Esperanza de Oaxaca

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Como he escrito y opinado en diversas ocasiones, nadie en su sano juicio puede sentirse orgulloso de México y menos de Oaxaca, porque aunque quiero bien a nuestro país y a mi ciudad, lo cierto es que no hay motivo para sentirse orgulloso, a no ser que crea uno que el río más grande del mundo es el de Jalatlaco y el templo más emblemático del planeta es Santo Domingo, porque si tiene uno la oportunidad de leer e informarse respecto de lo que hay en otros países y cómo viven los ciudadanos de Europa, EU o de los países árabes, nos daría vergüenza y por eso mismo, que bueno que como México no hay dos, sino únicamente un país con extrema corrupción, impunidad, asesinatos masivos, desapariciones, inseguro y paupérrimo, además carente de conocimientos científicos y plagado de analfabetos funcionales, entre otras muchas lacras, donde si para bien hay algunas cosas cosas que nos pueden enorgullecer, son proporcionales a un país de quinto patio o tercer mundo, no obstante, siempre hay esperanza y, parece que esta ilusión tiene ahora sustento en Oaxaca.

Ganó la elección para presidente MORENA el partido político del ahora presidente electo, quien durante su campaña afirmó ser la Esperanza de México y, como la esperanza muere al último, antes que México colapse dentro de su putrefacción y hediondez, surge la figura de alguien que promete reivindicar todo, acabando con la corrupción a la que considera causa principal de todos nuestros males, así que a partir de hoy todos los corruptos, abusivos, tramposos y déspotas con cargos públicos, deberán comportarse a la altura de las nuevas circunstancias porque AMLO dijo que no habrá impunidad y se castigará a todos los que cometan delitos porque ya no podrán ampararse en las influencias de amigos y en el estilo del refrán: “chinto tapa chinto y este a su compañero” como ocurre cada que termina un sexenio o trienio.

La esperanza muchas veces es una ilusión, fantasía o quimera, porque en la desesperación se piensa que pueden ocurrir milagros o prodigios aunque sean imposibles, pero en México sucedió y aunque poco o mucho nos interese lo que suceda en el resto del país, si AMLO cumple sus promesas de campaña, concluirán las nuevas carreteras a la costa e istmo y eso beneficiará a Oaxaca, se instalará en la ciudad SEDESOL y con ello habrá derrama económica, no obstante, la Gestapo del magisterio volvería a tener el control de la educación en Oaxaca y eso es lo peor que le puede suceder al estado, porque de la educación, la ciencia y matemáticas depende el bienestar y futuro de los niños pobres, así que la esperanza existe, la ilusión puede volverse realidad, pero lo cierto es que hay que esperar porque los políticos siempre mienten para ser populares, así que si todo fueron ardides para ganar Oaxaca se hundirá más en la pobreza y atraso, pero si es verdad todo lo que dijo, entonces Oaxaca podría ser un nuevo polo de desarrollo del país, claro está, si la gente de los pueblos y aldeas no se opone a todo, como acostumbran para chantajear al gobierno y empresarios, porque mientras haya vida hay esperanza para Oaxaca.