Contra placas foráneas

Carlos R. Aguilar Jiménez.


En su afán desquiciado de conseguir todo el dinero posible para llenar sus bolsillos, el director de la Policía Vial, José Guzmán Santos, desde hace días ha instruido a sus sicarios a bordo de patrullas y motocicletas para instalar retenes ilegales donde puedan extorsionar a conductores que porten en sus vehículos placas, matrículas, de otros estados, violando impunemente la ley federal que establece en todo el país se puede circular libremente con placas de cualquier estado, no obstante, para el corrupto José Guzmán Santos, esta ley no importa, porque sin motivo, pretextando sospecha de vehículos robados o cualquier detalle que a juicio insano de los agentes viales sirva para infraccionar, se llevan el automóvil a sus encierros, donde serán desvalijados y además multado el conductor.

Al jefe de vialidad no le importa la movilidad de vehículos, le tiene sin cuidado que los semáforos no funcionan y no estén sincronizados, como los de la carretera internacional a la altura del IMSS; tampoco le importa la doble fila y menos la honestidad y comportamiento de sus esbirros a bordo de patrullas, como el policía vial que recién me detuvo sin motivo alguno excepto porque se trataba de un sedan viejo con placas de Puebla, que afortunadamente toda su documentación está en regla, no obstante, buscando cómo salirse con la suya, el agente pretendió intimidarme argumentando que el coche tenía placas foráneas y yo vivo en Oaxaca, como si eso fuera delito, sin embargo, como no viajaba solo, mi acompañante comenzó a grabar la escena con su teléfono, circunstancia que le obligó a comportarse, cambiando su furia policiaca, por cierta cortesía y así dejarme ir, no obstante, muchos otros conductores no corren la misma suerte y, si son humildes, jóvenes o no tienen algún documento, inevitablemente serán asaltados y despojados de su auto, para luego en viacrucis interminable tratar de rescatarlo previo pago de miles de pesos que irán directamente a la caja fuerte o bolsillo personal de José Guzmán Santos, quien sabiendo que ya le queda poco tiempo en el cargo público que ostenta, le urge hacerse de todo el dinero mal habido que pueda conseguir de los desafortunados conductores con placas foráneas que caigan en poder de sus sicarios, mientras el caos vial aumenta, la doble fila es permanente y la actitud prepotente y grosera de los agente de vialidad es directamente proporcional al cuadrado (quizá al cubo) de su ignorancia, pero así es la ilegalidad y abuso en Oaxaca, no se puede circular libremente con placas de otros estados y, si se hace se arriesga uno a que sea detenido para ser cateado y extorsionado impunemente, y sin que el jefe superior de José Guzmán Santos le reclame y despida por violar la ley descarada y públicamente.