De actor «discriminado» a estrella de Marvel

Ismael Ortiz Romero Cuevas 

Una de las mejores noticias a nivel de entretenimiento actuales que esta semana tenemos, es que la madrugada del jueves se estrena por fin la esperadísima “Pantera negra: Wakanda por siempre”, secuela de la exitosa “Pantera negra” de 2018, que además compitió por el Oscar a Mejor Película el año siguiente y que fue protagonizada por el desaparecido Chadwik Boseman. 

Y por todo lo que representó la cinta del súper héroe afrodescendiente, la segunda parte de la película es quizá uno de los estrenos más ambiciosos de la casa Marvel, y para el público mexicano representa, además, una emoción más, pues los connacionales Tenoch Huerta, Mabel Cadena y Manuel Chávez son parte importante del elenco, siendo el equipo de antagonistas y representando de una manera espectacular, el vestuario y la plástica de la cultura prehispánica mexicana. Pero, quien se ha robado los reflectores de todo el elenco a nivel internacional es sin duda Tenoch Huerta en el papel de Namor, que ha sido elogiado por la crítica por su trabajo actoral y por representar a la cultura mexicana de una manera muy digna. 

Pero el actor a lo largo de su carrera, ha sido señalado por varios sectores en nuestro país, no por su trabajo actoral, pues es bien sabido que es uno de los mejores histriones de su generación, sino por su activismo contra la discriminación de la industria televisiva y cinematográfica de nuestro país y por sus posturas radicales, señalando que su color de piel ha sido el principal obstáculo para obtener trabajos y personajes importantes en el cine o la televisión. Simpatizante abierto de los principios y posturas de la 4T, Huerta se ha visto envuelto en polémicas muchas veces innecesarias, pues en su afán de denunciar el racismo y la discriminación hacia los actores que no son “blancos”, ha tenido comportamientos y narrativas similares a las que él denuncia. 

En 2020 por ejemplo, el actor de 41 años publicó en su cuenta de Twitter, que pedía “fusilar a los acusados por traición a la patria” por lo que inmediatamente se le acusó de apoyar la pena de muerte en México, fue tanta la polémica que causó en la red social y tantos señalamientos de que sus ideas iban en contra de su postura, que Tenoch decidió borrar el ‘tweet’, no sabemos si por iniciativa propia o por petición de su agente, pero dispuso quitarlo y hacerse responsable de lo que había escrito. Obviamente acusó que su mensaje, fue sacado de contexto. 

Otro ejemplo de las contradicciones de Huerta sucedió en 2021, cuando estrenó en su canal de Youtube el programa “Racismo: el problema que México no quiere ver”. La idea fue buena, el contenido, aunque con sesgo pues estaba Estefanía Veloz, una de las más apasionadas propagandistas de la 4T, pretendía hacer una denuncia que sí existe en la industria del entretenimiento no solo a los actores de piel morena, sino a los que padecen de sobre peso, a los que viven con una discapacidad y demás condiciones que impedirían que protagonizaran una historia. Todo iba bien hasta que en un punto, Huerta y compañía comenzaron a llamar a los actores de telenovelas y cine “Whitetrash” (basura blanca), convirtiéndose en lo que denunciaba: un discriminador. Obviamente, los comentarios de la mayoría de su audiencia no fueron para nada halagadores. Insisto, la idea era buena, sin embargo, creo que no es congruente denunciar discriminación y argumentar con agresiones a sus compañeros de profesión. 

Mucha de la gente en Twitter, red social preferida del actor, lo ha acusado de usar el tema de la discriminación solo para generar polémica y crear división. Huerta, también utiliza de manera frecuente el lenguaje provocador que articulan los allegados al gobierno federal, pues en diversas ocasiones ha mencionado términos como “fifí”, “minorías”, “conservadores”, “oligarcas”, “poderosos” y todas las demás palabras de la narrativa del resentido social promedio, sin detenerse a pensar que él pertenece a cualquiera de esos grupos por el privilegio de ser una figura pública y que “pese” a su color de piel, seguramente acude a centros comerciales exclusivos y a restaurantes de lujo, aunque luego alegue discriminación como en noviembre de 2021, cuando pidió a toda la gente de tez morena estar pendiente a la hora de visitar los centros comerciales, pues según sus propias palabras, les iban a revisar las bolsas, los iban a seguir como si se fueran a robar algo o a revisar su tenían saldos sus tarjetas de débito.   

En febrero de este año, Huerta concedió una entrevista al portal “Pie de página”, donde mencionó que no le gustaban las telenovelas, pues mencionó: â€œNo me gustan las telenovelas, siento que, en cuestión de talento, historias, narrativa, no tienen nada que me ofrezcan a mí, y yo nada que ofrecerles a las telenovelas”. Ese comentario de nueva cuenta generó opiniones divididas, pues, aunque hubo gente que lo apoyó en sus dichos, hubo otros que lo señalaron de quejumbroso y que, con esas declaraciones, solo mostraba sus traumas y frustraciones. Algunos comentarios le referían a Luis Fernando Peña, que había declarado en algún momento, que él le había sacado ventaja como actor el ser moreno y de estatura baja. 

