarios, científicos o clase social alta y media, será clasificado de derecha, conservador y mafia del poder, pero si se clasifica a clase social baja, de los que hay mas de 100 millones, será clasificado (de organizar por clases) como prócer, elevado, eminente, moral y justo, La naturaleza elige, selecciona; las personas también y, clasificar sirve para organizar en toda circunstancia, pero también para descalificar, enfrentar, retar o polarizar socialmente las clases con clasismos demagógicos y populistas.

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