El lado oscuro de Winnie The Pooh

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Tenía yo preparado un tema diferente para presentarles hoy, queridos lectores, sin embargo, ayer por la tarde que revisaba Twitter me percaté que el tierno oso Winnie The Pooh o Winnie Pooh, como lo conocimos todos los que fuimos niños pequeños en los ochenta, era tendencia y con mucha curiosidad, hice ‘click’ en aquellas etiquetas que hablaban del afectivo personaje y ¡oh sorpresa! Me encuentro con un avance realmente perturbador: “Winnie The Pooh: Blood And Honey” (Winnie The Pooh: sangre y miel) y dije ¡¿qué demonios?!

No sé si la sorpresa fue amena, tenebrosa, cuestionable o qué, lo cierto es que vi el avance de una película que creo, puede llevar al personaje a que lo veamos desde una perspectiva muy distinta y ahora se asemeje más a creaciones como Jason de la franquicia de “Viernes 13” o Michael Myers de la franquicia de “Halloween”. En serio, no sé qué creer con ese avance que a simple vista pareciera puede ser un éxito, pero también, está en esa cuerda floja en la que puede estar a punto de convertirse en una de esas cintas tremendamente malas que sirven más para burlarnos. Lo más probable es esto segundo. 

Sin embargo, la situación es que ayer por la tarde y noche, miles de fanáticos que crecieron con el regordete amigo de Christopher Robin, inundaron las redes repudiando el tratamiento que ahora le dan al personaje y por eso lo hicieron tendencia, pues después de hacer las delicias de muchos niños de generaciones pasadas que disfrutaron de sus tiernas aventuras en dibujos animados, ahora se encuentran con un monstruo antropomorfo y asesino serial en potencia, es decir, una figura llevada completamente al otro extremo. No sabemos en qué resultará este experimento que, a decir verdad, tampoco es tan novedoso dado que ahora todo lo que sea animación se busca llevarlo al ‘live action’ y hacer de que los personajes se conviertan en la antítesis de lo que nos hicieron creer al principio, y pongo de ejemplos a “Maléfica” de 2014 y “Cruella” de 2021, solo que esta vez, el bueno se volvió loco y malo. 

La principal diferencia con “Winnie The Pooh: Blood And Honey”, es que esta vez no es llevada por Disney a la gran pantalla, sino por una compañía de nombre Premiere Entertainment, y el desarrollo de la película pudo ser posible cuando el libro original de A. A. Milne se convirtió en una obra de dominio público en los Estados Unidos en enero de 2022, lo que resultó en que The Walt Disney Company ya no tuviera los derechos cinematográficos exclusivos de los personajes representados por primera vez en el libro. En la película también aparece “Pigglet” (Puerquito) que también pasó a ser del dominio público, pero no “Tigger” que aún sigue perteneciendo a Disney. Y aunque muchos reclamos de los fanáticos del personaje iban directos a Disney por permitir que hicieran esto con uno de sus personajes emblemáticos, lo cierto es que legalmente no pueden hacer mucho por lo que acabo de explicar. 

“Winnie The Pooh: Blood And Honey”, es dirigida por Rhys Frake-Waterfield en su debut como cineasta y que además, ya cuenta con experiencia como guionista de películas que llevan un personaje tierno al extremo opuesto, por ejemplo, “La masacre del conejito de pascua”. La cinta de Pooh será protagonizada por Nikolai Leon, Amber Doig-Thorne, María Taylor, Danielle Ronald, Craig David Dowsett como Winnie The Pooh y Chris Cordell como Puerquito y sí, el elenco nada famoso y el bajo presupuesto con el que contó la realización de la cinta, nos indica que seguramente será una película de las llamadas “serie B”, que probablemente ni siquiera llegue a las salas cinematográficas y se vaya directo a las plataformas. 

La sinopsis oficial de “Winnie The Pooh: Blood And Honey” dice: “Durante su infancia, Christopher Robin se hizo amigo de Winnie The Pooh, Piglet y sus amigos, jugaba con ellos y les proporcionaba comida. A medida que crecía, esas visitas se volvieron menos frecuentes, al igual que el suministro de alimentos, lo que provocó que Pooh y los demás se sintieran cada vez más hambrientos y desesperados. Cuando Christopher fue a la universidad, las visitas se detuvieron por completo, lo que provocó que Pooh y Piglet se volvieran completamente salvajes y desquiciados, desencadenando que comieran carne humana y asesinen a los visitantes de la cabaña del bosque de los Cien Acres que alguna vez fue su lugar de juegos. Ahora, Christopher ha regresado al bosque junto a su prometida, con la esperanza de presentarle a sus viejos amigos. Sintiéndose traicionados, esto los lleva a cometer una carnicería humana mientras enfrentan a un grupo de chicas universitarias que ocupan dicha cabaña”.

Aún sin fecha de estreno ni que se sepa nada más tras la liberación del perturbador ‘trailer’, seguro este nuevo experimento del ‘slasher’ será un producto que generará más guasas que aclamación; aunque en la industria del cine, nada se da por seguro. 

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Regreso a clases o… al taller

Carlos R. Aguilar Jiménez

 Vuelven a sus escuelas estudiantes que durante dos años tuvieron que medio aprender a través de plataformas de internet, tratando de salvar en lo posible o imposible el conocimiento que debieron obtener en aulas entre compañeros de clase y frente a profesores, quienes emocionados, asustados o sin entender, algunos por primera vez están en las escuelas con la intención total individual y familiar de continuar sus estudios hasta obtener una licenciatura y dedicarse a ejercer una profesión, pero, la inmensa mayoría únicamente con la intención de aprender a leer, escribir y contar ante la imposibilidad intelectual o económica de titularse.

