Tortillas y feria

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Pan y circo debiera ser el título, no obstante, por tratarse de México donde el alimento o complemento de la alimentación, lo que deja satisfecho o lleno como dicen algunos (como si fueran tinacos) es el pan en Europa, de donde viene la frase, y son las tortillas, las tlayudas especialmente en Oaxaca, los carbohidratos baratos, lo que satisface al estómago a la hora de comer, entendiendo que lo que más desea y anhela cualquier ser vivo es comer y divertirse, en el caso de los ciudadanos ya sean, súbditos, vasallos, sirvientes, obreros, empleados, burócratas, campesinos o comerciantes, la promesa principal que el gobierno siempre ofrecerá, propondrá y quizá dará para tener contenta o sometida a la población, es pan y circo o tortillas y feria, y justo eso es lo que ya está sucediendo con las campañas políticas y se complementará a partir de la semana próxima con el circo o feria del mundial de fútbol y el pan o tortillas ofrecido en cada oportunidad y mitin proselitista.

Pan, tortillas, leche, azúcar, huevos o canasta básica, sueldos dignos, seguridad, empleos, becas, pensiones a abuelos, obras, infraestructura, refinerías, cancelar el aeropuerto de cdmx, devolver el IEEPO  a la Gestapo 22; bajar el precio de la gasolina, derogar uno y afianzar otros las reformas estructurales, son parte de las ofertas que se entienden como pan o tortillas, y el circo es el mundial de rusia, campeonato donde de la misma forma que con las promesas imposibles de cumplir de los candidatos, especialmente del mesiánico, se dice que la selección de México está vez será diferente y jugará mejor que nunca, ganará a Alemania y pasará con los germanos  al quinto partido, prometiendo falsamente, al estilo de políticos y candidatos, que esta vez las circunstancias son ideales porque los “ratones verdes” son jugadores profesionales internacionales, que militan en los mejores equipos de Europa y, por ello México, si no gana el campeonato, por lo menos quedará entre los diez mejores.

Pan y circo, tortillas y feria, promesas, ofertas y ofrecimientos, son ilusiones y esperanzas ficticias que, como cada seis años, luego que el candidato elegido asume el poder, casi de inmediato se esfuman, regresando todos del mundo de irrealidad y fantasía que prometen los candidatos, a nuestra triste y pobre realidad de vivir en un país de quinto patio o tercer mundo, del que, que bueno que no hay dos, sino pobre mundo, en el que aprovechando la supina ignorancia de la inmensas mayoría de votantes, la falta de escepticismo, crítica y análisis lógico, se arriman y adhieren a quien prometa el cielo y las estrellas, al que ofrezca bajar la Luna o lo que sea, al que nunca diciendo la verdad, sino lo que les deje contentos, y, si conseguir la presidencia implica imposturas, falsedad, subterfugios y descalificación de personas o instituciones, llamándolos mafia del poder, corruptos o rapaces, poco podemos esperar de México entre 2018 y 2024, excepto lo que desde hace 10 mil años han ofrecido los gobernantes de todo el mundo: pan y circo, y ahora fútbol y tortillas para todos.