Invasión a México

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Por las causas, razones o circunstancias que sean, aunque en algunos casos la opinión de cada quien o la mía, sea apropiada o políticamente incorrecta debido a las tendencias y modas sociales actuales, lo cierto es que los miles de centroamericanos que se metieron a la fuerza y en muchedumbre, ilegal, violentamente, por no contar con documentos o lo que se solicita para ingresar extranjeros en todos los países del mundo, constituye una invasión, un asalto e irrupción y allanamiento a México, porque según los protocolos internacionales para tránsito de pasajeros de una nación a otra, se requiere de pasaporte nacional, visa, salvoconducto o justificación legal respecto de que pretende hacer el visitante en la nación a la que llega, incluidos los turistas, siendo incluso repatriados en los mismos aeropuertos o aduanas si no cumplen los requisitos, leyes o condiciones que, los que se dicen migrantes no les importan y, en el caso de los invasores de México, se trata de un atropello que debería indignar a los mexicanos.

Debemos indignarnos, porque si bien se puede tratar con respeto y atención a migrantes, no aplica a quienes apedrearon y agredieron a agentes aduanales o policías federales para introducirse violentamente a México, porque de una forma u otra, los agentes son representantes del estado mexicano y, lo que ocurrió vergonzosamente es que los humillaron y pasaron sobre ellos agresivamente, y esto sin considerar que, no obstante su actitud hostil hacia los mexicanos, algunos paisanos todavía los atienden y consienten, especialmente el gobierno de Chiapas quienes a pesar de no apoyar debidamente a enfermos y necesitados chiapanecos, la gente pobre de Chiapas que necesita medicamentos o alimentos, mejor se los ofrecen a los invasores centroamericanos.

“Apoyo incondicional”

El discurso de políticos y gobernantes de México y resto del mundo, es apoyar a migrantes, pero siempre y cuando no acampen en sus colonias ni instalan sus campamentos de refugiados en sus fraccionamientos residenciales; ni tampoco les ofrecerán empleo o educación en sus casas o negocios, sino que les permitirán entrar al país para así quedar bien con organismos internacionales, porque saben que a ellos nos los molestarán y deambularan por las calles y carreteras mendigando ayuda, trabajo o lo que sea para sobrevivir, mientras no los desespere el hambre y obligue a hacer cualquier cosa con tal de obtener dinero para comer, pudiendo llegar a cometer incluso delitos, porque una vez que lo cometan se irán y nunca serán identificados, dado que incluso en filmaciones de Prensa se tapan la cara y no permiten se vea quienes son. Los invasores de México cruzan el país apoyados por mexicanos que les importan, por supuesto, siempre que estén lejos de ellos, porque nadie quiere a migrantes cerca de sus casas, excepto si ingresan al país legalmente y vienen a apoyar la economía, cultura o educación; los demás, como los invasores hondureños son gente que no sabe hacer nada, que busca lo más fácil -irse a EU- o hacer lo que sea porque no tienen nada que perder y en tránsito o si se quedan no se puede responder por ellos.