Mototaxis


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Si bien los mototaxis podrían considerarse un tipo de servicio público de transporte de pasajeros concesionado, con relativa utilidad para sus usuarios, lo cierto es que Oaxaca y sus habitantes anduvieron y transportaron sin su presencia o servicio hasta principios de este siglo, cuando de repente y debido a la corrupción característica del gobierno, comenzaron a circular estos pequeños vehículos en colonias de la ciudad prestando servicio sin garantías ni seguridad en agencias, municipios conurbados y todo lugar donde lo permitieron sus habitantes hasta convertirse en una calamidad.

Obtener una concesión para poner en servicio un taxi, autobús de pasajeros, camión materialista o lo que sea regulado por el gobierno, requería de ciertos requisitos, incluso obtener licencia de conductor demandaba certificado médico óptimo, habilidad en la conducción demostrada con examen, conocimiento del reglamento y señalética de tránsito, además de ciertos conocimientos de mecánica, que hoy no se solicitan, porque es suficiente pagar e identificarse para obtener licencia de manejo, de la misma forma que para obtener un permiso de mototaxi, ya que su servicio no lo regula SEMOVI sino los agentes o presidentes municipales, líderes sindicales, grupos en resistencia o mafias de colonias, de tal forma que operar un taxi se convirtió en modus vivendi altamente rentable para líderes, dueños de flotillas, grupos de choque y conductores, quienes no únicamente usufructúan el vehículo sino también otro tipo de prácticas ilegales, como los que veo algunas tardes donde comienza la colonia Volcanes y termina el Infonavit, donde se reúnen a beber caguamones, molestar damas, además de traspasar “cosas” por las que pasan rápidamente clientes, sin que exista la menor regulación en su operación, porque expropian calles que convierten en su estacionamiento agrediendo a todo aquel que ose estacionarse, convierten en urinario puertas o postes y, en general como pandilla se convierten en dueños de la zona donde operan intimidando a todo mundo, porque los mototaxis son manejados en su mayoría por adolescentes dispuestos a todo y sin nada que perder, por eso son mototaxistas; no tienen capacidad para estudiar, no tienen oficio alguno ni respeto a los demás, así que la opción que tienen es manejar un motocarro concesionado o no, y así sobrevivir convirtiendo los lugares donde funcionan en sitios parecidos a Calcuta o Bombay, buscando siempre convencer a algún político para que operen pronto en la Colonia Reforma, Jalatlaco, en Centro de la ciudad y donde sea, porque son como cáncer, una vez que se enquistan, se expanden y, sin control alguno diversifican sus actividades casi siempre hacia lo ilícito, como ilícitos son la mayoría de estos vehículos e innecesario su servicio, porque antes la gente caminaba en beneficio de su salud.