Próximo equinoccio


Carlos R. Aguilar Jiménez.

A unos días de que oficialmente termine el invierno, este 20 de marzo a las 16 horas ocurrirá el equinoccio de primavera para nosotros y de otoño para los habitantes del sur del mundo, pero que meteorológicamente en nuestra latitud intertropical oaxaqueña comienza lo que en otros regiones del planeta se entiende climatológicamente como primavera, hasta mayo, porque si bien clasificamos los cambios meteorológicos en función de parámetros atmosféricos y climáticos estacionales europeos, a esta clasificación le hace falta el ascio, que debería formar parte del equinoccio y solsticio, como otro de los momentos importante desplazamiento solar en el cielo.

Iniciará la primavera y con esta estación los días cálidos, húmedos, bochornosos y con la misma duración del día y la noche, aumentando progresivamente la duración de la iluminación solar porque desde el 20 el sol, cuando se ubica en el ecuador celeste, comienza a moverse progresivamente hacia el norte rumbo al Trópico de Cáncer, calentando el hemisferio norte, especialmente grandes extensiones oceánicas que comenzarán a evaporar miles de kilómetros cúbicos de agua que saturarán la atmosfera de humedad, por lo que las elevadas temperaturas que a partir de la primavera comenzaremos a sentir, en cuanto a percepción, más allá de lo que marque el termómetro, serán sofocantes, tórridas y hasta asfixiantes porque el aire estará cargado de aire marítimo tropical, dándose as condiciones atmosféricas ideales, para que cuando el sol llegue al solsticio se formen vórtices que darán origen a huracanes, tormentas tropicales y ciclones que descargarán millones de litros de agua tanto en mar como en superficie continental, recargando mantos freáticos, arroyos, ríos, escorrentías y empapando el suelo que será prodigo para el crecimiento de todo tipo de vegetación, así que no nos debemos quejar del calor ni gimotear por la radiación solar, porque estas condiciones son indispensables para que llueva y tengamos agua en abundancia durante cinco meses, aunque la mayoría del vital líquido se desperdicie porque no contamos con represas ni diques que la atajen para que se utilice después cuando se necesite, mientras el sol se mueve y el día ascio. el 8 de mayo, estará exactamente en la vertical de Oaxaca, fenómeno celeste que fue registrado arquitectónicamente por los constructores de Monte Alban, quienes desalinearon el edificio J respecto de la simetría de la plaza ceremonial, para señalar en la cámara sagrada del Edificio P, la entrada de los rayos del Dios más venerado y sagrado por nuestros antepasados, el Sol, hasta que lo dieron de baja los españoles para imponernos a la fuerza el suyo. Comienza la primavera, es cierto, pero lo que realmente debiera interesarnos y trascender no es el equinoccio, sino el ascio, el día en que el Dios Sol viene a bendecirnos, iluminarnos, llenarnos de color y vida, porque ese día no hay sombra, únicamente luz, resplandor y energía solar.