Y ¿qué le pasó a Justin Bieber?

Ismael Ortiz Romero Cuevas

El sábado pasado, todos amanecimos con la noticia de que el astro canadiense de la música, Justin Bieber, anunciaba que la cancelación de sus próximos conciertos y suspensión temporal de su gira “Justice World Tour” que en verdad es algo gigantesco, se debe a que sufre desde hace unos días de una parálisis facial a causa del síndrome de Ramsay Hunt que le fue detectado unos días antes. 

Hacía tres semanas, que el intérprete de “Ghost” tuvo dos presentaciones en nuestro país y que resultaron tan exitosas, que planeaba volver en algún punto de su ‘tour’, que tiene planeado recorrer países como Italia, Brasil, Argentina, Emiratos Árabes, Suecia, Japón o Australia entre algunos otros. Hasta este momento, el sitio oficial de la gira “Justice World Tour” no ha dado a conocer cancelación alguna y aún permanece el anuncio de su próxima presentación, la cual se llevaría a cabo el próximo jueves 16 de junio en el “Wells Fargo Center” de Philadelphia en los Estados Unidos. Y eso es justamente de lo que valdría la pena hablar. 

El video donde Bieber aparece con la mitad de su rostro paralizado y hablando de su afección, apareció la madrugada del sábado en su cuenta de Instagram, donde el cantante habla de manera muy rápida de lo que le afecta y sus síntomas, pero hay otro punto del video que llamó la atención de varios periodistas y especialistas, y es la intranquilidad que muestra del cantante de 28 años, por la cancelación de la gira, que sin duda, le ha hecho y hará ganar millones de dólares, y es que, las disculpa que le pide a todos los que “están frustrados por la cancelación de sus próximos conciertos”, denota un tono de voz que más que preocupación, mostraba miedo a lo que pudiera suceder; “Como están viendo, por el momento no soy capaz de hacerlo” culmina el cantante afirmando, que lo que necesita es descansar, pues lo que le afecta es algo delicado. 

Cancelar un concierto y más de las magnitudes como el que presenta Justin Bieber, no es solo devolver las entradas, que ese es un punto medular, pero quizá sería el menor de los problemas. Cuando esto sucede, se tienen que reprogramar fechas y muchas veces, cambiar el lugar del ‘show’, pues los lugares donde se realizan también tienen compromisos pactados y contratos que cumplir; se tienen que mover fechas para el traslado del equipo de producción (sonido, luces, audio, ingeniería, etc.), cambiar agendas de músicos y bailarines que generalmente tienen transacciones con otros artistas, reprogramar seguros tanto de gastos médicos y del equipo por imprevistos, incluso, pagando multas, avisar a patrocinadores y entender si alguno de ellos no tiene deseos de continuar y pagar alguna penalización, y la lista puede continuar con un sinfín de etcéteras. 

Lo que a un artista le preocupa más cuando un concierto se cancela, son las demandas que las empresas que los contratan en diferentes países, puedan hacerles por incumplimiento de contrato, por lo que el artista en cuestión debe estar dispuesto a reprogramar la fecha en el momento que su contratante se lo solicite, además de que cuando esto sucede, el empresario siempre debe estar dispuesto a regresar el costo de la entrada en caso de que algún asistente, no pueda acudir a la nueva fecha programada si es que se realiza, es decir, puede haber pérdida de dinero y en el caso de estas giras, puede ser de millones de dólares. La ventaja con una estrella del tamaño de Bieber es que, si bien es cierto, él sabe los riesgos que se corren al suspender o reprogramar algunos recitales, seguramente tiene un equipo legal propio y de su casa discográfica que deben estar trabajando en que las consecuencias no sean tan severas, además, de que la suspensión fue por causas de salud y recomendaciones médicas.

Por otra parte, a nivel de salud, el síndrome de Ramsay Hunt es una enfermedad que aparece probablemente por una baja de defensas estimuladas por el estrés y poco descanso, y provoca que los remanentes del virus de la varicela se vuelvan a activar y se alojen en algún nervio del oído, lo que hace que se inflame y se paralice la mitad del rostro y afectando la audición. Los síntomas de este síndrome desaparecen con medicamentos, rehabilitación y descanso, y se dice que la recuperación puede tardar de doce a dieciséis semanas en promedio. En la cuenta de TikTok llamada @mrdoctorof, el Dr. Octavio Arroyo, médico especialista en Medicina Interna y divulgador científico, explica con más detalles la afección de Justin Bieber. 

