Horario prehispánico


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Únicamente nos queda una semana viviendo en el contexto occidental del horario natural, que por supuesto no es natural, sino convencional, adecuado a la religión y cómputo de tiempo sexagesimal, semanal y anual determinado por babilonios, caldeos y después adoptado por Roma imponiéndolo en Europa hasta convertirse en la forma universal o UTC, ((Universal Time Coordinated) para medir el tiempo a partir del meridiano de Greenwich desde donde se divide el mundo en usos horarios que ubican a México a 90 grados Longitud Oeste de Greenwich, siendo así en nuestro país cuando por el Decreto de la Hora en 1921 se estableció una Hora Nacional, integrándonos a horarios mundiales al firmar el entonces Presidente Álvaro Obregón un mandato en el que ordenaba fuera a partir de 1922 que las horas en México se contaran de 0 a 24 a partir de medianoche, fijando como meridiano central el 105 al Oeste de Greenwich para la región que va desde Baja California a Oaxaca.

Después de ajustes en el tiempo nacional, fue otro Presidente de la República mexicana, Pascual Ortiz Rubio quien en 1926 estableció los usos horarios que se utilizan de manera oficial actualmente: 90 al del centro, 105 al oeste y 120 al este, siendo en 1997 cuando el Presidente Ernesto Zedillo estableció el Horario de Verano que iniciará el próximo domingo y adelantando una hora los relojes, y que –según algunos morenos– debiera derogarse por ser neoliberal, abolir por capitalista y ser imposición imperialista, para regresar al que le dicen Horario Natural o de Dios, que si de un dios fuera ese sería el de los Parsis, adoradores de Ahura Mazda y su profeta Zaratustra, el auténtico y verdadero dios del Universo o mejor aún, regresar al tiempo prehispánico, el verdadero tiempo de nosotros, de nuestros abuelos que adoraban al otro verdadero y único Dios: Tonatiuh, y no al que trajeron los españoles y en el que la mayoría de mexicanos cree, Jehová, Dios de los judíos, no de los mexicanos, renegando del verdadero Dios nuestro, siendo así que en esa dinámica de resistencia social, odio magisterial, rencor institucional moreno y rechazo a todo lo que haya sido establecido por la mafia del poder y los europeos, debiera rechazarse el idioma español, el horario occidental del meridiano de Greenwich y especialmente condenada y destituida la religión cristiana y expulsados de México los curas católicos, para volver a creer en la verdadera religión de lo que ahora es México, regresando al culto y devoción a Huitzilopochtli y especialmente en Coqui-Xee, entre nuestros abuelos zapotecas el Supremo Dios Creador, del que se decía era increado y no tenía principio ni fin, conocido también con advocación de Coqui-Cilla y Pite Tao, dioses verdaderos de los que ya ni quien se acuerde, así que si se trata de rechazar todo lo neoliberal, occidental o imperial, regresemos entonces al horario prehispánico y verdadera religión mexicana, dejándonos de cuentos y fábulas cristianas que trajeron a México los sacerdotes españoles, conquistando espiritualmente a casi todos los ahora devotos en el falso Dios impuesto a la fuerza.