Ecología contra progreso

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Luego que inició en Europa y Estados Unidos durante el siglo XIX la Revolución Industrial, las naciones llamadas hoy industrializadas o de Primer Mundo, frenéticamente se dedicaron a producir toda clase de aparatos, instrumentos, vehículos y prácticamente todo lo que desde entonces utilizamos para producir artefactos e incluso sembrar y cosechar, sin que en ningún momento a esos países les interesara o preocupara lo que ocurriera con el ambiente, ensuciando todo, contaminando, talando, deforestando, perforando y alterando el aire, agua o tierra, porque el ambientalismo, ecologismo y sus seguidores los fanáticos verdes y fundamentalistas ecológicos no existían, así que durante casi dos siglos mediante la producción industrial y agroindustrias estos países se enriquecieron y mejoraron la calidad de vida de sus habitantes, mientras en lo que hoy llamamos el Tercer Mundo, donde se incluye a México, seguíamos y seguimos viviendo rústicamente, de modo preindustrial comprando todo, desde ferrocarriles hasta teléfonos o aviones que no se hacían en México, como miles de otros productos que tienen patentes extranjeras, que aunque algunos se arman, no son marcas registradas mexicanas.

Actualmente, cuando los países de Primer Mundo ya se industrializaron, modernizaron y hasta digitalizaron su vida y actividades, siendo ahora adinerados y potencias mundiales, cuando ya saquearon recursos de donde pudieron y se dejaron sus habitantes, cuando los europeos o estadounidenses tienen una gran calidad de vida y viven felices en su idílico ambiente, ahora quieren, pretenden y obligan a que los demás países, los que están en vías de desarrollo o son emergentes, no contaminen, eviten ensuciar, explotar o aprovechar sus recursos para industrializarse y mejorar su calidad de vida. China lo destacó al señalar que, si bien los países ricos ahora no quieren que los países pobres contaminen y calienten el mundo, pues que se esperen unos años, porque China con su industrialización y desarrollo económico primero se enriquecerá, mejorará la calidad de vida de los chinos y, después, solo después se preocupara por el ambiente, situación que en México muchos no entienden y se oponen a todo proyecto de desarrollo o infraestructura, desde la explotación de minas, la construcción de represas o instalación de aerogeneradores, argumentando el mundo se calentará, el oxígeno acabará y el agua desaparecerá, perdiéndose así inmejorables oportunidades para industrializar al sur de México, porque el centro y norte no tienen problemas, los líos y pobreza son aquí, en Oaxaca, Chiapas, Guerrero, donde los fanáticos verdes se oponen a todo, desde la utilización del Libramiento Norte hasta la construcción de plazas comerciales, como sucedió hace poco tiempo con Chedrahui de la colonia reforma. Si hubiera seguido gobernando otros diez años, P. Díaz quizá nos hubiéramos industrializado, pero no fue así y perdimos la oportunidad, igual que ahora en Oaxaca donde los ecologistas son los peores enemigos que tiene Oaxaca para su desarrollo y progreso.