Con inmensas desventajas regresan a clases los estudiantes que asisten a escuelas públicas frente a los que acuden a escuelas privadas, porque en el caso particular de Oaxaca, sojuzgada por la Secta 22, donde hace tres décadas los profes se dedican más a la política y resistencia social que a la docencia, como resultado, sus alumnos se ven perjudicados en el proceso enseñanza-aprendizaje, porque son frecuentes los paros, huelgas, inasistencias, escasez o carencia de equipos didácticos, indolencia, ineptitud y desinterés, porque los profes de escuelas públicas, a diferencia de maestros de escuelas privadas, siempre se amparan en su sindicato, en el poder e impunidad que tiene el magisterio para hacer o deshacer lo que se le antoje, sin ninguna consecuencia legal o moral, arruinando el poco o relativo interés que tengan sus alumnos por aprender en la escuela, desde luego, con las dignas excepciones de educandos que, no obstante sus profes, logran destacarse y triunfar académicamente, pero la inmensa mayoría no, porque desde su incompetencia en matemáticas, inglés o biología, están en desventaja ante los alumnos de escuelas privadas donde nunca suspenden clases, la metodología de la enseñanza es exigente y disciplinada y, lo más importante, no imparten clases egresados de escuelas normales, sino profesionistas graduados de universidades, por lo que los padres de familia, de escuelas públicas o privadas, ante la perspectiva de que difícilmente sus hijos logren licenciarse, deberían dejar de perder tiempo con sus hijos pretendiendo convertirlos en profesionistas, realizando oportunamente exámenes psicométricos y descubrir así que es mejor en vez de seguir perdiendo tiempo en escuelas, debieran aprender y aprehender un oficio, experimentando para convertirse en: herreros, plomeros, carpinteros, cerrajeros, mecánicos, soldadores, pintores, torneros, barberos, sastres, panaderos, reposteros, cocineros o taqueros, triunfando también en la vida y hasta ganando más que algunos profesionistas. Sabemos que todo trabajo tiene el fin de producir bienes u ofrecer servicios para satisfacer los requerimientos de la sociedad y personales. Pero no todos los jóvenes lo pueden realizar de la misma forma. Existen diversas opciones para desempeñarse exitosamente en la comunidad, cada una remunerada de distinta manera y con distintos niveles de exigencia intelectual, así que la opción no es únicamente regresar a clases, también se puede regresar o ir por vez primera a un taller y titularse como experto en un oficio que dará satisfacciones y generará riqueza y fortuna.

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Los videojuegos se adueñan del entretenimiento

Pongamos todo en perspectiva

Carlos Villalobos

Han quedado atrás los tiempos en donde todo lo relacionado con los videojuegos era tachado de “raro” y que solo “era para chicos”. Hoy por hoy, gracias a la democratización del internet y la muy relativa baja de precios en dispositivos, los videojuegos se han incrustado en la rutina de todos.

Desde cosas tan sencillas como Candy Crush, hasta juegos boutique de desarrolladores independientes, los videojuegos forman parte de la rutina de millones de personas en el mundo; esto ha llamado la atención de grandes corporaciones y ha llevado una masa de inversiones bastante importante al ramo del videojuego, cuestión que en un segundo momento ha promovido el desarrollo de ligas y torneos altamente competitivos, y lucrativos, alrededor del globo.

Para poder entender el rol que los videojuegos tienen actualmente en la cultura pop, tan solo hace falta asomarse a la cantidad de dinero que están generando. Tan sólo en Norteamérica, el mercado de los videojuegos estaba valuado en 56 mil 800 millones de dólares para 2021; para 2025 se espera que el mercado alcance los 80 mil 900 millones de dólares.

Contra todos los pronósticos, y estigmas, Norteamérica se sitúa por encima de Asia en el consumo de juegos de video, a pesar de que las naciones orientales en últimas fechas han decidido consumir con mayor empeño.

Las compras en los juegos, mejor conocidas como microtransacciones, van a representar 74 mil millones de dólares para 2025.

Dentro de las principales razones por las cuales el mercado gamer se ha abierto para todas y todos, se encuentra la disminución de los precios de entrada a los videojuegos, ya que anteriormente quienes podían disfrutar de historias y juegos de fantasía eran personas con alto poder adquisitivo, mientras que en los últimos años el acceso a computadoras y juegos con menores requerimientos, y más baratos ha sido una realidad. Desde abuelitos, cómo el mío, jugando solitario, hasta computadoras dignas de la NASA, para jugar solo Doom, hoy hay para todos. 

Evidentemente la entrada de más personas de forma generalizada ha obligado a la profesionalización, cosa que está sucediendo con los deportes electrónicos (eSports). Hoy más personas en el mundo están entendiendo que “la gente puede vivir de jugar videojuegos” y no solo por capacidades técnicas; hay para todos, desde entretenedores como los principales streamers de plataformas como Twitch o Youtube, hasta campeones mundiales como MkLeo campeón mundial de Super Smash Bros.; quien por cierto es mexicano.

El futuro es hoy y quien no esté listo para él está fuera. La industria del entretenimiento tiene que abrirle la puerta a los eSports, ya que al menos para 2022, éstos podrían generar alrededor de tres mil 200 millones de dólares, casi lo mismo que genera la Champions League, el torneo más lucrativo a nivel mundial de clubes.

Pero esto solo es un breve acercamiento, pronto pondremos en perspectiva los eSports.

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