Silvia Pinal: la última diva del cine nacional

Ismael Ortiz Romero Cuevas 

Ayer por la noche, se le realizó un merecido homenaje a la gran Silvia Pinal, quizá, la última gran estrella con vida del cine mexicano de la época de oro. Y es que conmemorar 64 años de carrera cinematográfica y más, del tamaño de la que ha sido la de la querida señora Pinal, debe ser algo en palabras mayores. La diva del cine trabajó con directores como Miguel Zacarías, Miguel M. Delgado, Luis Buñuel, Rogelio A. González, Luis Alcoriza, Arturo Ripsten o Gustavo Alatriste entre otros, además de que protagonizó cintas al lado de otros grandes de nuestro cine como Mario Moreno “Cantinflas”, Pedro Infante, Sara García, Joaquín Pardavé, Arturo de Córdova, Manolo Fábregas, Prudencia Griffel, Carlos López Moctezuma y Carmen Montejo entre algunos otros, además de que actuó también al lado de actores de talla mundial como Ricardo Montalbán, Burt Reynolds, Anthony Quiin y Charles Bronson. 

Pinal, también fue inspiración de artistas plásticos que la inmortalizaron en pinturas y esculturas, tal es el caso de Diego Rivera, Ricardo Ponzanelli y Oswaldo Guayasamín, además de que está en el mural del teatro Xicotencatl en Tlaxcala, representando a una de las siete musas del arte. Sin duda, ella es una gloria de nuestro cine nacional y hoy, te invito a que recordemos cinco películas protagonizadas por esta bella actriz, productora, empresaria y hasta política: 

1.- “Puerta joven” o “El portero” (1950)

Director: Miguel M. Delgado

Protagonistas: Mario Moreno “Cantinflas”, Silvia Pinal, Carlos Martínez Baena, Óscar Pulido, Fernando Casanova y Conchita Gentil Arcos

Productora: Posa Films

Distribución: Columbia Pictures 

Disponible en: Blim y Youtube Premium 

Esta gran película del legendario “Mimo de México” fue la quinta en la carrera de la gran Silvia Pinal y en efecto, fue elegida en un primer momento por su belleza, pero después convenció por tener un talento histriónico sin precedentes. Para esta cinta, Silvia interpreta a Rosa María “Rosita”, una chica con una discapacidad en la pierna y que es el interés amoroso de nuestro simpático protagonista; Silvia al ser poco conocida aún en ese momento, le valió el estar dentro de esta joya del cine nacional, pues lo que el estudio y el director buscaban era justamente que nadie opacara a la ya entonces gran estrella “Cantinflas”. Una gran película en todo sentido con todo y su final que nos rompe el corazón. 

2.- “Un rincón cerca del cielo” (1952)

Director: Rogelio A. González

Protagonistas: Pedro Infante, Marga López, Silvia Pinal y Andrés Soler

Productora: San Ángel INN y Filmex S. A. 

Distribución: Filmex S. A. 

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Los tres protagonistas de esta otra gran película del cine nacional ganaron el Ariel en las tres máximas categorías que premian a la actuación: Mejor Actuación Masculina para Pedro Infante, Mejor Actuación Femenina para Marga López y Mejor Coactuación Femenina para Silvia Pinal; y es que es imposible no llorar con este ‘dramononón’ del celuloide, pues las vicisitudes y dificultades de los protagonistas, los llevan a experimentar comportamientos desesperados para sobrevivir. Aún con los clichés que se acostumbraban en esa época, no podemos negar que “Un rincón cerca del cielo” es una película que encanta hasta al más duro de corazón, además de que disfrutamos como nunca a cuatro de las grandes glorias del cine nacional. 

3.- “Un extraño en la escalera” (1955)

Director: Tulio Demicheli 

Protagonistas: Silvia Pinal, Arturo de Córdova, Andrés Soler y José María Linares Rivas

Producción y distribución: Filmex S. A. 

