Gracias Michael J. Fox por inspirarnos

Ismael Ortiz Romero Cuevas 

No puedo negar que no me partió el alma ver a Michael J. Fox en la televisión, por el avanzado estado en que se encuentra su padecimiento de parkinson. El pasado sábado 08 de octubre y como gran cierre de la Comic-Con en la ciudad de Nueva York, se realizó el reencuentro de los protagonistas de la icónica trilogía “Volver al futuro”, reuniendo a la dupla protagónica que estoy seguro, superan por mucho a otras como Susan Sarandon y Geena Davis de “Thelma y Louise” o a Han Solo (Harrison Ford) y Chewbacca de “La guerra de las galaxias”.

En la transmisión televisiva se puede apreciar que cuando aparecieron él y Christopher Lloyd, los asistentes al panel de “Volver al futuro” se volcaron en aplausos para los actores, pero sobre todo, por la entereza que mostró J. Fox en su participación que duró aproximadamente una hora. El actor que encarnó al icónico Marty McFly, se mostró optimista, asegurando que su estado de salud es más delicado que antes, que su memoria a corto plazo también está siendo afectada por la enfermedad, pero que siente que el parkinson ha sido más una oportunidad porque le ha dado más de lo que le ha quitado, una de esas cosas es el cariño del público que según sus palabras, cada vez se lo demuestran más. Y mientras el inigualable Michael pronunciaba estas palabras, los espasmos que le provoca su enfermedad eran violentos y difíciles de disimular. Pero eso, no dejó que su ánimo decayera. 

El abrazo de él con Lloyd al inicio del panel no tardó en darle la vuelta al mundo el mismo sábado, cuando se celebró el reencuentro y fue motivo de emoción en todo sentido. Y eso es justamente lo que nos ha inspirado una de las parejas de héroes de acción más emblemáticas del séptimo arte, pues la entrañable amistad del “Doc” con Marty traspasó la pantalla y pareciera que todos los fanáticos del cine y no solo de la película, los sentimos como personas muy cercanas a nuestras vidas. La amistad, la entereza, la fortaleza de carácter, el deseo de seguir adelante, la solidaridad y el apoyo resultaron parte de esa presentación que, sin mencionarse de manera literal, estuvieron presentes en ese apretón que representó lo mejor de la vida no solo para la dupla protagónica, sino para todos sus fanáticos presentes en la NYCC, que ovacionaron de manera frenética ese momento.

Pero Michael J. Fox ha sido una figura que nos ha inspirado a muchos desde el momento que decidió hacer público su padecimiento, en 1998. Cuando eso sucedió, platicó que los primeros síntomas de su enfermedad comenzaron a aparecer en 1990, cuando él tenía apenas 29 años, pues mientras filmaba la película “Doctor Hollywood” notó un extraño espasmo en su dedo meñique de la mano izquierda. No le tomó mucha importancia al principio, pero al ser recurrente decidió ir a revisión. Después de muchos estudios, al año siguiente, cuando Fox apenas tenía 30 años, el diagnóstico se hizo oficial y cayó en una profunda depresión y se refugió en el alcohol, sin embargo, pronto decidió pedir ayuda. Los médicos le dijeron que, cuidándose podía continuar trabajando quizá diez años más, sin embargo, desafiando todo pronóstico continuó actuando con su diagnóstico en secreto; así filmó otras cintas célebres como “Por amor al dinero” (1993), “Mi querido presidente” (1995), “Muertos de miedo” (1995) y “Marcianos al ataque” (1996), así como en la exitosa serie de acción y comedia “Spin City” (1996-2001). 

Después de hacer público su diagnóstico, de haber vencido al alcoholismo derivado de su enfermedad y haber vivido en negación por siete años, Michael J. Fox dispuso establecer una fundación que está dedicada a brindar apoyo a la investigación del parkinson y que hasta 2012, había entregado más de 250 millones de dólares para ese propósito, siendo según la revista “Forbes”, la ONG que más había donado en ese rubro y el segundo mayor donante del continente, solo superada por el gobierno estadounidense. Y por eso creo que el actor canadiense es toda una inspiración, ha visibilizado el padecimiento y ha puesto de manifiesto las necesidades de las personas que viven con la enfermedad, además, porque nunca ha sido una limitante para continuar con su carrera y su vida, escribió un libro exitoso que cuenta su experiencia, además de que ha recibido tres Doctorados Honoris Causa: en marzo de 2010 en Medicina por parte del Instituto Karolinska por sus contribuciones a las investigaciones sobre la enfermedad de parkinson; otro en Leyes por la Universidad de Columbia Británica ese mismo año y en 2012 otro en Derecho por parte del Instituto de Justicia de Columbia Británica en reconocimiento a sus logros como actor, así como por su compromiso para aumentar el financiamiento para la investigación y el conocimiento de la enfermedad de parkinson.