La salud es un tema que debe atenderse con seriedad y esperemos que el cantante canadiense se esté tomando las cosas con calma y se recupere muy pronto, porque lejos de todo lo que provoca la cancelación de sus ‘shows’, el público que lo sigue está muy preocupado. El video donde habla de su padecimiento cuenta hasta este momento con más de 52 millones de “Me gusta” y suma más de 400 mil 500 comentarios de apoyo. Esperamos que Justin, pronto esté de vuelta en los escenarios y pueda culminar su gira que sin imprevistos, estaba planeada para concluir en marzo de 2023. 

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Difícil – fácil

Enrique Domville

Nosotros nos desarrollamos, en un mundo de conocer, explorar, sentir, querer, cada uno en este planeta tiene dos fundamentos principales, el primero, el más esencial, sobrevivir y el segundo alcanzar el conocimiento que nos permita intentar ser feliz. En 1940 Maslow publica su trabajo en relación a lo que cada uno necesita, quiere y puede alcanzar. La conducta humana ha sido motivo de estudio de filósofos, pensadores y está dentro de todas las culturas, sociedades, dentro de las creencias religiosas y es expresada por nosotros, de muy diferentes maneras, en el hablar, comportarse, en el pensar y sobre todo en expresar con hechos o acciones, lo que de alguna manera deseamos o sentimos.

Se ha demostrado desde el estudio de muchos autores que las respuestas a las emociones nos permiten con la expresión comunicar nuestro agrado y desagrado sobre algún evento, imagen nuestra respuesta ante algo que hace que nuestra cara o actitud demuestre lo que esta se está viviendo, con esto estamos comunicando de manera expresiva, nuestra aceptación o rechazo a el momento en el que estamos.

Las experiencias conforman archivos en nuestra memoria, desde los más simples hasta aquellos que requieren la utilización de métodos por su complejidad, los cuales han sido también descritos por un gran número de autores. ¿Pero qué nos mueve en realidad? ¿Un simple deseo, o buscar una recompensa o la necesidad para ponernos de acuerdo? Los que saben del tema le llamarón motivación y existen numerosos estudios y reportes a este respecto, Freud lo relaciona con lo que él denomina una pulsión que es un algo del inconsciente, que tiene su origen en la libido, sin embargo, otros autores como el mismo Maslow, nos habla de jerarquías con satisfacciones que van escalando: la primera que satisface las fisiológicas, imprescindibles para seguir vivo; después nos refiere sobre la seguridad y continúa con los aspectos sociales de relación, luego con la necesidad de sensación de logro, el reconocimiento, que es el que provee confianza y al final está la que implica madurez y el reconocer como hemos y estamos actuando. Albert Bandura, uno de los psicólogos más reconocidos en la actualidad, nos habla de cómo se forma la personalidad de cada ser y ahí su actuar. Afirma que se forma por la interacción del ambiente, el comportamiento y los procesos psicológicos; este autor dice que para aprender se ponen en marcha los siguientes mecanismos: atención, retención, reproducción y motivación, esta última pone en juego lo que el ser quiere o espera lograr no como un mero deseo o un capricho, pero sí como una forma positiva de actuar; si en el camino nos desviáramos de la intención positiva y la cambiamos por algo satisfactorio pero irreal o dañino a nuestro organismo como la motivación de tomar unas copas, fumar o satisfacer nuestros deseos de comprar algo no necesario que nos dará una satisfacción temporal (un escape) que elevamos a una categoría como algo necesario para vivir. Tenemos el talento y el motor, me refiero a todo aquello que nos motiva para perdurar, o simplemente para satisfacer un ego inmaduro, acercándonos a la riqueza material, a lo valioso. Pero a los valores reales, que nos llevan por caminos de satisfacción por la simple razón de lo hecho y disfrutar un bienestar momentáneo. Por el logro, considerando ayudar, tener empatía, no dañar y respetar nos llena y forma nuestra personalidad.

Piaget nos habla de la voluntad de aprender, esto como un motor, que nos lleva por el camino de aprender y luego enseñar. Chiavenato nos habla de la motivación como la interacción y la situación

que lo rodea, que lo estimula, siempre y cuando sea de manera positiva. Herzberg nos menciona dos factores, la higiene relacionada a lo que espero obtener y la idea real de lo que quiero hacer. McClellan resume en varios factores, como son: la necesidad de logro, la necesidad de poder y la necesidad de afiliación. Todos queremos estar en un grupo porque tenemos ideas similares, más no actitudes iguales. En esta época en que el ego siempre está por delante ya sea por necedad, por falta de realización o de una manera simple de obtener sin luchar, sin pensar, sin trabajar, son algunas reflexiones. Nacemos para aprender y enseñar, cuidarnos y cuidar, ser honestos y propositivos y sobretodo ayudar.

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