Súper Oaxaca

Carlos R. Aguilar Jiménez.

Lo superlativo, prodigioso o súper, aplica a lo que nos parece extraordinario o superior si se refiere uno a calidad, pero también puede ser cantidad, por número, y es así que la ciudad de Oaxaca está a punto de adquirir el calificativo de súper, pero no por la conducta y civilidad de sus habitantes, sino porque ya somos muchos y muy pronto seremos más, llegando al millón de habitantes en una ciudad en la que su infraestructura vial, callejuelas, avenidas sin continuidad y todos sus servicios públicos son los mismos que cuando éramos decenas de miles, a mediados del siglo pasado, sin cambios ni mejoras, desperdiciando incluso de manera infame el Libramiento Norte para no molestar la bucólica tranquilidad de los pudientes que viven en San Felipe y la zona por donde debiera desahogarse el tránsito vehicular.

En tiempos tan cercanos como principios del siglo XX el promedio de nacimientos era casi igual al de muertes y así la población se mantenía más o menos estable. Pero en la actualidad el índice de nacimientos en lugares pobres e ignorantes como Oaxaca se ha incrementado considerablemente . En el año 6 mil A.C. la población humana era de 10 millones. Durante el tiempo de construcción de las pirámides egipcias ya éramos 40 millones en el mundo; durante el descubrimiento de América llegamos a 500 millones, en tiempos de la Revolución Mexicana alcanzamos mil millones, a finales del siglo pasado 7 mil millones y ahora somos más y, aunque esto representa un triunfo de la ciencia para mejorar la calidad, sobrevivencia y tiempo de vida, también es un reto para las políticas públicas que deben enfocarse a hacer lo posible para que haya, menos nacimientos y ya sea por formas que hoy parecen inmorales, inhumanas o de los peor, lo cierto es que, si no hacemos algo para disminuir la población, vendrá lo que indica Roberth Malthus en su libro “Ensayo Sobre la Población”, y la hambruna, guerras, saqueos, corrupción extrema, epidemias y toda clase de calamidades será el ambiente en que vivamos. Se habla mucho y algunos se convierten fanáticos del ecologismo y cuidado del ambiente, pero no dicen nada de la superpoblación, del super Oaxaca o Super mundo, atiborrado de gente, de gente que consume, come, bebe y necesita de todo para vivir, así que más allá de poses políticas, dogmas religiosos absurdos y fanatismo ecológico con prohibiciones, lo que se requiere es evitar la súper Oaxaca, una ciudad repleta de gente pobre, hambrienta, enojada, rondando a la original y apacible ciudad de Oaxaca, y eso se lograra únicamente evitando nacimientos, no con impuestos, prohibiciones y leyes verdes que únicamente benefician a políticos, quienes felices de la vida con todo el dinero que se roban se van de Oaxaca en cuanto ya no hay que saquear, porque aquí no vivirán sus hijos, ya que siempre habrá lugares donde no haya tanta gente. “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla…” dice el Génesis bíblico y, eso hoy es absoluta política, social, demográfica, económica, ética  y humanamente incorrecto.