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Esta es la película que lanzó al verdadero estrellato a la gran Silvia Pinal. En ese año, este thriller dramático participó en el Festival de Cannes, donde Silvia llamó la atención por su espectacular belleza. Más que por su argumento, “Un extraño en la escalera” es aclamada por retratar de manera fidedigna el ambiente “habanero” y por exaltar la belleza de Cuba, pero también y sobre todo, porque nos muestra a Silvia Pinal más sensual que nunca, con escenas que enmarcaban su torneada figura y su belleza, siendo el mismo José María Linares Rivas quien afirmó que él estaba seguro que “el suéter lo habían inventado para que lo portara ella (Silvia Pinal)”, haciendo referencia a una escena donde la mexicana aparece tremendamente sexy únicamente vistiendo esa prenda, asimismo, el refinado manejo de los desnudos de los protagonistas en esta cinta, fue otro motivo de reconocimiento de los especialistas. Un verdadero clásico. 

4.- “El inocente” (1956)

Director: Rogelio A. González

Protagonistas: Pedro Infante, Silvia Pinal, Sara García y Óscar Ortiz de Pinedo

Producción: Matouk Films 

Distribución: Estudios San Ángel 

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Una comedia increíble. Ver a estos cuatro maestros de la actuación en esta película de verdad que hace las delicias de todos. La belleza de Silvia Pinal y la gallardía de Pedro Infante son parte esencial en esta película que se ha vuelto un clásico de la época navideña en nuestro país, pues la trama se desarrolla en la víspera de año nuevo, por lo que comúnmente es programada ya sea previo a las fiestas, el 28 de diciembre o bien el 31, incluso, hay canales que la proyectan en tres fechas diferentes en esa época. Es en esta cinta también, cuando el inigualable Pedro Infante estrena dos de sus temas más emblemáticos: “Mi último fracaso” y “No volveré”. “El inocente” no solo es una de las mejores películas de Pedro Infante y Silvia Pinal, creo que es una de las mejores del cine mexicano. 

5.- “Viridiana” (1961)

Director: Luis Buñuel

Protagonistas: Silvia Pinal, Fernando Rey, Francisco Rabal y Margarita Lozano

Producción: Unión Industrial Cinematográfica (UNINCI) y Films 59

Distribución: Kingsley-International Pictures y Estudios CEA C. Lineal

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Una película controvertida, pero que puso a la gran Silvia Pinal a los ojos del mundo. “Viridiana” fue prohibida en España e Italia, fue duramente criticada por el Vaticano y fue la producción que correspondía al estudio mexicano, la que terminó comercializando en mayor porcentaje uno de los filmes más personales y duros del cineasta integrante del movimiento surrealista: Luis Buñuel. Y es que “Viridiana” cuestiona la naturaleza de la beneficencia y muestra cómo las buenas intenciones no siempre se materializan en un éxito pleno. También se cuestiona el verdadero significado de la fe católica y los contrastes entre el mundo “real” y el mundo teórico cristiano. Una historia ideológica disfrazada de un melodrama y que mostraba una tesis que el mismo Buñuel no pretendía expresar en un principio: la doble moral de la caridad cristiana. Los referentes a la biblia cambiándole palabras y el cuadro de la “Última cena” recreado por los vagabundos desataron la ira de todos los conservadores europeos que calificaron a la cinta como una blasfemia, y eso, la posicionó en esos años, como un deseo culposo de muchos. El nombre de esta película y del personaje principal ha traído grandes tristezas a nivel personal a la dinastía Pinal. Una cinta, prácticamente obligatoria. 

Anoche, una gran ovación de pie fue como se cerró el merecido homenaje a Silvia Pinal, sin duda, la última diva del cine nacional. 