No puedo ni podemos negar el talento histriónico de Huerta. Su calidad actoral ha trascendido y lo han llevado a interpretar varios papeles en el cine y televisión. Pero tampoco podemos negar que es un actor polémico en todo sentido y que ha sacado grandes ventajas de su postura radical para obtener trabajos como el que estaremos próximos a ver (porque todos lo iremos a ver), en “Pantera negra: Wakanda por siempre”, pero aún con el orgullo que me da que un mexicano esté en una producción de esa magnitud, me asalta una gran curiosidad de cómo hubieran sido sus declaraciones si no hubiera sido él el elegido para interpretar a Namor, y qué pensará ahora: está trabajando para la oligarquía (Disney), en un país en el que dijo, le incomoda actuar porque solo le darían papeles de “malo”, “narcotraficante” o “secuestrador” y en esta cinta, Namor es el villano; y pues, aunque las películas de “Pantera negra” han sido la nueva expresión del “blaxplotation”, no deja de ser una industria dominada por la gente blanca, esa a la que él llamó basura en algún momento. Y lo que escribo hoy, no es para desearle que le vaya mal, al contrario, ojalá encuentre en Hollywood una industria donde no padezca tanto como en nuestro país y donde realmente, le reconozcan su talento. Con eso y todo, yo también estaré emocionado en próximos días en la sala de cine, viendo esta majestuosa producción, donde Huerta no solo se ve imponente en ese traje prehispánico, sino donde seguramente, nos brindará una actuación espectacular. 

Mi Twitter: 

@iorcuevas 

¿Quién soy?

Enrique Domville

La respuesta a esta pregunta puede ser simple o compleja porque los factores que intervienen nos llevan a la historia de más de dos mil años donde algunas personalidades han escrito sobre este tema. Por lo que la respuesta es: soy un producto de la historia, de mi inquietud, mis emociones y sentimientos, de todo aquello que está y puedo generar como pensamiento en mi yo interno. Todo esto me lleva a escoger los temas que me interesan en los cuales pongo más atención que en aquellos que no me interesan, es tan grande y diversa la cantidad de conocimiento generada en el mundo desde la antigüedad que no tengo la capacidad de conocerlo todo, por lo que sí puedo buscar, lo que quiero ser y mis límites estarán marcados por el sentido del yo. Dentro de esto, mis ideas van a enmarcar lo que quiero, cómo lo quiero, cuándo lo hago y qué voy a aportar para lograrlo. Esto va a permitir que tenga mis propias ideas, de ser, actuar, ver, interpretar y sobre todo, decidir lo que sí me convence o lo que no me convence.

Algunos de los grandes pensadores como David Hume y John Locke mencionaban, que el único conocimiento en el que podemos confiar, son los pensamientos, impresiones y sentimientos que me van a producir una sensación de quién soy. En la búsqueda de lo que queremos uno de los objetivos es buscar la felicidad, dejando huella en la vida y respetando el libre albedrío, mi autonomía. Cada uno de nosotros, como decía Epicuro, “La virtud proporciona una vida agradable y feliz” porque hacer lo correcto, de forma natural, nos sosiega la mente. En vez de angustiarnos por las consecuencias de nuestros malos actos. En cambio, Aristóteles nos dice que la felicidad procede de la manifestación de lo que racionalmente hemos decidido y es bueno para nosotros y un ejemplo que proporciona, es el servicio a la comunidad. Muchos siglos después, Bertrand Russell afirma casi lo mismo en su libro “La Conquista de la Felicidad”. En cambio Voltaire y Leibniz, afirman que vivimos en el mundo que nos tocó vivir y nos tenemos que conformar o buscar salir de esa situación (porque cada uno de nosotros tiene su propia interpretación), pero para ello se requiere de conocimiento, imaginación y voluntad.

Heidegger dice “El ser humano es arrojado al mundo en un determinado tiempo y situación que él no decidió, por lo que sentimos cierta responsabilidad con nuestra vida y con los elementos que contamos”.

Hanna Arendt señala que la naturaleza, tal vez sea un proceso de vida-muerte, pero la humanidad le ha dado forma y ha mejorado en mucho las formas iniciales de existencia. Nosotros los humanos, somos importantes y tenemos la capacidad de transformar con nuestro pensamiento y voluntad lo que se define como actuar y este gran poder, el uso de la libertad, la justicia, la honestidad y la ética, depende de cada uno; aunque existan reglas, si no crees en ellas, las que han sido definidas para tener vida dentro del orden, lo moralmente aceptable y sobre todo, el no dañar a terceros.

El objetivo de Cicerón era hacer lo correcto y escribió sobre los deberes y Platón nos dice que el hacer lo correcto, encierra su propia recompensa. Unos siglos antes en China, Confucio expresó algo muy parecido y ahora en la modernidad, Peter Singer, cita a Epicuro diciendo, “Es imposible vivir la vida placentera, sin vivir de forma sensata, noble y justa”.

Qué busco yo si no es un equilibrio entre lo que quiero, lo que tengo, lo que puedo y no puedo y sobre todo, ser yo en mi interior dentro de los perfiles que deben estar relacionados con el bien, la empatía, la honestidad, con el profundo pensamiento de respetar estas ideas. Estoy consciente que es una tarea difícil, pero a lo largo de mi vida con lo aprendido y experimentado, tengo la evidencia suficiente para tomar decisiones usando mi libertad de pensamiento, cómo quiero actuar, porque yo lo creo así; puedo estar de acuerdo con las ideas de otros, siempre y cuando no modifiquen mi sentido de honestidad, del bien, la empatía y sobre todo, que no cambien mi actuar con otros seres iguales, denostándolos, siempre considerando que al ser igual a mí, es un ser íntegro que merece mi respeto, pero al igual que yo, debe cumplir con los preceptos que ha definido y aplicado la sociedad.

enriquedomville@gmail.com