A propósito del “Batmanday”

Ismael Ortiz Romero Cuevas


El pasado sábado, cuando estábamos en vísperas de celebrar el grito de independencia en nuestro país, las redes sociales y portales de entretenimiento se inundaban con mensajes por el llamado Batmanday o Día de Batman. Resulta que desde el 2014, por el 75 aniversario del súper héroe, cada 15 de septiembre se le dedica este día al vigilante de Ciudad Gótica organizado por la editorial, los fanáticos y por lo que Batman significa para la vida de muchos, con motivo de que la revista del encapotado apareció en el mercado por primera vez el 15 de septiembre de 1939. “Bats” es un súper héroe medio amargado, sombrío y triste, pero que con astucia, grandes dotes físicas, armamento de primer nivel y sobre todo, mucha, pero mucha inteligencia combate el crimen en su ficticia ciudad de origen. Nos inspira que alguien haya podido sobreponerse de tal forma al que seguramente es el mayor evento traumático para un niño: quedarse sin sus padres y sobre todo, ser testigo de su asesinato. La tragedia es el gran motor para que Bruce Wayne se vista de murciélago y combata el crimen.

A través de los años, Batman ha sido plectro para mucha gente. Es el ideal de firmeza, es un justiciero que no teme enfrentarse a juicios morales, miedos o compasión para cumplir su tarea, es un héroe que no mata; es el ser humano más peligroso en la Tierra según el mismo Superman; y aunque su principal motivo como vigilante es que Batman podría ser cualquier persona, creo que no podría ser “alguien demasiado común”.

Así, a través del cómic el personaje se hizo muy popular a grado tal que no creo que haya alguien en el mundo que no sepa quién es Batman. Y del cómic pasó al cine en los seriales de los años 40, después a la televisión en 1966 y posteriormente al cine en 1989, bajo la dirección de Tim Burton y con Michael Keaton elegido como el primer Batman del celuloide, elección que fue demasiado polémica pues los fanáticos no concebían que un tipo de mediana estatura y conocido por hacer comedias, se enfundara en el traje del murciélago; les tapó la boca y volvió a encarnar al héroe oscuro en Batman Returns de 1992. Luego vinieron dos películas no tan afortunadas que dirigió Joel Schumacher y que mejor la dejamos ahí. En 2005, Christopher Nolan retomó a Batman y lo encumbró con las tres más grandiosas películas de súper héroes que se hayan realizado. A partir de ahí Warner y DC quisieron extender ese universo y llevar a todos estos personajes a la gran pantalla y así estrenaron El Hombre de Acero en 2013, cinta con la que iniciaría todo este ambicioso proyecto que coordinaría Zack Snyder, el mismo que llevó a Watchmen a la pantalla e hizo una obra de arte con la adaptación de esa novela gráfica. Y con los proverbiales personajes de DC, pues nada más no resultó.

En 2016 llegó Batman vs. Superman: El origen de la justicia, donde al fin, Batman y Superman se enfrentaron en una batalla y eso, fue el acabose. A la película no le fue nada bien con la crítica que argumentaban tenía un guión poco lógico y personajes sin estructura, se rieron del villano y Ben Affleck fue la burla por romper con el estereotipo del súper héroe delgado. Sin embargo, en taquilla fue un gran éxito y muchos fanáticos defendieron la cinta que, según ellos, contenía muchos elementos del cómic original y que solo los más puristas seguidores conocían. La película en realidad aporta buenos abecés cinematográficos así como valores de producción y está destinada, pienso yo, a convertirse en una película de culto al paso de los años, tal y como pasó con historias como “Sexto sentido” o “La guerra de las galaxias IV: Una nueva esperanza”, que la crítica laceró al momento de su estreno y el tiempo se encargó de ponerlas en su sitio.

Es cierto, BvS es risible sobre todo por lo idiota que resulta la resolución del conflicto entre los encapotados, tanto que salí cantando del cine esa canción de José María Napoleón que reza: “ella se llamaba Martha, ella se llamaba así…”, sin embargo, es la atmósfera que logra inspirada en el cine negro de los años cincuentas y el interesante desarrollo de los personajes lo que hace que poco a poco vaya conquistando más fanáticos y críticos que ahora entienden la naturaleza de esa película, reconociendo que no es en absoluto mala, tal y como la prensa especializada conquistada por las inocentes cintas de Marvel habían afirmado que lo era; muchos dijimos lo mismo quizá por dar razón a las masas, pero resulta que no, BvS es una película que vale la pena disfrutar y que seguramente, será reconocida al paso de los años. Seamos conscientes también de algo, Chris Nolan dejó un estándar demasiado alto para las cintas de Batman y eso, fue quizá el lastre más pesado que la obra de Snyder tuvo que cargar, pues esperábamos un Batman más humano y no un personaje de fantasía, como en su naturaleza debe ser.

Batman representa astucia, inteligencia, aprendizaje y los altibajos de la naturaleza humana. Es detective antes que héroe. Siempre gana, pero lo hace de una manera justificada, enalteciendo las necesidades de las personas antes que cualquier otra cosa y eso es lo que simboliza y lo que quizá, lo hace más poderoso y fuerte que todos los demás súper héroes: su condición humana. Por eso inspira superación, decisión y justicia. Por eso Batman, es Batman.