Onda cálida: Caníucla

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Del hemisferio austral del mundo, donde en este mes de julio están en pleno invierno, nevando copiosamente en el sur de Argentina o Chile, el Sol, en su camino anual del trópico de Capricornio al de Cáncer, cruzó arriba del meridiano de Oaxaca y esta latitud, el día ascio (sin sombra), el 8 de mayo, irradiando a plomo, directa, verticalmente, toda su energía que se transforma en calor conforme sigue su camino al solsticio de verano, para después regresar al sur recalentando tierra y mar, elevando la temperatura del hemisferio norte, como condición indispensable para que se formen los huracanes de esta temporada.

El sol que es el motor de la Tierra, la fuente de toda la energía que recibimos, viene ahora en el cielo de regreso a Oaxaca a donde llegará a ocupar la vertical el próximo 5 de agosto, segundo día ascio, en correlación con los días de Canícula, temporada meteorológica del año que significa “Días de canes”, días de perros, de calor de perros, porque según los egipcios que veneraban la estrella perro: Sirio o Alfa del Can Mayor, la más brillante del cielo y Proción, Alfa del Can Menor, al ubicarse en Canícula el Sol en la misma posición, entre los canes, se sumaba el calor de estas estrellas al solar, elevando, como sucede estos días la temperatura al máximo. Los egipcios como pueblo precientífico no sabían las causas de la onda cálida de Canícula que desde entonces se manifiesta, como este año con temperatura extrema causando incluso deje de llover; de cualquier forma es condición fundamental para que el mar se recaliente y evaporen kilómetros cúbicos de agua que luego, en agosto, septiembre y octubre, en forma de lluvia caerá sobre tierra y mar. No ha llovido como años anteriores y por ello este será un año seco y ondas cálidas. La sequía intraestival, conocida también como Canícula o Veranillo no terminará hasta la segunda quincena de agosto y, en este período las temperaturas en algunos lugares del istmo o costa alcanzarán, como en Tequisistlán, 41.5 grados y así seguirá, hasta que los huracanes se desplacen rumbo al sureste mexicano o donde quiera que vayan, se nuble, llueva y baje la temperatura ambiental, mientras tanto en Oaxaca cerca del día ascio del 5 de agosto, debemos evitar exponernos directamente al sol, hidratarse constantemente y procurar no consumir alimentos en lugares insalubres, especialmente en la calle donde por la onda cálida de canícula, los gérmenes proliferan y pueden enfermar a quienes comen microbios infecciosos. Seguramente al terminar la Canícula comenzarán las lluvias y como sucede cada año, gracias a los huracanes y al hecho de estar en la franja angosta de Norteamérica, Oaxaca recargará  mantos freáticos y tendremos el clima fresco que ha desaparecido por la escasez de nubes y lluvias, debido en parte al El Niño y otra serie de circunstancias naturales, que están siendo bien aprovechadas por los fundamentalistas verdes y fanáticos ambientalistas para culparnos por nuestros pecados de esta situación natural canicular.