Y así, el gran Michael J. Fox es un actor que es amado por el planeta entero y reconocido por protagonizar una de las trilogías cinematográficas más emblemáticas y amadas del mundo; su fortaleza en su vida personal y su esmero en salir adelante, se vuelven un ejemplo para muchas personas que se, o nos, quejamos de cosas insignificantes. Así, ese abrazo que Christopher Lloyd y J. Fox, se dieron en la NYCC, fue como si todo el mundo lo hubiera acogido con ese cariño. Porque Michael J. Fox, lo merece por inspirarnos. 

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Reciclar ideologías

Carlos R. Aguilar Jiménez

Durante el transcurso de la historia humana según la perspectiva biológica de la evolución darwiniana, el Homo Sapiens que surgió hace 100 mil años, desde entonces no ha cambiado, siendo iguales a nosotros, los habitantes del siglo XXI, que los cavernícolas que pintaron las cuevas de Altamira en España  (posiblemente mujeres), viviendo primero como trogloditas – cazadores recolectores y después sedentes al inventar la agricultura, ganadería, casas habitaciones, religiones, ejercito y gobiernos, reciclando desde entonces los diferentes sistemas gubernamentales que ha aplicado la humanidad, desde clanes, feudos, señoríos, democracia griega, monarquías, tiranías, presidencialismo y/o populismo.

Existe la evolución biológica que dilata millones de años en transformar a las especies, la evolución tecnológica que progresa exponencialmente y cambia en pocos años, y la evolución social- cultural, que, si bien cambia de una generación a otra, lo cierto es que las modas y tendencias se repiten y reciclan una y otra vez, como la democracia griega inventada hace casi tres mil años, que se sigue utilizando en naciones que se dicen democráticas, aunque no lo sean. Países donde sus creencias religiosas como el islam determinan todo en función de un libro, el Corán, que para los musulmanes es sagrado, no son democráticos y, de la misma forma si gobiernos con esclavitud han sido abolidos, aún siguen existiendo muchas formas de servidumbre y discriminación. Las monarquías, autocracias y tiranías, de la misma forma aparecen y desaparecen disfrazadas y las religiones especialmente se acomodan al fundamentalismo, absolutismo o liberalismo secular, de tal modo que utilizando disfraces, tapujos y publicidad, además de promesas en campañas presidenciales, los diferentes tipos de gobierno en los últimos dos mil años se han repetido, reciclado y disfrazado, siempre con la intención perversa de los políticos por obtener todo el poder, dinero y ser obedecidos y venerados fanáticamente por sus seguidores, ya sea marxistas, salinistas, castristas, chavistas o amlovers, quienes de la misma forma que los fundamentalistas, no hay razón alguna que funcione frente su credo, dogma y fe por un gobernante, convirtiéndose en oficialistas admiradores del gobierno, como un conocido que tengo, siempre opositor al gobierno, hoy sumiso defensor y acérrimo enemigo de quien piensa diferente, porque en cuestión de gobierno o presidentes, mientras dicen que mas cambian, mas siguen siendo lo mismo, porque no se puede cambiar a la gente, al Homo Sapiens, que por evolución rechaza a los abusones, gobiernos, burócratas, ejércitos o policías que limitan la libertad, cobran impuestos, diezmos o amenazan con mandar al infierno a los adversarios-herejes y hasta a periodistas, humanos aspiracionistas, empresarios de la mafia del poder, feministas y todos aquellos que en la historia de la humanidad se han opuesto a los gobernantes de la ideología o doctrina que sea, como los que admiraron a Franco, Stalin, Castro o al PRI y hoy veneran al partido investido  del poder absoluto, en los Estados Unidos Mexmilitarizados.  