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Dos aspectos

Enrique Domville

El modo de ser de los humanos estudiado desde muchos puntos de vista, por diversos autores, cada uno haciendo una aportación sobre el campo de su interés, desde el punto de vista de cómo somos, resumiendo podemos decir algunas ideas, como únicos e irrepetibles, con capacidad de aprender, de sentir o crear. Una autora, Simone Weil (1909- 1943) nos da su opinión de las necesidades del ser humano en diversos temas, siendo algunos como la verdad, la honestidad, el orden, el arraigo y saber que tenemos algo en lo particular o colectivo, son importantes para cada uno. Recordemos que somos únicos, pero aliados, y por lo tanto, todo lo usamos en una de las funciones más importantes del ser que es relacionarse y cada día aprendemos algo sobre nosotros o sobre nuestros iguales, usamos nuestras capacidades de aprender así como las de enseñar; cada vez que actuamos, hacemos nuestra historia, teniendo en cuenta que la voluntad, la actitud y nuestros deseos se reflejan en la relación con otros seres, como lo expresa en escritos Martin Buber en especial entre el “Yo” y el “Tú”, en esta relación de existencia universal damos y recibimos, y cada uno de nosotros de acuerdo con lo aprendido o lo interpretado, nos formamos ideas, que según el movimiento de la Ilustración (siglo XVIII – principios del XIX ) en que los prejuicios eran juicios sin fundamento alguno, los seres vivimos dentro de la sociedad por lo que la información fluye de manera natural y en muchas ocasiones repetimos, sin saber si es o no verdad, esos medios de establecer una relación entre yo y otros puede ser a través de la lectura, el arte, o cuando a mi “yo” le interesa que “tú” te fijes o me tomes en cuenta. En ese momento el yo externo se comunica y busca una realidad y busca tu atención, estoy haciendo lo que creo que debo hacer para que me tomes en cuenta, sin ser un pensamiento honesto de acuerdo a nuestras percepciones, pero el mensaje es que te necesito para algo pero para mí, por eso mi actitud es agradarte sabiendo cómo me vas a juzgar. Gadamer (1900- 2002) en su obra de 1960, “La verdad y el método” nos dice que mientras no se consolide la información, es un prejuicio. Fundó una corriente filosófica en donde los hechos son evaluados de acuerdo a cada quien, (aunque el error siempre puede estar presente, esta apreciación de los hechos se vuelve mi verdad, cambiar la manera de pensar de alguien en algo tal vez sea una de las tareas más difíciles que existan en la mente del ser). Esto se debe, según al autor a una conciencia histórica moldeada por lo que la historia y su apreciación personal se convierte en mi verdad y se usa como mi conciencia para para emitir un juicio sobre alguien o algo.

Como lo expresó Simone Weil, dentro de la necesidad humana ya descrita está de una manera personal en lo social. Esta necesidad nos hacer tratar de agradar para recibir la atención que consideramos necesaria para nuestros fines, y la relación con otros iguales a mí, que uso para mis propios fines, en contra de los que nos menciona Kant “El ser humano es un fin en sí mismo, no un medio”.

No cabe duda de que el “Yo” quiero y hago porque quiero es uno de nuestros grandes retos diarios, la honestidad se vive con cada pensamiento y no solo cuando me convenga, o usarla cuando soy juzgado, o pienso en ser centro de atención. Un ejemplo claro es el cumplir con actos para que digan estuvo ahí, me refiero, a reuniones con propósitos religiosos, sociales o políticos, siempre buscando una buena opinión de nosotros, por lo que debemos siempre considerar una sola manera de actuar sin usar a otros ni ofenderlos, solo estar agradecidos de la aportación que nos dan y damos y esos momentos disfrutarlos porque son una parte de nuestro bienestar, que los recuerdos son parte de nuestra historia, y los disfrutamos cada vez que la memoria los hace presente, seamos originales, buscando el bien , la honestidad y un juicio de valor por lo que somos, no por lo que aparentamos ser. Los ídolos con pies de barro se pueden tumbar muy fácilmente.

enriquedomville@gmail.com

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