Junto con las víctimas humanas, en Los Mixes también quedó sepultada la posibilidad de que las cadenas nacionales de radio y televisión pudieran demostrar cómo se hace un verdadero periodismo, informante, oportuno y basado en las personas y no en la sangre, pero no determinado por las conveniencias, la frivolidad, y el amarillismo que, ramplonamente, dejaron ver durante esta nueva travesía efímera por Oaxaca.