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Renunciando a ser humano

Enrique Domville

Durante nuestra vida, desde siempre nos estamos construyendo como seres especiales, con interés en ciertos aspectos sociales, culturales, o como muchos pensadores, mejorando nuestras habilidades para buscar nuestra propia meta (mi Yo positivo) para desligarnos de la parte negativa de nuestro ser y tratar de mejorar como uno de los caminos a seguir, porque nosotros decidimos hacerlo. Somos sociales, nos gusta ser parte de un grupo y por lo tanto, siempre estamos de acuerdo si así nos conviene o nos da satisfacción. Los líderes en la historia utilizan sus pensamientos y convencen para lograr sus objetivos. Uno de los primeros autores del tema, Gustave Le Bon (1841- 1931), médico y sociólogo, en uno de sus libros más conocidos, “Psicología de las masas”, menciona algunas de las ideas que motivan al ser para ser individual o convertirse en parte del grupo; como individuo, como “YO” tengo en mente qué soy, pero no necesariamente qué quiero, como cualquier ser, tengo aspiraciones. Si esto lo enfocamos a una personalidad tenemos: miedo, inseguridad, dudas sobre el sistema (con enojo ancestral, multifactorial) que nos despierta deseo de venganza. Otro autor, E.D. Martin nos habla de liberación momentánea, misma que conseguimos de diferentes maneras cuando participamos en grupo, como las respuestas en los espectáculos deportivos o conciertos cuando coreamos un hecho o aplaudimos y todos lo hacemos, los eventos culturales, políticos, sociales, nos permiten ser parte del grupo, dejamos de ser un “Yo”, para ser parte de un grupo. A este fenómeno se conoce como polarización grupal, que realza nuestro sentido de pertenencia y como recompensa nos sentimos bien y hasta felices por momentos; aquí se nota la influencia que otros iguales ejercen en nuestro comportamiento, si uno aplaude todos lo hacen.

Esto es positivo pero también contagioso en lo negativo, Edmund L. Barnay en su libro “Propaganda”, nos hace mención del siguiente concepto que es de reflexión: nos habla de la manipulación deliberada e inteligente de algunos líderes o dictadores, con el conocimiento de los hábitos estructurados de los seres y su comportamiento cuando dejan de ser individuos y se tornan parte del grupo con las opiniones de las masas.

Lo cierto es que vivimos una dualidad, somos individuos privados pero también somos parte de las masas que son manipuladas, por nosotros mismos a través de nuestras ideas o pensamientos con fines de interés comercial, político, social o divulgando ideas para hacer crecer nuestro entorno y nuestro grupo.

Cuando hablamos de motivación social, es claro que somos seres en busca de un espacio y de pertenecer, todos los días nos recuerdan a través de los medios hablados, escritos, electrónicos, que podemos pertenecer a un grupo determinado. Un ejemplo es la moda, los equipos deportivos, todo modificado por la opinión pública. Gustave Le Bon no habló de una liberación momentánea cuando participamos en forma grupal de manera muy positiva, pero puede ser negativa cuando la construcción del Yo está llena de dudas, ira, coraje, haciendo a un lado los valores (no buscar quién la hizo, sino quién la paga).

Los deseos reprimidos, nos pueden obligar a escondernos en el anonimato, para romper el acuerdo social de límites entre nosotros, nuestras pertenecías, nuestro cultura (Religiosa o Laica), establecido entre nosotros de respeto, paz y armonía. Cuando actuamos y nos cubrimos para no ser identificados estamos buscando impunidad, a nuestras acciones, nos volvemos tolerantes, y nuestro albedrio entra en juego nosotros escogemos, somos productos de nuestras equívocas ideas y resabios (utilizado por líderes con el conocimiento de usar otro ser en su beneficio, es recomendable siempre pensar antes de actuar) nosotros consideramos que somos únicos y especiales, pero es porque tenemos el don de decidir nuestro camino. Una frase del Le Bon dice así, “Pensar colectivamente es la regla general. Pensar individualmente es la excepción”. Debemos buscar objetivos de beneficio colectivo e individual que nos permitan construir no destruir, el conocimiento es esencial, como lo es la Fe, asociado al respeto a nuestros iguales y a las obras positivas de otros seres, Stuart Mills nos dijo hablando de las personas: “La disciplina es más poderosa que el número, y la disciplina, esto es, la perfecta cooperación, es un atributo de la civilización”.

enriquedomville@gmail.com