Denominación de pueblos


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Desde que comenzó durante el siglo antepasado el intento de hacer respetar los derechos de autor, marcas registradas, franquicias o denominaciones de origen: DO, para que quienes copian, suplantan, disimulan o plagian lo que otros crearon, inventaron o idearon y, luego de procesos de posicionamiento, prestigio, marca y calidad consiguieran la aceptación de compradores o público, no pudieran fácilmente copiar, falsear, fusilar o piratear, en nuestro siglo se tienen bien establecidas las reglas, normas y requisitos para que no únicamente productos comerciales, como el vino, quesos e incluso el mezcal, tengan, respete y proteja su Denominación de Origen (D.O.) , sino también playas, pueblos y ciudades como los Pueblos Mágicos, las Ciudades Patrimonio Cultural o Sustentables, que como títulos otorgados por instituciones oficiales sus habitantes disfrutan presumen y promueven orgullosamente.

Oaxaca de Juárez es ciudad con denominación oficial de Patrimonio Cultural y, Calpulalpan es ejemplo de Pueblo Mágico, donde sus habitantes se ufanan del titulo y con trabajo, compromiso y dedicación la mayoría hacemos lo posible por ser dignos habitantes procurando ser merecedores del titulo para satisfacción nuestra y de visitantes, porque en casos como el de Oaxaca la economía depende del turismo que busca ciudades con nombramientos o DO, no obstante la crueldad de la Secta 22 del magisterio o los infames sindicatos de la UABJO o CTM donde sus mezquinos intereses y líderes corruptos se dedican a lastimar el prestigio de la ciudad y socavar la economía de sus habitantes, actitud que ha trascendido para que la gente sepa de qué clase de individuos se trata, tal como ahora sabemos son también algunos poblados de Puebla y Estado de México, donde sus habitantes secuestraron policías y soldados que vigilan oleoductos que conducen gasolina que robaban drenando tubos con el consentimiento o visto bueno de todos los habitantes de esos pueblos, donde no solo los ladrones son culpables, sino también sus padres, madres, abuelas, tíos, nietos, sobrinos, amigos y en general todo el pueblo de ladrones, rateros, guachicoleros, que suponen lo que hacen es “trabajo” o que se pueden robar gasolina porque según ellos es del pueblo, por lo que en la misma lógica de nombramientos de Pueblos Mágicos, DO y Ciudades Patrimonio, debería otorgarse también el nombramiento DO a esos lugares bien identificados geográficamente donde roban la gasolina, como: Pueblo Ladrón, Comunidad de Rateros, Villa de Delincuentes o Aldea de Ratas, porque eso son: Poblados de delincuentes, donde se ha perdido cualquier signo de respeto, honor y honradez. Hoy sabemos que es tan grande la corrupción en México que muy fácil se puede nombrar a muchos pueblos con la Denominación de Origen DO: Pueblo Ladrón.